jueves, 27 de mayo de 2010

Biblioteca Nacional de Uruguay celebraría sus 200 años en nuevo edificio



En 2015 la Biblioteca Nacional de Uruguay podría instalarse en una nueva sede, más funcional y operativa desde el punto de vista edilicio y acorde con los requerimientos en servicios y preservación del patrimonio cultural que atesora, anunció a LA REPUBLICA su director, Carlos Liscano.

Ayer se celebró el Día Nacional del Libro, conmemorativo del 194 aniversario de la fundación de la primera biblioteca pública de nuestro país, que nació antes que Uruguay fuera una nación independiente.

El director de la Biblioteca Nacional, el escritor Carlos Liscano, resaltó la trascendencia histórica de este gran polo de difusión cultural, que nació ­por iniciativa y voluntad del prócer José Artigas­ antes de que nuestro país adquiriera estatus de Estado independiente.

En otro orden, el jerarca anunció que está en marcha una iniciativa de carácter personal, con el propósito de que la Biblioteca Nacional celebre su bicentenario en una nueva sede.

Según Liscano, la idea es comenzar a trabajar en la proyección y construcción de un nuevo edificio, más operativo y funcional, acorde con los requerimientos y la necesidad de preservación del vasto patrimonio cultural disponible. A tales efectos, se piensa en convocar a un concurso internacional.

"Ese es el mejor homenaje que podemos hacerle a la Biblioteca Nacional. El objetivo es que el nuevo edificio se inaugure en 2015, con tecnología adecuada y personal debidamente capacitado para atenderla", resaltó.

El director de la Biblioteca Nacional dijo que el nuevo edificio deberá poseer características muy especiales, con el propósito de albergar más de 900.000 volúmenes, documentos de alto valor histórico e incluso objetos de arte.

La actividad central de la jornada de ayer fue un desayuno con autoridades del Ministerio de Educación y Cultural y representantes de la Cámara Uruguaya del Libro, que se desarrolló en la sala José Pedro Varela de la Biblioteca Nacional. El director de la Biblioteca Nacional, Carlos Liscano, también concurrió al Colegio "Elbio Fernández", donde participó en un maratón de lectura.

Los actos celebratorios de este mes dedicado al libro proseguirán hoy, jueves 27, en la sede de la Intendencia Municipal de Maldonado, donde Liscano participará en una mesa redonda sobre "La Ley de Bibliotecas Públicas y los nuevos desafíos para la gestión".

En tanto, mañana, viernes 28, a las 19.30 horas, en la Sala Teatro del Centro Comercial de Colonia Suiza se desarrollará una charla sobre "Juana de Ibarbourou y la vitalidad de la poesía", a cargo de los escritores Jorge Arbeleche y Andrés Echevarría.

En los días previos se realizaron diversas actividades de extensión cultural, con particular énfasis en la figura del poeta Julio Herrera y Reissig, con motivo de conmemorarse el primer centenario de su desaparición física. Al respecto, cabe señalar que permanece abierta en la sede de la Biblioteca una exposición en homenaje al emblemático escritor.

Cabe recordar que la fundación de la Biblioteca Nacional, hace ya 194 años, coincidió con un período particularmente agitado de nuestra historia, teñido de gestas heroicas en procura del ansiado sueño de la emancipación.

Eran tiempos difíciles para nuestro caudillo José Artigas, que por entonces enfrentaba al invasor portugués y la inminencia de una derrota militar, que podía hacer naufragar su utopía libertaria.

Aun en esas circunstancias tan particulares, la primera biblioteca pública se transformó en una grata realidad que el tiempo se encargó de perpetuar como monumento a la cultura nacional.

El 4 de agosto de 1815 Dámaso Antonio Larrañaga propuso al Cabildo de Montevideo la fundación de una biblioteca pública, para lo cual contaba con su propio acervo bibliográfico y el material donado por un grupo de amigos.

Larrañaga, que se ofreció a ejercer la dirección en forma absolutamente honoraria y sin ninguna retribución, solicitó un edificio adecuado para instalarla. La iniciativa fue acogida de inmediato y trasladada a José Artigas, que naturalmente la aprobó.

El fallecimiento de José Manuel Castellanos, acaecido el 5 de setiembre de 1815, permitió suministrar un importante material bibliográfico que contribuyó a ir edificando el proyecto. El fondo se completó con los valiosos volúmenes aportados por José Raimundo Guerra, los padres franciscanos y el propio Dámaso Antonio Larrañaga. La dotación inicial de libros fue de unos 5.000 volúmenes.

El Cabildo Gobernador, con el apoyo de Miguel Barreiro, reservó un espacio físico adecuado en el costado sur de la actual Plaza Zabala. El edificio ya no existe.

Asimismo, se encargó a Larrañaga la misión de dirigir la Biblioteca Nacional, así como de coordinar todas las actividades de organización que fuere menester.

Bajo el emblemático santo y seña artiguista "Sean los orientales tan ilustrados como valientes", el proceso fundacional culminó el 26 de mayo de 1816, con la inauguración oficial del gran centro cultural.