domingo, 2 de julio de 2017

"Supongo yo que EL PAPA NO VA A LA ARGENTINA PARA NO AMPLIAR LA GRIETA" / Marcelo Sánchez Sorondo:

-La invitación a la Procuradora General Alejandra Gils Carbó que usted firmó para que participe de un coloquio en el Vaticano disparó una polémica en la Argentina, porque está muy cuestionada. Se lo leyó como un respaldo del Papa a ella…

-A pedido del Papa, en la Academia estamos haciendo un estudio sobre el fenómeno de las nuevas formas de esclavitud, de la trata de personas tanto en lo referido al trabajo esclavo como la prostitución e incluso el tráfico de órganos. Hemos hecho muchos encuentros y consideramos que una de las cosas que hay que hacer es crear conciencia en la sociedad, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, pero también generar acciones para liberar, según estimaciones, a unas 60 millones de víctimas. Por caso, la prostitución es hoy un negocio más grande que la venta negra de armas. Se está hablando de que mueve 150 mil millones de dólares al año. Entonces, no nos podemos quedar callados y hay que actuar. Hemos reunido a los líderes religiosos, a los intendentes más importantes del mundo y también a jueces y fiscales. Y ahora estamos convocando a jueces y fiscales mujeres, que naturalmente tienen una sensibilidad especial en defensa de la dignidad y libertad de toda mujer.

-Le repito la pregunta: ¿a Gils Carbó la invitaron por su cargo o para apoyar su gestión?

-Algunos dirán que no la tenemos que invitar, pero es la procuradora general de un país, la jefa de los fiscales. Creo que es importante que venga. Ya vino a otros encuentros. Es cierto que cada vez que invitamos a jueces que son importantes se crea una polémica, pero lo hacemos por el cargo que tienen y porque se ocuparon y ocupan de estos temas, independientemente de su afinidad política. Nunca tuvimos problema con los jueces y fiscales que invitamos de otros países, pero siempre con la Argentina hay problemas. Además, hemos invitado a jueces que aparentemente son favorables al Gobierno. Esta vez invité a una jueza que me sugirió el embajador ante la Santa Sede, que naturalmente está nombrado por el Gobierno. De modo que se puede decir lo que se quiera, pero la realidad objetiva no es esa. Y si nos proponen juezas y fiscales que están en el tema, encantados de convocarlas.

-¿O sea que el problema con Gils Carbó lo tienen que arreglar los argentinos?

-Eso es evidente. Pero mientras sea la procuradora general, nosotros la invitaremos porque tiene todo el derecho a ser invitada. Nos puede gustar o no, pero el cargo existe y quien lo ocupa en este momento es ella. Y el problema que nos ocupará con ella y los demás invitados es estrictamente las nuevas "esclavitudes de esclavitud". Y es importante que ella tome acabada conciencia del drama y hable con otras personas para ver cuáles son las mejores prácticas para erradicarlas. Y en cuanto al Estado, nosotros consideramos que el mejor modelo para enfrentar la prostitución es el nórdico, que empezó Suecia hace unos 20 años y que penaliza -por la primera vez en la historia- severamente a los consumidores. Ojalá se aplicara en la Argentina. Creo que ya lo está haciendo Mendoza. Lo acaba de hacer Francia por ley, el primer país latino. Gracias a Dios, después de cuatro años que nos estamos ocupando de estas cosas vemos que están apareciendo respuestas importantes.

-A Gustavo Vera suele calificárselo como "el candidato del Papa" y a su partido como "el partido del Papa". ¿Es correcto decir eso?

-Vera nos ha ayudado mucho. Creo que es una persona que nadie puede negar que es quien más se ha ocupado en el país de erradicar, justamente, una de estas formas de esclavitud: la prostitución. Logró que se cerraran muchos prostíbulos. Cuando paso por Recoleta, me lo recuerda un sobrino mío: aquí había un prostíbulo de lujo que cerró Vera. La fundación que tiene, La Alameda, no sólo se ocupa de combatir ese flagelo, sino también de denunciar el trabajo forzado, descubrió muchos lugares de trabajo forzado. E incluso consiguió soluciones de trabajo digno para las víctimas, incluso de la famosa La Salada. Indudablemente, Vera es honesto, un hombre de bien. Y ojalá que gente honesta se involucre en la política. El Gobierno necesita una oposición honesta. Todos los gobiernos la necesitan. Porque, como diría Lord Acton, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. De manera que el Gobierno debería estar contento.

-¿Pero apoya o no el Papa su candidatura?

-¡Cómo se va a meter el Papa en esas cosas! Seguramente sabe de su candidatura, pero no puede decirse que la apoya. Otra cosa es que esté contento de que su amigo y colaborador contra la trata de personas incursione en la política. Eso no tiene nada de malo. A lo largo de su vida sacerdotal y episcopal siempre apoyó a quienes, teniendo vocación, se comprometen con la política porque, ejercida rectamente, es la forma más elevada de la caridad, como decía un pontífice. Pero naturalmente no se mete en las opciones partidarias y las candidaturas.

-¿Cuál es su lectura del hecho de que el Papa visitará en enero Chile, pero no la Argentina?

-De eso no sé nada. No tuve oportunidad de hablar con el Papa del tema, de manera que no quiero decir cosas que compliquen el panorama. Lo que sí se me ocurre como hipótesis es que todo Papa, y este Papa no es la excepción, son hombres de paz. Lo hemos visto a Francisco cómo trata de contribuir a la paz en África, Asia, América Latina. Y tiene como programa el Evangelio en general y las Bienaventuranzas en particular, donde Jesús dice: "Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios". Ir a la Argentina para generar, no paz, sino más división, más grieta… Supongo yo que es la explicación, no va para no ampliar esa grieta. Estará esperando el momento apropiado.

-Usted sabe que muchos piensan que Francisco no simpatiza con Macri…

-¿Que no lo quiere a Macri…? ¡Cómo no va a querer que al Gobierno le vaya bien y al Presidente también! El Papa es un hombre de orden. Decía cuídenla a Cristina para que no la quitaran antes de fin del mandato. Hoy dirá cuídenlo a Macri… No creo que quiera otra cosa que no sea que las instituciones funcionen bien. Tanto más el desempeño de un presidente. Y tanto más un presidente argentino al cual ya recibió dos veces. Aparte de que recibió a sus ministros varias veces. No estoy de acuerdo con esa interpretación que no coincide con los hechos.

-¿Y por qué recibió a Hebe de Bonafini y le envió rosarios y una carta a Milagro Sala?

-En cuanto a Bonafini, él mismo lo explicó muchas veces. Es un hombre que vive el Evangelio del perdón y perdona. Bonafini le hizo de todo y él la perdonó porque está arrepentida. Con respecto a Milagro Sala, es una persona que está detenida y existe un mandato evangélico de visitar a los encarcelados: es una de las obras de misericordia. Cuando visitó la cárcel de Milán saludó uno por uno a los 800 presos privados de libertad...No pudiendo visitarla, está cerca. Además, según tengo entendido, dicen que Milagro Sala dice una cosa que es bastante cierta: yo habré robado, pero hay gente que robó mucho más y sin embargo no está presa.

-Le agrego una crítica más que algunos le hacen: que no condena con fuerza a Nicolás Maduro y al régimen de Venezuela…

-A ver… Es evidente que está haciendo todo lo posible para contribuir a la solución de la crisis. Entre otras muchas cosas, convocó a presidentes para, entre todos, buscar una salida. Pero, eso sí, con la prudencia del caso que sobre todo debe tener todo pontífice para evitar males peores.

-Dejemos por un momento su relación con la Argentina. ¿Está realmente Francisco combatiendo la pedofilia en el clero?

-El principio de tolerancia cero lo cumple a raja tabla. No se puede aportar un ejemplo de lo contrario. En esto también sigue a Jesús que dijo a sus discípulos: "Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar" (Lc 17, 1 ss.).

-¿Qué tanta oposición tiene para transparentar las cuentas del Vaticano?

-El tema de las cuentas del Vaticano es una victoria ya obtenida por Francisco: no hay más cuentas que las de los colaboradores y obispos. No hay más escándalos económicos, no hay forma de blanquear dinero. El Instituto per la Opera della Religione (el Banco Vaticano), como lo llamaba el gran Pío XI, no es un paraíso fiscal.

-Hay mucha resistencia ante la decisión de Francisco de permitir, bajo ciertas condiciones, la comunión a los divorciados…

-Los cardenales hacen una promesa de fidelidad a Cristo ante el Papa y al Papa. En general, los cardenales son fieles a su compromiso con el Papa. Si no les gusta el Papa o su obrar, deben esperar a su renuncia o muerte para cambiar. Naturalmente pueden hacerle observaciones directamente, pero en privado para evitar la división y las tensiones en la Iglesia. En cuanto a la cuestión de fondo, Francisco actualizó la virtud aristotélica de la Epiqueia o equidad como casi la regla superior de los actos humanos.

-Volvamos al país: ¿qué les diría a aquellos argentinos que se manifiestan desencantados con Francisco?

-Que el Papa es un hombre de mucha sabiduría y bondad. Por algo el Espíritu Santo -por intermedio del Colegio de Cardenales- quiso que lo hicieron Papa: el primero latinoamericano, americano y jesuita. Lo que creo es que los argentinos debemos tener una visión menos provinciana. Todos los argentinos deberían estar muy felices por tenerlo como Papa. Un Papa que cambió la imagen de la Iglesia, una Iglesia en marcha con una nueva evangelización. Que defiende a los pobres tal como está en el Evangelio. Su programa es Cristo y su compromiso radical es con el Evangelio, en particular de las Bienaventuranzas y Mateo 25: lo que se hace al más pobre y necesitado de nuestros hermanos o hermanas se hace a Cristo mismo, curando sus llagas. Creo que en eso es un campeón y la historia lo va a reconocer como tal. De manera que los argentinos deberíamos estar muy orgullosos de que de la Argentina salió un hombre así.

  

Un obispo vaticano con cierto aire aporteñado

Dicen que Juan Pablo II, un pontífice de sólida formación filosófica, quedó impresionado por sus conocimientos. Y a los 56 años -en 1998- lo puso al frente de las prestigiosas academias de Ciencias y de Ciencias Sociales del Vaticano, la primera de ellas con orígenes que se remontan a cuatro siglos y con una primera cabeza que exime de todo comentario: Galileo Galilei. Leer la cantidad de sus trabajos filosóficos publicados abruma como el listado de los más de 40 Premios Nobel que integran las instituciones que conduce.

Pero el argentino Marcelo Sánchez Sorondo se expresa con llaneza, ni siquiera deja de hacerlo cuando cita a Santo Tomás -es un gran especialista- y otros grandes pensadores. Hasta podría decirse que conserva cierto aire porteño -distinguido, es cierto-, pese a haber dejado el país hace más de 40 años. Hijo del recordado político nacionalista que en las elecciones de 1973 -en las que ganó Cámpora- perdió contra De la Rúa la senaduría por Capital, decidió ingresar al seminario cuando estaba en segundo año de Filosofía y Derecho de la UBA. Tras ser párroco de la iglesia San Isidro Labrador de Saavedra, marchó a Roma para profundizar sus estudios. Nunca volvió. Juan Pablo II lo ordenó obispo en 2001. Su labor como gestor de encuentros de estudio de las más diversas disciplinas tuvo un giro con la llegada de Jorge Bergoglio al papado. Francisco quiso que la Academia de Ciencias Sociales se ocupara del estudio de diversas problemáticas como la trata de personas, el tráfico de órganos, las cuestiones económicas y sociales y el medio ambiente. Monseñor Sánchez Sorondo organizó numerosos seminarios, pero no oculta su fastidio porque dice que, si bien todos fueron un éxito, "siempre hay problemas" con la Argentina. Se refiere a las recurrentes polémicas al conocerse la lista de invitados argentinos, dado que entre ellos suele haber varios simpatizantes kirchneristas, lo que se confunde con cierta indulgencia. Él se defiende:sólo son convocados por su cargo o su conocimiento del tema. Pese a que nunca se contó entre los obispos argentinos cercanos al entonces arzobispo de Buenos Aires, hoy Sánchez Sorondo se muestra sólidamente encolumnado detrás de Francisco.