jueves, 28 de abril de 2016

Incunables

Son llamados incunables los libros impresos con tipos móviles desde la aparición de la imprenta hasta el año 1500 inclusive. Fue posiblemente Cornelius Beughem quien empleó la palabra por primera vez, en su 'Incunabula typographiae' (1688).
El término "incunable" proviene del latín incunabŭla, 'pañales', una palabra derivada con el significado también de 'en la cuna'. Hace referencia, pues, a la época en que los libros se hallaban en la cuna o en pañales, haciendo referencia a la "infancia" de la técnica moderna de hacer libros a través de la imprenta.
Si acotamos las fechas, serían reconocidos como incunables los libros impresos entre 1445-50 (las dificultades de datación exacta son importantes) y 1500, procedentes de unas 1.200 imprentas, distribuidas entre 260 ciudades, con un lanzamiento aproximado de 35.000 obras distintas.
El impacto de la invención de la imprenta fue tal, que la producción de libros durante estos primeros cincuenta años fue, casi con toda seguridad, mayor que en los mil años precedentes. Enseguida el trabajo de impresor se especializó, y algunas imprentas dejaban su marca de agua en las ediciones; otras no dejaban firma alguna, aunque estudios actuales intentan identificarlas y catalogarlas.
Entre las ediciones más importantes de incunables, se encuentran las de Gutemberg, Nicolas Jensen, William Caxton, y Aldo Manuzio.
El Misal de Constanza es probablemente el primer incunable impreso con tipos móviles, en 1449 o 1450 por Johannes Gutenberg.
La Biblia de Gutenberg, también conocida como la 'Biblia de 42 líneas' o 'Biblia de Mazarino', es una versión impresa de la 'Vulgata'. La preparación para esta edición comenzó después de 1450, y las primeras copias estaban disponibles hacia 1454-55.
El primer impreso español que se conserva en la actualidad es el 'Sinodal' de Aguilafuente, impreso por Juan Párix de Heidelberg (Johannes Parix) en 1472. Contiene las actas y otros documentos de un sínodo realizado en ese pueblo de Segovia.
Otros incunables españoles de gran valor son la 'Biblia' (impresa en Valencia en 1478), 'Los doce trabajos de Hércules' (originalmente escrita en catalán con el título 'Los dotze treballs de Hèrcules') de Enrique de Villena (Zamora, 1483), 'Tirant lo Blanch' de Joanot Martorell (Valencia, 1490).
La 'Gramática de la lengua castellana' de Antonio de Nebrija (Salamanca, 1492), que constituye la primera gramática de una lengua vulgar y la primera edición de 'La Celestina' de Fernando de Rojas (sin fecha ni lugar de impresión) son obras importantes.
Antes de los tipos metálicos móviles, se usaban planchas de madera fija, que dieron lugar a los incunables xilográficos, entre los que destaca la 'Biblia Pauperum' y la 'Biblia de los pobres'.
Los protoincunables son los libros impresos en los primeros talleres, entre 1472 y 1480.
Se denominan post-incunables o epigonoincunables aquellos libros impresos a principios del siglo XVI que por error o debido a una insuficiente información han sido clasificados como incunables.
Los incunables americanos son los libros impresos desde la instalación de la primera imprenta en México, ya entrado el siglo XVI. No son, pues propiamente incunables, en el sentido preciso del término.
El uso de la palabra "incunable" se ha extendido, y frecuentemente se asigna a cualquier libro antiguo.
Los incunables, esas obras impresas con tipos móviles en el siglo XV, son obras extraordinarias por su confección, su diseño y antigüedad, pero sobre todo porque por primera vez pusieron la cultura al alcance de todos.