sábado, 20 de diciembre de 2014

PERONISMO, esa palabra que Massa no utiliza

 

La carrera hacia la presidencia se convirtió para algunos dirigentes en un Karma. Sergio Massa parecería renunciar o tratar de hacerle olvidar a la gente de donde viene. Cuando para muchos todavía es una esperanza de cambio, manda señales preocupantes y contradictorias como decir que “se acabaron las ideologías”, parafraseando una tesis de los años ‘90, mezclado con cierto transversalismo al estilo Néstor Kirchner.
Sergio Massa aparentemente basa sus políticas al estilo de Carlos Menem, lo primordial es su imagen, su carisma y el contacto con la gente, del resto parecería que está convencido de que es secundario, quizás por eso fundamenta su campaña en encuestas, algunos “medios de comunicación”, asesores extranjeros, focus groups y redes sociales. Pero tal vez la caza de radicales tenga que ver con que, al igual que Mauricio Macri, piensa que la UCR pueda darle una estructura nacional, pero que fundamentalmente, son más “conducibles” que los peronistas o tal vez sea la respuesta ante la situación de que muchos peronistas ya se encuentren encolumnados con Daniel Scioli, a pesar de ser el felpudo de Cristina, con la esperanza de que el gobernador de Buenos Aires le haga a la presidenta y a los suyos lo mismo que ellos hicieron con Duhalde y el peronismo.
Pero “para muestra basta un botón”, por eso sólo hace falta ver con quien se sacó fotos Massa en estos últimos 60 días, hay una evidente falta de dirigentes peronistas y solo están aquellos con los que tiene un compromiso ya asumido. Pero ahí surge una nueva contradicción, porque si Massa se quisiera mostrar como “la nueva política” no tendría a dirigentes como Raúl Othacehé o a José Ignacio de Mendiguren a quien muchos recuerdan por la mega devaluación que impulsó en la presidencia de Duhalde, dejando a varios pequeños y medianos productores en la ruina, sin contar Felipe Solá, Héctor Daer o Mario Das Neves, entre otros, parecería que todos nacieron en octubre del 2013, en eso se parecen al kirchnerismo, donde para ellos todo surgió en el 2003 y nadie tiene pasado, ni nada ocurrió antes. Acá también la soberbia juega un papel preponderante, todos los nombrados hacen gala de ella.
Pero apelando a los dichos del ex intendente de Tigre podemos preguntarnos ¿Qué es la nueva política? Tal vez se refiera al clan Moyano, o a la familia Posse, los Álvarez o Acuña en Hurlingham, etc., porque parecería que para la nueva política el nepotismo no es ajeno. Lo que sucede es más grave que la retórica absurda, quizás Massa no se atreve, como si hace Macri, a tener un discurso critico, rozando al antiperonismo, entonces pretende enviar metamensajes a la sociedad juntándose con radicales, o practicando esas locuras como pretender salir a medir al economista Tomás Bulat como candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires porque los brillantes genios que tiene al lado les dicen de la “gran” cantidad de seguidores que tiene en Twitter o, sin ir más lejos, tratar de sacarle al kirchnerismo a Martín Insaurralde por ser “famoso” y uno de los personajes más nombrados por Marcelo Tinelli, en desmedro de los candidatos históricos peronistas que lo acompañaron desde la primera hora.
Si, como dice su nuevo slogan, Massa es “distinto”, tanto que para mí es muy difícil explicar qué quiere Sergio Massa de la política, con mi poca experiencia siento que en un año se quedó sin discurso, pero encontró la suerte de que el kirchnerismo y Cristina, con la impronta de ir por todo, mete tanto la pata que siempre le da un tema para que esté en primera plana, pero sin dudas solo con los medios no se ganan elecciones y eso provoca más dudas.
Massa, cuando habla de armar un proyecto diferenciador en la política y se aleja del peronismo se olvida de que está jugando las elecciones 2015 contra un espacio político que no esta peleando la permanencia en el poder, sino que están peleando por no ir “en cana” y contra eso, sumado a un candidato como Scioli, que increíblemente sigue midiendo bien en las encuestas, lo más factible es que por lógica los antiperonistas se vayan con Macri, no con él por más que consuma un matrimonio con medio radicalismo y los peronistas, ante el destrato, se vayan con Scioli o De la Sota. La pregunta entonces sería ¿toda esa usina de cerebros marketineros que hoy sostienen al Frente Renovador va a alcanzar para fiscalizar las elecciones en todo el país? Porque, Sergio, sin el peronismo, ¿quién te va a contar y cuidar los votos?
Leo Anzalone
Dirigente de Peronismo Para Todos