miércoles, 17 de febrero de 2010

Los tres tamices


Sócrates el filósofo griego nacido en Atenas en el año 399 antes de Jesucristo, dio pruebas en más de una ocasión de una exquisita sabiduría.

Visiblemente agitado alguien llegó a él un día, queriendo contarle eso que llamamos (un chisme).

El Sabio le tapo la boca diciéndole: Escucha primero los tres tamices que te indicaré. Si lo que quieres decirme no pasa por ninguno de ellos, no me lo cuentes.

- ¿Tres tamices? respondió sorprendido el amigo.

- Comencemos pues. El Primero de ellos es: "La Verdad". ¿Has verificado la autenticidad de los hechos?

- No con exactitud; respondió. Pero me los han reportado fuentes fiables... dijo el aspirante a Criticón.

Interrumpió Sócrates

- Bueno sigamos adelante. Veamos el segundo que es "La Bondad" O sea, ¿Lo que piensas decirme está impregnado de Bondad y es para bien?
El indiscreto visitante vacilo...

- No es particularmente bueno, pero es que...
Nuevamente Interrumpió Sócrates y dijo:

- sinceramente amigo, ¿por qué te empeñas en contarme eso que te pone tan nervioso? ¿Por qué dar una patada a un perro muerto? ¿Qué necesidad tienes en contármelo? Veamos el tercer Tamiz es "La Necesidad" ¿es absolutamente necesario que me lo cuentes?

- Tampoco es necesario - contestó el chismoso.
Sócrates sonrió y exclamó:

"pues si lo que deseabas decirme no es: Ni Verdadero, Ni Bueno, Ni Necesario; ¿por qué complicarte la vida con ello?

Fuente:
http://www.mensajedepaz.org/content/62.html