domingo, 6 de marzo de 2016

Calavera no chilla / Alejandro Borensztein (humor político)






Comienza la octava temporada de esta columna dominical a los 6 días del mes de marzo del año 2016.
Más precisamente en el momento en que, años atrás, se suponía que Ex Ella ya habría iniciado su tercer mandato habilitada por la nueva Constitución de la flamante República Argentina Bolivariana Kirchnerista. Su lucha contra Occidente estaría a pasitos de ganarse, Moreno y Kicillof ya habrían sacado de la pobreza a los últimos rezagados que se resistían a la inclusión, Zannini estaría presidiendo la Corte Suprema, Sabbatella estaría conduciendo Telenoche y Timerman estaría veraneando en las costas iraníes del Mar Caspio. Evidentemente, algo falló.
La realidad es muy distinta. Ex Ella espera con el bolsito la llegada del patrullero, la Constitución sobrevivió, Moreno está abriendo una panchería, KICILLOF ANDA POR LAS PLAZAS HACIENDO KIRCHNERISMO A LA GORRA, Zannini acompaña el ajuste que hacen los Kirchner en Santa Cruz por culpa de la pesada herencia que dejaron los Kirchner en Santa Cruz, y a Sabbatella lo limpiaron de la AFSCA con un escobillón y una palita. El único que logró su objetivo es Timerman que ya alquiló carpa y reposeras para él y D’Elía en Ahmadineyad Beach.
Desde que volvió la dictadura hay una nueva mayoría que acompaña adormecida y manipulada por sectores hegemónicos como, por ejemplo, el Majulismo.
Sólo resiste un pequeño grupo de demócratas liderados por el Compañero Máximo, y alentados por el tipo ese de barba candado que anunció por C5N el triunfo de Aníbal Fernández la noche del patapúfete.
¿Tiene alguna chance este intento de resistencia nacional contra el nuevo entreguismo? Muchísimas. Pero no por ahora.
Al momento, la Resistencia enfrenta varios problemas. El primero es que, dado que ya no cuenta ni con caja, ni con cargos, ni con oficinas, ni con choferes, ni con celulares, ni con nada, no tienen más remedio que autoconvocarse por radiollamada y juntarse en plazas, veredas o banquinas. Por lo tanto, sus jornadas de concientización y resistencia, se realizan siempre y cuando no llueva mucho.
Este nuevo kirchnerismo se ha transformado en el primer movimiento emancipador popular y latinoamericano que antes de hacer la revolución tiene que consultar al servicio meteorológico.
El segundo problema es más complicado aún: deben enfrentar al Presidente Macri que está devaluando, ajustando tarifas, bajando la emisión, cerrando el problema con los Buitres y reconciliando a la Argentina con los gobiernos occidentales. O sea, lo mismo que hubiera intentado hacer el candidato Scioli que perdió, y que ellos mismos votaron hace 5 minutos. De hecho, las primeras medidas económicas fueron mayormente apoyadas por Bein, Blejer, Marangoni y otros asesores del Compañero Lancha.
Quiere decir que, en el fondo, los valientes militantes de la Resistencia se han salvado de tener que combatirse a sí mismos y resistir a su propia dictadura.
Un tercer problema, no menor, es tener que explicar que las medidas oligárquicas que está tomando este gobierno de derecha no tienen nada que ver con las medidas revolucionarias que venía tomando el progresismo K.
Por ejemplo, la devaluación del 35% (6 a 8) que hizo Kicillof después de asumir es muy distinta a la devaluación del 35% (9,8 a 13) que hizo Prat-Gay después de asumir. O que la inflación del 30% que provocó la devaluación de 2014 fue por el bien del pueblo mientras que la del 30% de ahora es para perjudicarlo.
O que arreglar con el Club de París fue para la liberación y arreglar con los Buitres es para la dependencia. Mejor no recordar que la deuda original con el Club de París defaulteada en 2001 era de 1.879 palos verdes. En setiembre de 2008, Ex Ella firmó un decreto para cancelarla por 6.450 palos verdes. Pero a último minuto se arrepintió y recién en 2014 lo mandaron a Kicillof a arreglar. El tipo se puso duro y, de puro macho nomás, les tiró 9.700 millones de dólares en la cara. Un león negociando.
Es obvio que el nuevo protocolo antipiquetes para moler a palos a los que cortan las calles no tiene nada que ver con la ley antiterrorista votada por todo el kirchnerismo sin chistar para moler a palos a los que cortan las calles. Pero ¿cómo explicarlo?
Es tan difícil como protestar por los despidos de los comisarios políticos que el kirchnerismo metió en el Estado justamente para perseguir y despedir a los que no eran kirchneristas. Ni hablar de este nuevo Stiuso que no tiene nada que ver con aquel Stiuso que durante diez años, al caer la noche, llevaba a Olivos las escuchas fresquitas del día.
Difícil quejarse por la quita de retenciones a la minería cuando se vetó la ley de glaciares para favorecerla, se permitió la minería a cielo abierto y hasta Ex Ella se sacó fotos sonriendo con los capos de la Barrick Gold, cuyos gerentes están tan contaminados que ahora vienen con tres ojos y seis dedos.
Estas cosas y muchas más, han provocado confusión en las filas de la Resistencia como pudo verse durante el discurso del Compañero Mauri en el Congreso. Por ejemplo, la diputada Mazure y el diputado Larroque mostraron un cartelito que decía: “No a los despidos en CN23”. O sea, DIPUTADOS KIRCHNERISTAS PROTESTANDO POR DESPIDOS EN UN MEDIO KIRCHNERISTA, comprado por un empresario kirchnerista a otro empresario kirchnerista que recibió cientos de millones del gobierno kirchnerista para hacer propaganda a favor del kirchnerismo. Literalmente así.
Larroque y Mazure deberían pegarse el cartelito en el espejo del baño para mirarlo cada mañana, en lugar de tomarles el pelo a los trabajadores despedidos.
Para colmo, en la misma semana Ex Ella fue acusada por Menem de matar a su marido y por Stiuso de matar al fiscal Nisman. En realidad, esto último no sorprendió a nadie. Todos sabemos que en el caso Nisman el gobierno es el mayordomo.
Ahora la Resistencia debe apretar los dientes, bancársela, esperar que a la dictadura le salga todo mal y rezar para que el famoso dicho de Zaninni no se cumpla: “Si Macri hace en el país el 50% de lo que hizo en Boca no volvemos más”. Es momento de ser paciente. Todavía no pasaron los cien días. Y si miramos bien al nuevo gobierno, algún inútil ya va apareciendo.
Piensen que cuando arrancó el kirchnerismo, allá por 2003, aquel gobierno sólo tenía cuatro o cinco inútiles a la vista. Y terminaron en 2015 con una verdadera epidemia.
Por eso muchachos de la Resistencia, por ahora violín en bolsa y muzzarella. Calavera no chilla.
Es un placer estar de vuelta. Comenzó la temporada