martes, 31 de octubre de 2017

13 mitos sobre los adictos a los libros (que son totalmente ciertos)




El hilo rojo del destino: ¡La leyenda japonesa que todos deben conocer!

Posted: 28 Oct 2017 03:05 PM PDT

El hilo rojo del destino también conocido como "cordón rojo del destino", es una creencia de Asia oriental, presente en la mitología china y en la japonesa. 



Además, este mito se refleja también en Occidente con las llamadas "almas gemelas".


  Según este mito, los dioses atan un cordón rojo alrededor del tobillo -o del dedo meñique, en el caso de la cultura japonesa- de los que han de conocerse o ayudarse en un momento concreto y de una manera determinada.

  Con esto comprobamos que el mundo es circular, porque pese al continente, país o ciudad, el hilo rojo conecta a dos completos desconocidos en un determinado momento, desconocidos con un destino en común que juntos o no físicamente, siempre estarán conectados.



  No puede saberse con exactitud ni dónde, ni cuándo, ni cómo habrán de conocerse, pero tengan la certeza de que en algún momento se encontrarán con aquella persona que nacieron conectados.

  Sabrás que es ella porque tu corazón latirá con tal intensidad y sentirás una pasión difícil de ocultar y que no habrías de tener con nadie más antes. 

 Además, siempre las fuerzas del destino los habrán de separar, pero el hilo rojo permanecerá (y el sentimiento en tu interior también) pese a los años y a las circunstancias.

  Esa química que tendrás con dicha persona al instante de conocerla te aseguro que no la has de experimentar con nadie más. Sentirás una energía extraordinaria recorrer cada parte de tu cuerpo y lo único que querrás será permanecer en sus brazos sin importar lo que dicte el universo.

   La conexión entre ambos puede llegar a ser tan magnífica que en algunas ocasiones podrán llegar a pensar y hablar lo mismo, tener los mismos gustos, sueños y anhelos, se compenetrarán el uno con el otro, llegando a ser una sola persona.

  Dicen que antes de conocerse, cada uno por su cuenta experimenta acontecimientos sumamente extraños, como por ejemplo desertarse en medio de la noche sin motivo alguno.



  Si has encontrado el extremo de tu hilo rojo, ¡asegúrate de cuidarlo! 
  Y si eres de los que lo han perdido, la próxima vez, ¡no lo dejes ir!


   Pocas personas tienen la dicha de encontrar a quienes están destinados para ellas. 

  Si crees en esta leyenda no olvides compartirla. Es cierto que las dos personas que une el hilo rojo son muy iguales, pero a pesar de ello existen pequeñas diferencias y esas podrían ser un motivo de separación, si no saben llevarlas y aceptarlas.


  Cuando estas dos personas por algún motivo llegan a separarse, el hilo rojo vuelve a sus meñiques, jamás se ata a otra persona distinta. Al hacerlo, podrían pasar días, meses e incluso años sin volverse a reencontrar, sin embargo el hilo rojo sigue ahí, por ello lo mejor que puedes hacer es vivir la magia que te ofrece este amor y dejar fluir todo.


¨Sin importar lo que hagan o que tanto dolor sientan, las personas unidas por este hilo rojo, están destinadas a pasar juntos toda la eternidad¨.


13 mitos sobre los adictos a los libros (que son totalmente ciertos)

Posted: 28 Oct 2017 01:23 PM PDT

Hay montones de ideas preconcebidas sobre las personas que como nosotros (¡y ustedes!) son adictas a la lectura y hoy hemos decidido recopilar unas cuantas que, por experiencia propia, sabemos que son totalmente ciertas…



   Describir qué se siente cuando uno abre un libro y se sumerge en una buena historia literaria es uno de esos placeres de la vida tan delicioso que resulta casi indescriptible. Posiblemente, podría compararse con la sensación de lanzarse dentro de un agujero negro o incluso con un gracioso y emocionante salto a otra dimensión.

   Es como sumergirse en un reino desconocido y transitorio, un bolsillo secreto dónde ver el mundo en solitario desde otra perspectiva a sabiendas que, en el mundo de la imaginación, todos los sueños están permitidos y a nuestro alcance.

  No sabes cómo llegaste hasta allí, cómo te convertiste en un devorador de libros. Sólo sabes que quieres sumergirte una y otra vez a través de ese maravilloso portal resbaladizo de palabras y metáforas.

1.
Cuando están inmersos en la lectura, solo salen de su habitación para satisfacer las necesidades más básicas en el menor tiempo posible.



2. 
No interrumpas su hora de lectura si no quieres enfrentarte a su ira.



3. 
Su adicción a los libros les permite llevar un número infinito de ejemplares en su mochila sin cansarse.



4. 
Cuando entran en una librería sus energía se multiplica por 1000 y entran en un estado superior de conciencia.



5. 
Pueden leer la misma historia miles de veces y emocionarse como la primera vez en cada ocasión.


6. 
Cuando están a punto de terminar un libro pueden pasar noches enteras sin dormir e, incluso así, realizar hazañas extraordinarias.


7. 
El tiempo se detiene cuando descubren que el libro que estaban esperando está en la librería.


8. 
Si descubren que el libro que han prestado a un amigo está dañado, te recomendamos que huyas y rápido. Su furia no tendrá límites.



9.
 El aroma de un libro nuevo (o viejo) les concede súper poderes (¡confirmado!)


10. 
Tienen miles y miles de amigos, al menos uno por cada personaje ficticio al que aman.


11. 
Piensa en ellos cuando uno de sus personajes favoritos fallece. Recuerda que es un momento difícil y que un poco de helado de chocolate ayuda mucho.



12. 
Ofrecen las mejores recomendaciones de libros y pueden pasarse horas discutiendo los detalles más curiosos sobre sus lecturas.


13. 
Los adictos a la lectura son criaturas sobrenaturales hechas de pura magia, ilusión y fantasía ¡y tenemos que cuidarlos!



¿Hemos acertado, amigos lectores?

El mito de la caverna de Platón, un texto de lectura obligatoria

Posted: 28 Oct 2017 03:40 AM PDT

El mito de la caverna de Platón es una de las grandes alegorías de la filosofía idealista que tanto ha marcado la manera de pensar de las culturas de Occidente.



  Entenderla significa conocer los estilos de pensamiento que durante siglos han sido los dominantes en Europa y América, así como los fundamentos de las teorías de Platón. Veamos en qué consiste.

Platón y su mito de la caverna


  Este mito es una alegoría de la teoría de las ideas propuesta por Platón, y aparece en los escritos que forman parte del libro La República. 

 Se trata, básicamente, de la descripción de una situación ficticia que ayudaba a entender el modo en el que Platón concebía la relación entre lo físico y el mundo de las ideas, y cómo nos movemos a través de ellos.

  Platón empieza hablando sobre unos hombres que permanecen encadenados a las profundidades de una caverna desde su nacimiento, sin haber podido salir de ella nunca y, de hecho, sin la capacidad de poder mirar hacia atrás para entender cuál es el origen de esas cadenas.


  Así pues, permanecen siempre mirando a una de las paredes de la caverna, con las cadenas aferrándolos desde atrás.

  Detrás de ellos, a una cierta distancia y colocada algo por encima de sus cabezas, hay una hoguera que ilumina un poco la zona, y entre ella y los encadenados hay un muro, que Platón equipara a las artimañas que realizan los tramposos y los embaucadores para que no se noten sus trucos.

  Entre el muro y la hoguera hay otros hombres que llevan con ellos objetos que sobresalen por encima del muro, de manera que su sombra es proyectada sobre la pared que están contemplando los hombres encadenados.

  De este modo, ven la silueta de árboles, animales, montañas a lo lejos, personas que vienen y van, etc.


Luces y sombras: la idea de vivir en una realidad ficcionada


  Platón sostiene que, por estrambótica que pueda resultar la escena, esos hombres encadenados que describe se parecen a nosotros, los seres humanos, ya que ni ellos ni nosotros vemos más que esas sombras falaces, que simulan una realidad engañosa y superficial. 

 Esta ficción proyectada por la luz de la hoguera los distrae de la realidad: la caverna en la que permanecen encadenados.

  Sin embargo, si uno de los hombres se liberase de las cadenas y pudiese mirar hacia atrás, la realidad le confundiría y le molestaría: la luz del fuego haría que apartase la mirada, y las figuras borrosas que pudiese ver le parecerían menos reales que las sombras que ha visto toda la vida.

  Del mismo modo, si alguien obligase a esta persona a caminar en dirección a la hoguera y más allá de ella hasta salir de la caverna, la luz del sol aún le molestaría más, y querría volver a la zona oscura.


  Para poder captar la realidad en todos sus detalles tendría que acostumbrarse a ello, dedicar tiempo y esfuerzo a ver las cosas tal y como son sin ceder a la confusión y la molestia. 

 Sin embargo, si en algún momento regresase a la caverna y se reuniese de nuevo con los hombres encadenados, permanecería ciego por la falta de luz solar. Del mismo modo, todo lo que pudiese decir sobre el mundo real sería recibido con burlas y menosprecio.

El mito de la caverna en la actualidad


   Como hemos visto, el mito de la caverna reúne una serie de ideas muy comunes para la filosofía idealista: la existencia de una verdad que existe independientemente de las opiniones de los seres humanos, la presencia de los engaños constantes que nos hacen permanecer lejos de esa verdad, y el cambio cualitativo que supone acceder a esa verdad: una vez se la conoce, no hay marcha atrás.

  Estos ingredientes se pueden aplicar también al día a día, concretamente a la manera en la que los medios de comunicación y las opiniones hegemónicas moldean nuestros puntos de vista y nuestra manera de pensar sin que nos demos cuenta de ello. 

 Veamos de qué manera las fases del mito de la caverna de Platón pueden corresponderse con nuestras vidas actuales:

1. Los engaños y la mentira


  Los engaños, que pueden surgir de una voluntad de mantener a los demás con poca información o de la falta de progreso científico y filosófico, encarnaría el fenómeno de las sombras que desfilan por la pared de la caverna.

2. La liberación


  El acto de liberarse de las cadenas serían los actos de rebeldía que solemos llamar revoluciones, o cambios de paradigma. Por supuesto, no es fácil rebelarse, ya que el resto de la dinámica social va en sentido contrario. En este caso no se trataría de una revolución social, sino de una individual y personal.


3. La ascensión


  La ascensión a la verdad sería un proceso costoso e incómodo que implica desprenderse de creencias muy arraigadas en nosotros.

   Platón tenía en cuenta que el pasado de las personas condiciona el modo en el que experimentan el presente, y por eso asumía que un cambio radical en la manera de entender las cosas tenía que acarrear necesariamente malestar e incomodidad. 

 De hecho, eso es una de las cosas que quedan claras en su forma de ilustrar ese momento mediante la idea de alguien que trata de salir de una cueva en vez de permanecer sentado y que, al llegar al exterior, recibe la luz cegadora de la realidad.

4. El retorno


  El retorno sería la última fase del mito, que consistiría en la difusión de las nuevas ideas, que por chocantes pueden generar confusión, menosprecio u odio por poner en cuestión dogmas básicos que vertebran la sociedad.

  Sin embargo, como para Platón la idea de la verdad estaba asociada al concepto de lo  bueno y el bien, la persona que haya tenido acceso a la realidad auténtica tiene la obligación moral de hacer que el resto de personas se desprendan de la ignorancia, y por lo tanto ha de difundir su conocimiento.



   Esta última idea hace que el mito de la caverna de Platón no sea exactamente una historia de liberación individual.

  Es una concepción del acceso al conocimiento que parte de una perspectiva individualista, eso sí: es el individuo el que, por sus propios medios, accede a lo verdadero mediante una lucha personal contra las ilusiones y los engaños, algo frecuente en los enfoques idealistas al fundamentarse en premisas del solipsismo. 


 Sin embargo, una vez el individuo ha alcanzado esa fase, debe llevar el conocimiento al resto.

  Eso sí, la idea de compartir la verdad con los demás no era exactamente un acto de democratización, tal y como la podríamos entender hoy día; era, simplemente, un mandato moral que emanaba de la teoría de las ideas de Platón, y que no tenía por qué traducirse en una mejora de las condiciones materiales de vida de la sociedad.


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