jueves, 8 de junio de 2017

Documenta 14 “Un Partenón de cien mil libros prohibidos. Esto es único”

Marta Minujín vuelve a erigir su Partenón contra la censura


En documenta 14, que abre al público el sábado en Kassel, la artista ultima su colosal tributo a los libros prohibidos


"Esto es arte instantáneo, como el café", dice ella detrás de esa mirada espejada Rayban que es su marca registrada. Con una bronquitis a cuestas mal curada, hace días que Marta Minujín es la Fidias de su propio Partenón efímero -una réplica de las mismas dimensiones que el templo de la Acrópolis griega, pero de libros-, para el que fue convocada por documenta 14, la muestra de arte más vanguardista del mundo que se celebra cada cinco años aquí, en Kassel, una ciudad pulcra del centro-oeste de Alemania.


Como el artista ateniense que Pericles ungió para que se encargara de hermosear el Partenón de carne y hueso en el siglo V antes de Cristo, Minujín va y viene entre las columnas de metal forradas con libros que a lo largo de la historia han sido prohibidos en algún lugar del mundo. "Un Partenón de cien mil libros prohibidos. Esto es único", dice ella, que esta vez subió la apuesta de una obra que, módica y en días de heridas aún abiertas por la dictadura, ya había montado en plena escenografía porteña del '83: un Partenón de libros prohibidos durante el régimen militar argentino en la 9 de Julio y Santa Fe. "Se habían ido los milicos, se destapaba el horror de los desaparecidos y yo quería celebrar la recuperación de la democracia", dice Minujín sobre su primer Partenón descartable.

El actual, ladeado como el original, sobre una estructura metálica de 70 metros por 30 y 19 metros de alto, crece en el medio de la Friedrichsplatz de Kassel, en el mismo lugar donde el nazismo incineró dos mil libros el 19 de mayo de 1933, en una hoguera bautizada Aktion wider den undeutschen Geist (Campaña en contra del espíritu no-germano).

"Es un símbolo de oposición a los libros prohibidos y la persecución de sus autores. Es una replica de la Acrópolis de Atenas representando los ideales estéticos políticos de la primera democracia del mundo", está leyendo en inglés la presentación de la instalación de Minujín en un banner Catalina Castillo, una ingeniera colombiana de 30 años que vive en Alemania desde hace un año y medio y vino de visita a Kassel. "El arte es una protesta pacífica. El acceso a la literatura o a la información no es una realidad que nos toque vivir en muchos países pero pasa en algunos lugares y no hay que darle la espalda", dice.

Documenta nació en Kassel en 1955, fogoneada por un grupo de expertos y aficionados guiados por el carisma del artista y diseñador Arnold Bode. Los inspiraba demostrar que el arte contemporáneo tenía una lugar en la reconstrucción de la sociedad alemana después de las Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, se celebra cada cinco años.

Minujín está radiante, a pesar de la tos. Es la primera vez que participa de documenta y lo hace con la obra más gigantesca que jamás haya creado. Comparte, además, con Kassel ese espíritu del arte que interviene, del happening en perpetua puesta en escena: poner un pie en el espacio público de Kassel es sentir que uno forma parte una obra de arte. Porque la ciudad conserva objetos de ediciones pasadas de documenta que, desde 1977, ha utilizado el espacio urbano al aire libre como escenografía de los artistas convocados.

"En este parque suelen instalarse circos. Nunca una obra de esta imponencia -dice Günter, un jubilado que vive a 20 kilómetros de Kassel-. Es una pena si lo desarman. Kassel conserva obras de otras ediciones de documenta." "No sé bien cómo explicarle a mi hija de 10 años que hubo libros prohibidos", dice Ulrich Bundke, un alemán que trajo a su familia a recorrer el Partenón.

"Aprender de Atenas" es el tema que convoca esta edición de documenta que se inaugurará formalmente el 10 de junio y se podrá recorrer por toda la ciudad hasta el 17 de septiembre.

Para cumplir con la consigna, Minujín estuvo hace semanas en Atenas donde revisitió otro de sus actos artísticos: así como en 1985, junto a su amigo Andy Warhol, pagó la deuda externa argentina con granos de maíz, esta vez simuló el pago de la deuda griega a una doble de la canciller alemana Angela Merkel con aceitunas, "el oro griego", según Minujín: "Fue un golpe de humor. Con el aceite de oliva los griegos cambiaron el gusto de la historia. Con eso solo ya está paga la deuda".


-¿Qué significa para usted salir al mundo con dos actos artísticos que ya realizó a nivel doméstico, en Argentina?

-Como para mí el tiempo no existe, nunca es la misma obra. Es distinta en el espacio y en el tiempo. Porque los momentos son únicos. Buenos Aires me inspiró esta obra. Mi inconsciente trabaja con el inconsciente de los argentinos. Se me ocurrió desmitificar las cosas. Por eso hice la torre Eiffel en baguette o el Obelisco en pan dulce. Desmitifico para crear nuevos mitos. La gente se comió el Obelisco de pan dulce, se comió la torre Eiffel. Son mitos universales pero ¿donde están los nuevos mitos?

-¿Dónde?

-Están en el aire. Tienen que ver con el futuro. ¿Cuáles son los símbolos hoy? ¿Un fusil? ¿Un cuchillo? Esos son símbolos de la rabia. Hay que fundar nuevos mitos.


-¿Mitos duraderos o efímeros? El arte tiende a conservar, a restaurar, términos que no parecen pertenecer a su universo artístico.

-No. Lo mío que se lo lleve la gente. Lo mío desaparece. Queda la fotografía, la maqueta y el video.


-¿Es ése el modo de transmitir el acervo cultural de una artista como usted?

-Hay cosas tan evidentes que no necesitan la obra. La llegada del hombre a la luna fue tan contundente que no hace falta más. No hay obra, es el pensamiento. Toda la obra de Sartre no hace falta representarla en nada. Es un pensamiento.


-¿Su obra es un pensamiento?

-Es una idea. La idea de que el arte nos protege. El arte es la ampliación de la conciencia, la objetivación de la conciencia del hombre que te permite tomar distancia de la realidad.


-Como artista, ¿qué significa esta revisión del Partenón?

-Cuando los militares se fueron y asumió Alfonsín, a mí se me ocurrió como símbolo de la democracia llevar el Partenón a la Argentina. Esta vez, éste es un Partenón de la paz. Para ver si a través de la prohibición se puede lograr una unión en este mundo terrible. Lo negativo, si se une, se vuelve positivo.

Minujín sigue atentamente la disposición de los libros, cerrados al vacío y protegidos por una película transparente para que no se estropeen con la lluvia. Llegaron desde Argentina, Alemania, Francia, Estados Unidos, España y Reino Unido. "Presto atención al color. Nos regalaron 15 mil libros de Thomas Mann en rojo. Esto es también una forma de arte estética. Hay todo un estudio de cómo disponer los libros", dice.


-En muchas ocasiones su arte es colosal. ¿Por qué le atrae la monumentalidad?

-Porque el hombre es grande por dentro. Hay algo en el hombre gigante, inmenso, infinito. El hombre es un ser racional que piensa en grande.


-¿El arte debe descolocar?

-Sí, para que la gente crezca. Cuando se tiene que ajustar a las nuevas circunstancias, la gente crece.


-¿Cuál es el objetivo de su obra?

-Proteger a la gente. Vivir en arte te trasforma. Yo, con el Partenón, lo hago con miles de libros.


-¿Cuán preparado debe ser un público para entender su Partenón?

-Esto es cultura instantánea. Como el café. No hace falta saber nada. ¿Sabés cómo se va a culturalizar la gente con el solo hecho de mirar los títulos de los libros en las columnas del Partenón?


-¿Qué tiene esta obra que no tengan las anteriores?

-Es la mejor. Amo a los griegos, su cultura y lo que hicieron. Me vuelve loca Grecia, el siglo de Pericles, la búsqueda de la belleza, la búsqueda de la verdad, haberse pasado treinta años debatiendo qué es una idea, qué es la crueldad, qué es la democracia.

Y así como el Partenón de verdad ha sido botín de guerra -ingleses, estadounidenses, italianos conservan fragmentos del templo más emblemático de la cultura griega-, Minujín no ve la hora que su obra se desintegre y se convierta en lectura.


-Durante documenta el Partenón seguirá en construcción sumando títulos. ¿Se acabará en algún momento?

-Hay 46 mil libros puestos y faltan 25 mil más. Cuando se complete, comenzaremos a desarmarlo y la gente se va a llevar los libros y los va a leer en sus casas. Ahí se terminó la obra. ¿No es genial?


* Documenta, sede alemana en Kassel, permanecerá abierta hasta el 17 de septiembre. La sede griega, en Atenas, continúa hasta el 16 de julio.


Fuente: https://www.clarin.com/cultura/minujin-vuelve-erigir-partenon-censura_0_ryPzDoEMb.html