martes, 20 de julio de 2010

Mis Olvidos. Lo que no dijo el General Paz en sus Memorias / Dalmiro Sáenz

La poesía no es otra cosa que la sublevación del hombre contra la razón. Por eso yo he dedicado mi vida a luchar contra la poesía, cosa nada fácil en este país en donde un hombre montado en un caballo moro puede levantar su lanza y hacer un firulete contra el cielo como si dibujara la rúbrica de su terrible nombre, Facundo Quiroga. Esos poetas de los gestos son los dueños de mi patria. El 18 de agosto de 1833 empezó mi cautiverio que duró ocho años, y durante esos ocho años escribí estas memorias. Cuando un mundo inmenso se reduce al espacio que cabe entre las cuatro paredes de una prisión, cada centímetro cuadrado adquiere la jerarquía del universo.`

Así habla el general Paz en Mis olvidos, esa otra memoria de su vida en prisión que Dalmiro Sáenz se atrevió a recrear. Pero el Manco Paz no sólo recuerda. Enfrenta la muerte a punta de cuchillo, descubre un sexo y un amor totalmente diferentes a los que conoció en su vida de hombre libre. El diálogo constante consigo mismo lo lleva rápidamente de la admiración al desprecio. Dentro de aquel calabozo de cuatro metros por cuatro que no se cansa de medir, da rienda suelta a un pensamiento prolífico y voraz en el que irrumpen las presencias de Belgrano, San Martín, Quiroga, López, Aldao, Bustos, Artigas, Rosas y Urquiza, entre otros. Ellos y las situaciones que los envuelven le inspiran las más diversas reflexiones: algunas previsibles, otras inconfesables, la mayoría sabias.

De todos, son tres los que marcan a fuego su destino: Margarita Weild, su joven sobrina, luego esposa, que mitiga su desamparo y despierta sus pasiones más recónditas, Zeballos, el gaucho analfabeto que con sólo bolear su caballo cambia el rumbo de la historia, y Quiroga, su principal antagonista, el mayor poeta de los gestos que, a fuerza de hostigar su raciocinio, lo mantiene vivo incitándolo a hacer aquello que mejor sabe: pensar la patria.



Dalmiro Sáenz
Nació en Buenos Aires en 1926. Su obra abarca diversos géneros literarios. Entre sus libros de cuentos podemos mencionar: Setenta veces siete (Premio Emecé, 1958), No (Premio Life en español, 1960) y Treintatreinta (Premio Argentores, 1963). Entre sus novelas: El pecado necesario (1964, llevada al cine como Nadie oyó gritar a Cecilio Fuentes, que ganó el Premio Concha de Plata en el Festival de San Sebastián), Yo también fui un espermatozoide (1968), Cristo de pie (en colaboración con Alberto Cormillot, 1988), La patria equivocada (1991), El sátiro de la carcajada (1995), Malón blanco (1995), La mujer del vientre de oro (1996) e Isabel, la razón de su vida (1998). Entre sus obras de teatro: Hip, hip, ufa (Premio Casa de las Américas, 1966) y ¿Quién, yo? (1969), entre sus ensayos: Carta abierta a mi futura ex mujer (1970) y Mujer ganadora (en colaboración con Doris Suchecki, 1996).


Mi carpeta Dalmiro Sáenz:
http://www.4shared.com/dir/F62KDB92/Saenz_Dalmiro.html


       (Aquí está el libro El día que mataron a Alfonsín, que hice hace unos años y mejoré ahora. Versión 1.1)

      Fuente;