domingo, 8 de septiembre de 2013

Los temibles aliados internacionales de Bashar Al Assad en el conflicto



El régimen de SIRIA cuenta con el apoyo de Hezbollah y las guardias revolucionarias de Irán, señaladas por los Estados Unidos como enemigos de la paz. Rusia también saldría en defensa del gobernante

Mientras la comunidad internacional condena el uso de armas químicas en Siria y los EEUU organizan una acción militar para frenar las masacres del régimen, el gobierno de Bashar Al Assad se apoya sobre sus aliados estratégicos: la organización terrorista Hezbollah, las guardias revolucionarias de Irán y los chiitas de Irak, que se han trasladado al país para apoyar al Ejército.

Los integrantes de Hezbollah pelean junto con las tropas, según ha denunciado en distintas ocasiones la oposición. Sus brigadas han jugado un papel crucial en la represión en Al Qusseir, bastión que pertenecía a los rebeldes, así como en Khaldiye, en el centro del país.
La organización chiita libanesa es un aliado de Irán y, por lo tanto, de Siria. Uno de sus objetivos manifiestos es la eliminación del Estado de Israel y ha participado en decenas de atentados contra blancos estadounidenses y europeos en los últimos años.

Por otro lado, las temerarias guardias revolucionarias de Irán son otros de los pilares de las fuerzas represivas de Al Assad. Su rol es principalmente la capacitación técnica, táctica y logística del Ejército sirio, de acuerdo con un reciente artículo de Slate. Su brazo subversivo, Al Qods, participa activamente del conflicto.

Las brigadas chiitas iraquíes también están presentes en Siria con al menos 1.500 combatientes. Su principal misión es resguardar la mezquita Sayyidah Zaynab, cerca de Damasco, considerada un lugar santo para la vertiente chiita del Islam. Sus integrantes también pelearon contra la intervención militar de EEUU en Irak en 2003.

Por último, Al Assad cuenta con el apoyo de Rusia, que suscribe un acuerdo de cooperación mutua. El gobierno de Moscú ha movilizado su flota al Mediterráneo ante la posibilidad de una acción internacional en Siria. Tampoco se descarta ayuda militar, como armas y misiles.
En tanto, un respaldo más bien verbal al régimen es el de Venezuela, cuyo presidente Nicolás Maduro ha manifestado su rechazo a la posible guerra y ha dado abiertamente su espaldarazo al gobernante. De hecho, uno de los diputados del PSUV, de origen sirio, se ha sumado a las brigadas civiles que contribuyen con las fuerzas de seguridad.


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