jueves, 12 de julio de 2012

Karl Richard Lepsius y El Libro de los Muertos

Karl Richard Lepsius ( Prusia, 1810 – Berlín, 1884) fue un lingüísta, bibliotecario y egiptólogo alemán, el fundador de la ciencia de la egiptología.
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Estudió desde joven a Champollion para aprender los jeroglíficos y visitó todas las colecciones importantes europeas de objetos egipcios. Estudió arqueología griega y romana en Leipzig (1828-30), Gotinga(1830-32) y Berlín(1832- 1833).
En 1837publicó una obra sobre la transcripción de los jeroglíficos. En 1842, el rey de Prusia Federico Guillermo IV, por solicitud del ministro Joahann Eichhorn propuso a Lepsius dirigir una expedición a Egipto y Nubia.
Lepsius viajó a Egipto y exploró Guiza, Abusir, Saqqara y Dashur.Exploró 67 pirámidesy más de 130 tumbas de nobles. En 1843 fue a Fayúndonde encontró los restos del Laberinto de Egipto y la pirámide de Amenemhat III; excavó en Beni Hassan y Bersha, y visitó Tebas. De allí pasó a Nubia, donde aprovechó para realizar un estudio de las lenguas locales. Después volvió a Luxor y pasó cuatro meses en Qurna, donde encontró numerosas tumbas; después exploró en Karnak. Finalmente fue al Sinaí. En el delta exploró Tanis. Más tarde dejó Egipto y volvió a Europa vía Beirut, Damasco, Baalbek y Estambul. Llegó a Trieste en enero de 1846.
Denkmäler aus Ägypten und Äthiopien: El gran templo de Abu Simbel.
Sus trabajos y los de sus colaboradores fueron publicados en el libro Denkmäler aus Äegypten und Äethiopien (1849-1858), una serie de doce volúmenes de los que cinco eran textos y el resto ilustraciones.
Lepsius destruyó algunos monumentos para poder llevarse sus restos, entre otros, una columna de la tumba de Seti Ique fue dinamitada. En 1846 fue nombrado profesor en la Universidad de Berlín y en 1865 director del Departamento de antigüedades egipcias del Museo de Berlín. Después del nombramiento volvió a Egipto (1866), exploró el delta del Niloy encontró el Decreto de Canopus, un documento en idioma griego y egipcio demótico que se puede comparar a la Piedra de Rosetta. Más tarde regresó a Europa. La colección egipcia del museo estaba formada por unos quince mil objetos, la mayoría aportados por Lepsius.
En 1869 visitó Egipto por tercera y última vez, para asistir a la apertura del canal de Suez.Murió en Berlín en 1884. Publicó varios libros y entre ellos el Libro de los Muertos, al que dio este nombre que se ha consolidado.
El Libro de los Muertos es el nombre moderno de un texto funerario del Antiguo Egipto, utilizado desde el comienzo del Imperio Nuevo (hacia el 1.550 a. C.) hasta el 50 a. C. El nombre egipcio original para el texto, transliterado rw nw prt m hrw, es convencionalmente traducido por los egiptólogos como «Libro de la Salida al Día», o «Libro de la emergencia a la luz», aunque ninguna palabra que se pueda traducir como «libro» aparece en la denominación egipcia de este conjunto de hechizos mágicos funerarios. La traducción correcta de rw nw prt m hrw es: «Los Vocablos (lit. bocas > 'voces' o 'enunciados') para Salir a través de la Luz». El texto consistía en una serie de sortilegios mágicos destinados a ayudar los difuntos a superar el juicio de Osiris, asistirlos en su viaje a través de la Duat, el inframundo, y viajar al Aaru, en la otra vida.
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El Libro de los Muertos era parte de una tradición de textos funerarios que incluye los tempranos Textos de las Pirámides y de los Sarcófagos, que fueron escritos sobre objetos, y no sobre papiros. Algunos de los sortilegios incluidos fueron extraídos de estos textos antiguos y datan del III Milenio a. C., mientras que otras fórmulas mágicas fueron compuestas más tarde en la historia egipcia y datan del Tercer Período Intermedio (siglos XI-VII a. C.). Algunos de los capítulos que componían el libro siguieron siendo inscritos en paredes de tumbas y sarcófagos, tal y como habían sido los sortilegios desde su origen.
 El Libro de los Muertos era introducido en el sarcófago o en la cámara sepulcral del fallecido.
No existía un único y canónico Libro de los Muertos. Los papiros supervivientes contienen una variada selección de textos religiosos y mágicos y difieren notablemente en sus ilustraciones. Algunas personas encargaban sus propias copias del libro, tal vez con una selección de los sortilegios que consideraban más importantes para su propia progresión en la otra vida. El Libro de los Muertos fue comúnmente escrito con jeroglíficos o escritura hierática sobre rollos de papiro, y a menudo ilustrado con viñetas que representan al difunto y su viaje al más allá.
Casi todos los ejemplares del Libro de los Muertos eran únicos, pues contenían una selección distinta de sortilegios de todo el corpus de textos disponible. Durante la mayor parte de su historia el libro no tuvo orden o estructura definida. De hecho, desde el temprano estudio de Paul Barguet de 1967 sobre los temas comunes entre los diferentes textos, los egiptólogos concluyeron que no había ninguna estructura interna. Fue sólo desde el Período Saíta (la dinastía XXVI) en adelante cuando se dotó al libro de organización.
Los Libros de los Muertos de la Época Saíta tienden a organizar los capítulos en cuatro secciones:
  • Capítulos 1-16 El difunto entra en la tumba, desciende a los infiernos y el cuerpo recupera el movimiento y el habla.
  • Capítulos 17-63 Explicación del origen mítico de los dioses y los lugares, los fallecidos son obligados a vivir de nuevo a fin de que puedan surgir, nacer, con el sol de la mañana.
  • Capítulos 64-129 Los fallecidos viajan a través del cielo en el arca solar como uno de los muertos benditos. Por la noche descienden al inframundo para presentarse ante Osiris.
Capítulos 130-189 Tras haber sido reivindicado, el fallecido asume poder en el universo como uno de los dioses. Esta parte también incluye diversos capítulos sobre amuletos protectores, provisión de comida y lugares importantes.
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El trabajo de investigación en el Libro de los Muertos siempre ha planteado problemas técnicos debido a la necesidad de copiar largos textos jeroglíficos, que inicialmente eran reproducidos a mano con la ayuda de papel de calco o una cámara lúcida. A mediados del siglo XIX las fuentes jeroglíficas se trasladaron a reproducciones litográficas para hacer más factible la reproducción de manuscritos. En la actualidad los jeroglíficos pueden ser renderizados en un software de edición, lo que unido a la tecnología de impresión digital ha reducido considerablemente el precio de publicación de un Libro de los Muertos. Sin embargo, gran parte del material original almacenado en los museos permanece inédito.