miércoles, 21 de septiembre de 2016

Las nuevas tecnologías no deben excluir el uso del libro / Por Daniel Oscar Farías ##


En el marco de la enseñanza de la lengua, la práctica de la lectura es fundamental –imprescindible diría yo– dado que, para poder comprender un texto, escribir con propiedad y expresarse correctamente de manera oral, es necesario tener la posibilidad del acceso a la lectura.

 

En este tiempo existe una tendencia muy frecuente de pensar que hay un enfrentamiento entre la vieja tecnología, el libro, y las nuevas tecnologías representadas por las tres pantallas: televisor, computadora y celular.

 

Este es un error muy frecuente que hay que desterrar, dado que si bien "compiten", unas y otras son complementarias. Sin lectores formados, no se puede utilizar las pantallas de la mejor manera.

 

¿Por qué planteo esto? Porque habitualmente nuestra sociedad piensa lo expresado en el párrafo anterior. Como consecuencia, el libro quedó olvidado en algún rinconcito de la casa como algo vetusto.

 

En realidad es todo lo contrario: para poder acceder a las nuevas tecnologías es imprescindible tener alumnos, familia y sociedad lectora.

 

Pero esto no debe depender del voluntarismo de la sociedad, sino de políticas de Estado claras, concretas y con inversión, que permitan que el acceso a ese bien cultural que es el libro, sea para todos los ciudadanos en su conjunto, independientemente de su poder adquisitivo.

 

Si logramos volver a ser la sociedad lectora que fuimos hasta antes de 1976, seguramente eso que sucede en el conjunto se trasladará a cada alumno y permitirá facilitar las cosas para que la enseñanza de la lengua sea efectiva en todos los niveles y modalidades del sistema educativo, en cada una de las provincias de nuestro país.

 

En definitiva, las viejas tecnologías no son incompatibles con las nuevas. Muy por el contrario, son necesarias para el buen uso de estas últimas.

 

Recuperar su uso nos va a permitir tener alumnos que interpreten textos, que lean correctamente en voz alta, que puedan escribir con propiedad y con un vocabulario rico. De esta manera, tendremos éxito en la enseñanza de la lengua y, por lo tanto, tendremos una educación de calidad.

 

## Ministro de Educación de Chaco.