sábado, 4 de diciembre de 2010

"En 2015 habrá una Biblioteca Nacional que funcione...." (R.O.Uruguay)


El director de la Biblioteca Nacional y sus pretensiones para el quinquenio.
Unos días antes que entrara en vigencia el decreto que obliga a seis horas de trabajo a la mayoría de los empleados públicos, el director de la Biblioteca Nacional (URUGUAY) **Carlos Liscano daba por finalizada la diferencia con el sindicato de funcionarios Con un optimismo que quizás modere el techo descascarado de su oficina, el escritor dice que la desidia de los partidos tradicionales -y la elección de la Universidad como campo de batalla del Frente Amplio- explican buena parte del deterioro y el atraso de la institución.
-Antes la Biblioteca Nacional parecía ser más importante.

-¿Cómo pasamos de ser una sociedad con una concepción tan elevada acerca de la Biblioteca a una donde parece no importarle a nadie?

-¿Usted no cree que entre los partidos fundacionales hubo gente preocupada por la institución, apasionada por la literatura y el libro, y que veía en la Biblioteca un emblema que había que cuidar?

-A pesar del tamaño del edificio, parece que no alcanza.

-¿No cree usted que, así como está la Biblioteca Nacional , tendría más sentido considerarla como un museo, un lugar para libros incunables, para objetos patrimoniales, más que como una biblioteca propiamente dicha?
-No. La definición de una Biblioteca Nacional -esta y cualquier otra- es un centro de investigación científica y creación de conocimiento. No es un depósito de libros. Esas son las tareas fundamentales. Hay un acervo en libros, pero también hay fotografías, mapas, planos, documentos donados, archivos como el de Rodó, el de Delmira Agustini, muchos. Nos corresponde recopilar, preservar, organizar y difundir todo eso.
-Pero hay que superar varias barreras antes de tener acceso al libro, a la colección de diarios que se busca, a la foto...
-Eso es así en todas las partes del mundo. Es más: en este país somos excesivamente permisivos para otorgar acceso a los libros y documentos.
-¿En serio? ¿En qué?

-¿Le parece que los uruguayos hacemos uso de ese acceso?

-En otros países uno puede ir a las bibliotecas y se puede llevar libros a su casa, entre otras cosas. Acá no. Usted vivió en Suecia, ¿no?

-La izquierda hace mucho tiempo que tiene la hegemonía cultural en Uruguay. ¿Por qué esa corriente política ha dejado caer, también, un emblema como la Biblioteca Nacional ?

-¿Sí?

-Me da la impresión de que todas esas riquezas están lejos. Usted me dice que tiene que haber una distancia, pero también dice que uno de los cometidos de la Biblioteca Nacional es la difusión. ¿Cómo puedo acceder a ellas, verlas?

-¿Pero por qué? ¿No está bien diseminar entre la mayor cantidad de gente todo ese conocimiento?

-¿Puedo ir a comprarlos entonces?

-¿Por qué?

-Usted dice que la Biblioteca Nacional es torpe para difundir su trabajo.

-¿Cuánto es el presupuesto que se pidió para este quinquenio?

-Es un presupuesto modesto, ¿no le parece?

-¿Y qué va a hacer con eso?

-¿Pero no era que se iban a mudar de acá?

-¿Y?

-¿Ha estimado cuánto le saldría al país en dinero y tiempo un nuevo edificio?

-Se podría. Pero no se va a hacer...

-¿Pero entiende la desconfianza de la gente interesada en la cultura que piensa justamente eso, que no se va a poder?

-¿Cuántos?
-En los últimos seis meses, 1.900 niños de escuelas de contexto crítico.
-Vienen y ¿qué ven? Gente sentada leyendo, ¿no?

-Me sigue llamando la atención que el Frente Amplio no haya hecho más por la Biblioteca Nacional.

-Entonces, pensando en las turbulencias acá, en las del Premio Nacional de Artes Visuales, en la Dirección Nacional de Cultura, por poner algunos ejemplos, ¿qué pasa con la gestión de la gente de la cultura? ¿Es que no es apta para esa tarea?

-¿Llega al final del mandato?


-Así como voy, sí. Si no me saca el ministro antes, pretendo que para 2015 esté pronta una Biblioteca Nacional que funcione. Una institución acorde a nuestro país, no a otro.
-A ver, yo me considero apto. Si no, no habría aceptado
-Es cierto que la izquierda tiene la hegemonía cultural en este país. Pero la gente de la cultura no es la que está en el gobierno, vamos a empezar por ahí. Lo dije en 2007, se lo dije a los gobernantes: "Después no se quejen". Lo cierto es que desde 1989 los intelectuales y la política se divorciaron. Pero este ministerio tiene cinco escritores.
-No, bueno… le hacemos un paseo… les regalamos algunas cosas.
-Creo que hay que trabajar para ganarse esa confianza. Miles de niños visitan la Biblioteca …
-No lo sé. Yo trabajo para eso. Si no me dan la plata…
-No. Pero no tiene que ser muy caro. Porque ¿qué debería ser el edificio de una Biblioteca Nacional en el siglo XXI? Un cajón vacío donde lo que realmente importa son las conexiones de fibra óptica y las instalaciones de seguridad. No estos techos y estas puertas. Un espacio que pueda ser modificado muchas veces. No es tan caro.
-Estoy en eso. El año que viene vamos a hacer un simposio internacional donde vamos a escuchar a todos los técnicos, de acá e internacionales, para ver cómo podemos hacerlo.
-No. Lo que yo dije fue que el país se debía un nuevo edificio para la Biblioteca Nacional.
-Tengo como ocho o nueve licitaciones en marcha. La rampa con acceso para discapacitados, por ejemplo. Está todo hecho. Está pagado, diseñado, hablado con la Comisión de Patrimonio. La idea era inaugurarla para el 10 de diciembre, pero no será posible. No contaba con que todo se iba a trancar en la intendencia.
-No sé si es poco o mucho. En el caos que estamos, ¿cómo saberlo? Para lo que está previsto, no creo que sea poco. Si acá no se ejecutaba el presupuesto. Vamos a entendernos, acá se ejecutaba un 5% del presupuesto. Tengo 12 millones de pesos para ejecutar antes que termine el año.
-Lo mismo que el año pasado, unos 60 millones de pesos. El 78% de eso está destinado a salarios.
-Estamos para mejorar, pero es que tendría que contratar a un gerente general y el Estado no me deja.
-No nos interesa tanto. Nos interesa que estas investigaciones le lleguen a los profesores de Historia y Literatura del interior que no tienen acceso a esto. Porque esto lo pagó el Estado. La Biblioteca Nacional no vive de lo que vende. Esto es tuyo, mío, de todos. Si voy a Artigas, como fui recientemente, y les doy este material a los profesores, quedan como locos, porque no tenían acceso. Hasta ahora, hemos distribuido 10.000 libros en el interior.
-Sí, tenemos algunos problemas con la comercialización, pero…
-(Liscano se levanta, trae unos cuantos cuadernos publicados por la Biblioteca Nacional con investigaciones históricas, literarias y de ciencias sociales). Esto está disponible, por ejemplo.
-Puede que seamos torpes para difundir todo esto. Pero las bibliotecas nacionales no son mediáticas y es mejor que no lo sean.
-Somos la memoria escrita de la sociedad. No somos los únicos, está el Archivo General de la Nación y los museos. Pero tenemos un millón de títulos. Mapas, fotografías, objetos de valor histórico, obras de arte, monedas, billetes… de todo hay acá. Y hay quienes nos quieren sacar algunas de las cosas que tenemos. Pero resistimos. Lo que entra acá, no sale más.
-Porque se concentró en otras cosas, como en la Universidad. Es allí donde dio la batalla. Y hasta prefiero que sea así, porque acá es como más tranquilo. No hay cola para ser director de la Biblioteca Nacional porque nadie hace carrera política acá. Si bien la deja en el abandono, la salva de las contradicciones políticas. Pero después de todo esto que mencioné, la Biblioteca Nacional es la maravilla de este país!
-Sí, pero de la Biblioteca Nacional sueca no te llevás nada. De las comunales, sí. Por eso las bibliotecas nacionales son únicas, por eso hay una en cada país. Tienen que investigar y generar conocimiento. Si no, es una biblioteca pública que presta libros y nada más.
-Sí, todo el tiempo.
-Por ejemplo, tenemos una norma que dice que los diarios anteriores a 1990 no se prestan más que a los investigadores acreditados ante la Biblioteca Nacional. Es excesivo porque le damos los diarios de los últimos 20 años a cualquiera. En otros países no te dejan entrar ni con una birome.
-No tenemos espacio para todo lo que nos llega. Estamos obligados a recibir a nuestro depósito todos los diarios, todas las colecciones. Más los libros. Tenemos servicios que no nos corresponden, como el derecho de autor. Cualquier persona que escriba un soneto, por ejemplo, puede venir y registrarlo aquí. La gente registra libros, discos, proyectos, sonetos, muñequitos, lo que sea. Y todo eso está amontonado acá. Es un cambalache que no tenemos chance de organizar. Eso no es un servicio que necesariamente tenga que estar aquí. Y estamos todos de acuerdo en esto ¿eh? ¿Pero qué hacemos? Eso nos quita energía.
-No tengo dudas. Si no esto no existiría. Desde el padre Larrañaga en adelante, claro. Pero hablaba del último medio siglo. Ahí (señala el piso) está la placa fundacional del edificio. La puso Gabriel Terra en 1938 con Eduardo Víctor Haedo como Ministro de Instrucción Pública. Pasaron 26 años desde que se puso la placa hasta que el edificio fue inaugurado, en 1964. Y Uruguay ya estaba en otra cosa. El edificio ya estaba obsoleto cuando empezó a funcionar. Y las revoluciones tecnológicas nos dejaron al margen. Acá es todo muy lindo ¿no? Puertas de cedro, maderas nobles, techos altos. Pero hay un solo enchufe en todo el salón. Todo lo demás hubo que ponerlo después.
-Creo que no es así. Fue dejada al abandono por la desidia de sucesivos gobiernos blancos y colorados, más la dictadura, durante 50 años.
-Este país tuvo Biblioteca Nacional 15 años antes de que tuviera Constitución. No había ni Estado y había Biblioteca Nacional. La celeridad con la que fue creada es envidiable para cualquier gobernante hoy.
Recargado Los primeros meses de Liscano como director de la Biblioteca Nacional fueron de estudios y luego acción. No sólo se deshizo de muchos objetos -y plantas- que andaban boyando por los corredores del edificio, sino que se enfrentó al sindicato de funcionarios con un sistema de compensaciones para aquellos más comprometidos con el funcionamiento de la institución. Los líderes sindicales Cristina Pandikian y Luis Bazzano se opusieron a las medidas y compararon al director con el monarca francés Luís XV. Liscano afirma que tomó esas decisiones basadas en criterios que son parcialmente subjetivos pero que están dentro de sus potestades. Y chau. "No acepto ni co-gestión, ni co-gobierno ni co-nada. Acá somos cinco en el equipo de dirección. Somos nosotros los responsables ante el ministro, ante la sociedad y ante el Frente Amplio".


 **Carlos Liscano es Dramaturgo, ensayista y novelista, ex. Militante tupamaro, preso político de la dictadura de su país.

Fuente; http://www.elpais.com.uy/suplemento/quepasa/-

publicado en http://richardebury.blogspot.com/