jueves, 27 de noviembre de 2014

Believe or Not: Argentina 2014



Travestis, cometas, Cristina y un juez  /  Ricardo Roa               
El país del despropósito es el país en que los propósitos más simples y racionales no pueden cumplirse. En horas apenas se pueden acumular despropósitos dignos del Guiness. Una negación del sentido común. Una burla al sentido común.
- Si dos proyectos legislativos prosperan, los travestis cobrarán un subsidio que más que un subsidio será un sueldo mensual. De arranque superará entre el 70 y el 80% el salario mínimo, vital y móvil vigente desde el 1 de septiembre. Será de $7.500 u $8000 contra $4.400.
Los impulsan las diputadas kirchneristas María Rachid en la Legislatura porteña y Diana Conti en el Congreso Nacional. Aducen que es por el menoscabo que los travestis sufren. Y entre los “derechos constitucionales” que dicen son vulnerados citan: “La igualdad y la no discriminación, la dignidad personal, el trabajo; la seguridad física, la seguridad social; la privacidad; la salud integral; una adecuada calidad de vida y la garantía de acceso a la educación”.
Millones de personas padecen situaciones similares a las que se les atribuyen a los travestis. Podrían exigir un trato igual, aunque más les valdría no hacerse ilusiones o convertirse en trans. En nombre de la discriminación se discrimina en favor de los travestis.
- Lo de Omar Caballo Suárez, el jefe del sindicato de Marítimos, habla por sí solo. Alguna vez dijo: todo lo que flota es mío, en una adaptación del todo lo que circula es mío de Hugo Moyano. Y reclamó los mil empleados del casino flotante fijo en Puerto Madero. Con ayuda del Gobierno, hizo su sueño realidad y más: tiene hoy un rosario de empresas y un barco flojo de papeles, varado en la isla Demarchi y asegurado en US$500.000. Armó un hotel y arma una casa en el río con materiales que se llevó de la isla y que asegura les fueron donados. ¿Cómo lo llamó al barco? Cometa. Casi una confesión.
- La historia de Hotesur, la empresa de Cristina Kirchner, junta no uno sino varios despropósitos entre los conocidos. El primero es que justamente la Presidenta tenga una empresa que no está en regla, algo que se creía sólo pasaba con Boudou. Otro es que se pretenda que no sea investigada por el cargo que ocupa. Y el tercero: que ella trate de eludir su responsabilidad aludiendo que el juez que la juzga tiene una estación de servicio que tampoco está en regla. Dice: “Debe los balances al 31/12 de 2012 y al 31/12 del 2013...igualito que Hotesur SA”. ¿De dónde sacó la información? Obvio, de la Inspección General de Justicia, la misma que encubrió sus faltas.
Traducido: si yo estoy en falta vos también estás en falta. Y como los dos lo estamos, la falta no vale nada. Ni travestis ni cometa: la Presidente y un juez de la Nación. Nada más y nada menos.

Fuente: http://www.clarin.com/politica/Travestis-cometas-Cristina-Bonadio_0_1256274588.html