domingo, 1 de junio de 2014

La historia detrás de la Biblioteca Nacional de Argentina, la más importante del continente




Invitado por la Biblioteca Departamental, este doctor [ ALEJANDRO PARADA] en bibliotecología y documentación argentino les contó a los caleños la historia detrás de la Biblioteca Nacional de Argentina, una de las más importantes de América Latina.

¿Por qué fue tan importante la Biblioteca Pública de Buenos Aires para la historia de Argentina?
Lo que hoy es la Biblioteca Nacional Argentina fue justamente la Biblioteca Pública de Buenos Aires. La junta de mayo de 1810, que se reveló contra el poder imperial español, la fundó en plena revolución. Hacia 1884, por ley nacional, se convierte en Biblioteca Nacional. Es decir, estamos hablando de una biblioteca que surgió en medio de una revolución y que se transformó en una biblioteca que sigue siendo la más importante del país.


¿Cuál fue justamente el papel de esta biblioteca durante la gesta de independencia de Argentina?



Al ser creada por la junta revolucionaria, esta tenía la intencionalidad no solo de llevar la guerra revolucionaria contra el imperio español a través de las armas, sino la de sostenerse a través de los libros. Entonces vuelve a la biblioteca un instrumento para apoyar ese impulso revolucionario. Los primeros fondos de la biblioteca se consiguieron a través de requisas a bibliotecas de ciudadanos españoles y se recibieron donaciones de muchos vecinos en Buenos Aires y otros lugares del interior del país. Un alto porcentaje de los libros que llegaron eran de religión pues muchas de esa bibliotecas personales se habían fundado en el periodo hispánico. Las otras líneas temáticas eran política, derecho, historia y unas pocas novelas.

¿La manera como funcionaba se parece a lo que hoy concebimos como biblioteca pública?



Sí, porque los ciudadanos podían ir a sentarse y consultar aunque no se prestaban los libros fuera de la biblioteca. Esta, además, les proveía de tinta y arenilla (que se usaba para que la tinta se secara) y el papel sí debía llevarlo el usuario porque era muy caro en aquella época. Y la gente lo hacía pues no era fácil conseguir libros, eran un bien muy escaso. La biblioteca, además, entre otras actividades, se prestaba para debates ciudadanos sobre las lecturas que se hacían. Había salas especiales para esos debates.

Pero, al ser creada por una junta revolucionaria, ¿esta biblioteca no tenía más fines políticos que de conocimiento?



En general los que acudían iban a leer por ocio o por estudio. No buscaban fines políticos. Lo importante es que la junta que la creó permitió que la biblioteca no fuera gestionada por la esfera religiosa sino por el propio gobierno, y eso fue un gran avance para los libros en el uso público. Lo que sucede es que Buenos Aires vino a ser un puerto pujante hace relativamente poco, si se le compara con otras regiones. La verdad es que fue un virreinato tardío, con poco interés para la Corona Española. Lo que es hoy Argentina era el virrenaito de La Plata, que no despertaba mayor interés porque no tenía riqueza, era solo tierra.

¿Cuál era el perfil del usuario de las bibliotecas de esta época?



Podían entrar todos los ciudadanos, salvo los esclavos. Pero tenemos que tener en cuenta que era una sociedad prácticamente analfabeta con unos índices analfabetismo que podían llegar al 80 %. Así que las pocas personas que iban, generalmente empleados del puerto, amanueses y ayudantes de escribanos, eran las que sabían leer y escribir, y esas eran una elite pequeña. El grueso de la población podía entrar, sí, pero no sabía leer. Hacia 1870 a través de grandes campañas de escolarización crece el número de personas que saben leer y escribir. Y crece sobre todo cuando viene esa masa de inmigrantes, que llega al país y que era necesario ‘acriollar’ porque eran todo un crisol de razas.

¿Cómo se inscribe esta biblioteca en ese inmenso legado literario que tiene Argentina?



Muchos de nuestros intelectuales y escritores trabajaron en bibliotecas, como Cortázar y Roberto Arlt, que se hizo de manera autodidacta gracias a las bibliotecas. Así que la biblioteca pública en Argentina cumplió su tarea de alfabetizar a nuestros grandes autores. No hay que olvidar, por ejemplo, que la Biblioteca Nacional fue dirigida en 1950 por el gran Jorge Luis Borges.

¿Cuáles son los tesoros de la Biblioteca Nacional hoy?



Tiene catalogados un millón de libros, pero por catalogar unos tres millones a través de un programa que se llama El Aleph. Hay cientos de libros incunables y una importante sección, Tesoro, de libros antiguos que datan de 1460 a 1801.

 

Fuente: http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/historia-detras-biblioteca-nacional-argentina-importante-continente