domingo, 11 de abril de 2010

Universo de palabras ...

Para Alberto Manguel, las bibliotecas son un consuelo. Otorgan orden al caos en que pueden convertirse los libros. Eso lo dice en su libro 'La biblioteca de noche', donde el autor realiza una taxonomía sobre la materia. De alguna manera ese libro tiene cierta afinidad con el que ahora comentaré, 'Bibliotecas llenas de fantasmas', de Jacques Bonnet. A diferencia del libro de Manguel, el del autor francés me parece más personal, porque en el fondo habla de su biblioteca, de su fervor por los libros, esa especie de oasis libresco que lo protege del mundo. O lo introduce en él más equipado para entenderlo. De hecho, Bonnet cita el libro de Manguel, con el cual compite, todo hay que decirlo, quiera o no el autor. No estoy seguro que 'Biblioteca llena de fantasmas' sea un texto más imaginativo que el de Manguel, entre otras cosas porque no es fácil serlo en esta materia tan transitada. Con unas cuantas frases sobre la cuestión de Jorge Luis Borges, del cual Manguel también echa mano, se podría agotar el tema.


El libro de Bonnet tiene su costado atractivo. Me ha gustado el capítulo titulado 'Bibliomanías'. Dice que hay dos tipos de bibliómanos: los que enloquecen por coleccionar libros y los lectores empedernidos. Él se incluye entre los segundos. Como no podía ser de otra manera, Bonnet también recurre a Borges: «La lectura de un libro de Cervantes, Flaubert, Schopenahuer, Melville, Whitman, Stevenson o Spinoza es una experiencia tan fuerte como viajar o estar enamorado» (parece mentira que el escritor argentino hable de enamoramiento, porque es un tema tabú en su biografía aunque era muy enamoradizo).


Ese epígrafe le sirve a Bonnet para introducirnos en un capítulo que titula '¿De dónde vienen?'. No es mala pregunta saber la procedencia de los volúmenes que pueblan tu biblioteca. ¿Cómo llegan esos ejemplares que forran las paredes de tu casa? «Por una mezcla de casualidades, curiosidad sistemática y ganas nacidas de conversaciones y lecturas», nos contesta. Es interesante la confesión del autor cuando nos dice que por ejemplo la existencia en su biblioteca de 'El lobo estepario', se debió a que le llamó la atención el título cuando todavía desconocía quién era Hermann Hesse. Otro método, también nos dice, es comenzar con un autor, por ejemplo con 'Pan' de Hansun y leer todos sus libros. Una sugerente reflexión sobre cómo gestionar nuestro universo libresco.




Por J. ERNESTO AYALA

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