miércoles, 17 de julio de 2013

El caso AMIA […Actitud cómplice de los presidentes de Bolivia, Ecuador y Venezuela con los sospechosos iraníes] /Por Marcelo Birmajer


El caso AMIA y la solidaridad latinoamericana


Se cumplen mañana 19 años sin justicia en la causa AMIA. El Estado argentino, representado por los fiscales que investigaron el ataque, acusó en 2006 al gobierno de Irán y realizó un pedido de captura internacional para ocho ex funcionarios iraníes, sospechosos de haber masacrado a 85 personas en nuestro suelo, en lo que fue el peor atentado antisemita posterior a la Segunda Guerra Mundial y el único ataque a nuestra soberanía continental en el siglo XX.

En septiembre de 2009, durante su discurso en la ONU, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue enérgica y elocuente en su reclamo a Irán: “Hay garantías de libertad, de justicia, de administración de justicia y, sin embargo, nada de esto ocurrió, sino que este año uno de los funcionarios, cuya extradición era solicitada por el fiscal que interviene en la causa, fue ascendido al grado de ministro.” También la Presidenta advirtió, en su discurso, que Ahmadineyad volvería “a negar tragedias históricas que Occidente ha sufrido durante el siglo XX; invocará la amenaza de otros imperialismos y también invocará a Dios”.

Cuatro años más tarde, este pedido de entrega de los sospechosos quedaría neutralizado por un Memorándum, firmado entre la Argentina e Irán, durante la administración de la misma presidenta.

Pero, ¿cuál ha sido la actitud de los presidentes de Venezuela, de Bolivia y de Ecuador, a los que nuestro gobierno considera sus principales aliados, antes y después del Memorándum, respecto al peor atentado terrorista sufrido por la Argentina?

A fines de mayo de 2011, Evo Morales invitó a uno de los imputados en la masacre, Ahmad Vahidi, por entonces ministro de Defensa de la República Islámica de Irán, a participar de dos actos militares.

El sospechoso fue recibido con todos los honores en Bolivia y, cuando el escándalo fue reflejado por la prensa, y en vistas de que Vahidi, a pedido de la Justicia argentina, era reclamado por Interpol, Morales le garantizó una rápida fuga.

El propio Morales dijo desconocer la condición de sospechoso de Vahidi y el reclamo de Interpol. Esa declamada ignorancia no resultó verosímil.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa (un ferviente admirador de Ahmadineyad), de visita en nuestro país, en diciembre de 2012, declaró respecto de la masacre de la AMIA: “Conozco ese caso. Es muy doloroso para la historia argentina, pero vea cuántos murieron en el bombardeo de la OTAN a Libia. Comparemos las cosas y veamos dónde están los verdaderos peligros; no debemos manipular”.

Tanto Hugo Chávez como su sucesor, el inestable Nicolás Maduro, han manifestado su vocación de aliados primordiales de Irán en la región y son los principales garantes de su impunidad.

La actitud cómplice de los presidentes de Bolivia, Ecuador y Venezuela con los sospechosos iraníes fue previa a la firma del Memorándum. Esto ha constituido una clara toma de posición a favor del gobierno iraní que despreciaba a la Justicia argentina, y en contra de nuestros intereses nacionales, explicitados al respecto tanto por Néstor Kirchner como por Cristina Fernández de Kirchner.

Debe, entonces, llamarnos a la reflexión el siguiente hecho: durante este mes de julio, Portugal y otros países europeos impidieron el uso del espacio aéreo y el aterrizaje del avión en el que viajaba el presidente de Bolivia, Evo Morales, debido a que sospechaban que llevaba consigo al “topo” Edward Snowden; ante esto, nuestra presidenta viajó inmediatamente a Cochabamba, junto a Correa y Maduro, para solidarizarse con Morales. Y la cuestión es: ¿Por qué no contó nuestro país con la misma solidaridad por parte de Chávez, Morales, Correa y Maduro cuando nos vimos en el penoso trance de reclamarle a Irán que entregara a los sospechosos de exterminar a nuestros ciudadanos?

No se trató sólo de indiferencia por parte de estos presidentes, sino de una directa toma de posición a favor de nuestro victimario.

Y la pregunta formulada también atañe al posicionamiento internacional de la Argentina.



Fuente: http://www.clarin.com/opinion/caso-AMIA-solidaridad-atinoamericana_0_957504291.html