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lunes, 15 de abril de 2019
viernes, 12 de abril de 2019
Caperucita, el lobo y todo lo demás: mejor que prohibir es sumar
Caperucita, el lobo y todo lo demás: mejor que prohibir es sumar
La bella princesa que espera dormida el beso de un galán que la rescatará de su largo sueño. La joven linda y bondadosa maltratada por su madrastra y sus hermanastras que cambia de vida gracias a un hada madrina, un zapatito de cristal y un príncipe azul. Una chica que se distrae en el camino a casa de la abuela cae en las garras de un lobo feroz, pero se salva gracias a un valiente cazador. Son solo tres ejemplos de cuentos clásicos infantiles con personajes estereotipados: mujeres cándidas y abnegadas, soñadoras y enamoradizas; hombres heroicos y aguerridos, fuertes y protectores.
Esta semana, una escuela pública de Barcelona decidió retirar del alcance de los alumnos de los niveles iniciales unos 200 títulos que consideran "tóxicos" porque reproducen patrones sexistas. Entre ellos, los clásicos infantiles de siempre, como "Caperucita roja" y "La Bella durmiente". Siguiendo el criterio de los docentes y de la comisión de padres de ese colegio (al que luego se le sumaron otros en Barcelona) también habría que alejar a los niños y las niñas de las películas y series de princesas producidas por los grandes estudios de Hollywood que inundan los comercios con merchandising de toda clase y que se siguen reproduciendo, con más o menos variantes, porque resultan un éxito comercial.
La noticia que se difundió en estos días no alertaba sobre ese punto. Tampoco sobre algo mucho más grave porque ya está instalado como un consumo cultural generalizado: las letras de los hits de moda que se escuchan una y otra vez en radios, programa de tv, bailes, boliches y recitales. Esas que incitan a las nenas a menear las caderas con movimientos sexies o esas que invitan a "ser felices los cuatro" y que las chicas repiten aunque tengan cuatro años ("Y si con otro pasas el rato /Vamos a ser feliz, vamos a ser feliz / Felices los 4 / Te agrandamos el cuarto").
Frente a este punto, algunos podrán argumentar que hay muchas, muchísimas, otras canciones más allá de las de Maluma o Shakira. Claro. También hay muchos, muchísimos, libros, más allá de "La Bella durmiente" y "Caperucita roja". Y eso es, justamente, lo que quiero resaltar: hace años ya que autores e ilustradores de todo el mundo se largaron a reversionar los relatos clásicos con nuevos enfoques o distintos finales, personajes más reales y menos estereotipados, con vueltas de tuerca interesantes y, en muchos casos, inquietantes.
En la sección ¿Qué vas a leer con tu hijo esta noche?, del 3 de noviembre de 2018,revisamos doce versiones actuales de Caperucita roja: todas protagonizadas por una nena empoderada como las de hoy. En la versión de la francesa Marjolaine Leray,Una caperucita roja, la chica le dice al lobo en la cara que tiene mal aliento. EnCaperucita en Manhattan, de la española Carmen Martín Gaite, que transcurre en Nueva York, Caperucita se llama Sara Allen y el lobo es un excéntrico millonario llamado Mister Wolf. En la adaptación de la británica Bethan Woollvin, Caperucita encuentra el modo de deshacerse del lobo sin recurrir a un cazador fuerte y valiente. Y antes, Giani Rodari ya había ofrecido a los lectores pequeños una Caperucita roja que secuestra al lobo en Cuentos al revés.
La estereotipada Cenicienta original también tiene sus lados B. Un ejemplo cercano: enLa historia de Cenicienta tal como me la contaron a mí, Adela Basch, parte del famoso personaje maltratado por la madrastra y las hermanastras para construir un cuento muy divertido y original. En esta versión, la joven no es una sufrida sirvienta sino una obsesiva de la limpieza y de la perfección. Exigente y demandante, esta Cenicienta moderna no asume sus TOCs y trata bastante mal a las otras tres mujeres que solo quieren ayudarla. Todos los personajes de esta historia generan empatía. Todos menos Cenicienta.
A los que quieren sacar libros de circulación se podría proponerles, a cambio, sumar otros con nuevas miradas y enfoques. Así, los lectores podrán compararlos y sacar sus propias conclusiones. A favor, siempre, de mantener los libros al alcance de los niños. Es tarea de los adultos acompañarlos y guiarlos en la lectura. Esa postura es, sin dudas, más comprometida que prohibir y listo. Implica tiempo y ganas.
Por: Natalia Blanc
La biblioteca interminable de Jasspere
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martes, 9 de abril de 2019
Boletín de libros profesionales gratis sobre Información y Documentación. Abril 2019
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domingo, 7 de abril de 2019
Biblioteca digital de peregrinaciones a Tierra Santa
El Mercurio salmantino publicó:" La Ancient Pilgrimage in Holy Land Digital Library es una gran base de datos destinada a albergar descripciones bibliográficas de todas las ediciones antiguas de Itinera ad Terram Sanctam impresas. [ACCEDER AQUI] APHL [Biblioteca Digital sobre "
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1969: el año en que Almendra y Manal tomaron la Bastilla sentimental de una ciudad y su música
1969: el año en que Almendra y Manal tomaron la Bastilla sentimental de una ciudad y su música
Hace 50 años comenzaba a definirse el ADN del rock nacional a través de dos bandas con diferentes estéticas que, con canciones originales, lúcidas y cercanas a la perfección, marcaron e influyeron decisivamente en la historia de la música en Argentina
La fundación mítica del rock argentino abunda en historias entrañables. Es, finalmente, el relato de una bohemia que cruza territorios –Plaza Francia, La Perla, La Cueva-, que tiene sus mártires, una jerga, una gestualidad y elementos artísticos, sociales y políticos que proponen debates bizantinos: ¿Cuál fue el hito basal, Rebelde de Los Beatniks o La balsade Los Gatos? ¿Quién fue el primer rockero? ¿Qué lugar ocupa en esa historia Eddie Pequenino? ¿Y Sandro? ¿Era tan clara la grieta entre "complacientes" y "progresivos? ¿Se puede hablar de rock nacional, o habría que hablar de rock de Buenos Aires? Las discusiones que generan estas preguntas son apasionantes, pero conducen a un callejón sin salida. No hay respuestas unívocas. Lo concreto es que en 1969, hace 50 años, ese magma todavía amorfo iba a destacar a dos bandas de estéticas tal vez antagónicas que sentaron los cimientos de lo que se desarrolló en las siguientes cinco décadas: Almendra y Manal.
El 7 de abril de 1969 Almendra dio su primer gran concierto en el Teatro El Globo. El recital fue grabado y salió hace años en CD en una edición especial del diario Página 12. El documento es extraordinario. Hacían un exquisito beat-rock, que reconocía anclajes locales –Luis Alberto Spinetta y Emilio Del Guercio estaban fascinados por la dupla compositiva de Piazzolla–Ferrer– y que tomaba el costado más surrealista de Los Beatles. Así como Laura va es la reinterpretación porteña con bandoneón del She is Leaving Home de Sgt. Pepper, un tema como Figuración es deudor en parte de María de Buenos Aires: el si vas perder tu amor, alguien te ha dicho ya, sentencioso, enfático, proviene tal vez de ciertas imposturas de la famosa operita que estrenó la voz de Amelita Baltar en 1968.
El 31 de marzo de 1969 Manal dio un notable concierto en el Instituto Di Tella. El trío fue anunciado, cuenta Marcelo Fernández Bitar en su enciclopédico 50 años de rock en Argentina, como el "único conjunto soul fraseado en castellano". Se sabe: Javier Martínezadoraba el blues y su intención era cantar a la manera de los negros. También escuchaba programas radiales dedicados al jazz y de chico había absorbido naturalmente el tango. Con Alejandro Medina y Claudio Gabis –alumno del Nacional de Buenos Aires- estaban conectados con la intelectualidad de la época. Artes plásticas, cine, literatura, política… nada les era ajeno. El repertorio que tocaban era un derroche de groove y de letras existencianles, densas, costumbristas que procesó el largo derrotero del blues –de Robert Johnson a Cream– en clave porteña
Almendra y Manal constituyeron hace 50 años un alucinante corpus de canciones originales, lúcidas, arriesgadas, muy cercanas a la perfección, que en perspectiva se observan como el jardín de los dos grandes senderos bifurcados del rock. Almendra con una rítmica más variada –hasta en las líneas de bossa nova fueron marcados por la época- y una lírica conmovedora que pendulaba entre lo cósmico y lo amoroso, entre la metafísica y el sutil apunte social; Manal, con un sonido más árido y una poética callejera con un vuelo que ubicó a Martínez en la vara de los mejores letristas del tango.
Por supuesto, nada es tajante: como ocurrió en esa misma época con Los Beatles y Los Rolling Stones, hay más puntos en contacto que los que un análisis perezoso podría suponer. Y aquí habría que hablar también de la curiosidad y la coincidencia de origen: los integrantes de las dos bandas pertenecían –con algún matiz- a la clase media de barrio configurada en los años del primer y segundo peronismo y tenían una avidez total para catalizar la modernidad cultural de la Buenos Aires de los años de las presidencias de Illiay de Onganía. Los famosos sixties porteños.
Claramente no estaban solos: además de Litto Nebbia con Los Gatos, ya tallaba Moris y arrancaban grupos como Pedro y Pablo y, desde el conurbano bonaerense, Arco Iris (El Palomar) y Vox Dei (Quilmes), entre otros. Pero las líneas estéticas trazadas por el primer Almendra y el primer Manal fueron tan poderosas que, en un posible árbol genealógico, debajo de la banda de Spinetta, Del Guercio, Molinari y García deberían salir flechas que la vinculen por ejemplo con Soda Stereo y Babasónicos (es decir, una pretensión de vanguardia) y de la de Manal, grupos más ortodoxos y callejeros, asociados con el blues y con el rhythm & blues (estética que degeneró en algún momento de las periódicas debacles económicas criollas en "rock barrial")
Hace 50 años, entonces, se definía en Buenos Aires un ADN hecho de múltiples influjos locales y globales. A la vuelta de la esquina de la muerte del Che y del Cordobazo, meses antes de Woodstock y del último disco en estudio de Los Beatles, Almendra y Manal se preparaban para tomar la Bastilla sentimental de una ciudad. Con esas canciones editaron al despuntar 1970 sendos LP que siguen siendo insuperables, y que fueron la matriz y el kilómetro cero de una historia que –aun con un sentimiento nostálgico muy parecido al tango y con el tsunami del trap mordiéndole los talones – sigue viva.
Fuente: https://www.infobae.com/cultura/2019/04/07/1969-el-ano-en-que-almendra-y-manal-tomaron-la-bastilla-sentimental-de-una-ciudad-y-su-musica/





