jueves, 29 de julio de 2010

Cleopatra y la Biblioteca de Alejandría

"Los edificios próximos al mar se incendiaron se levantó un viento las llamas corrían por los tejados a la velocidad de un meteoro "Lucano" 

"Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse ... Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje" Plutarco de Cleopatra
  

Soy Cleopatra VII, me contaron mis maestros del Gymnasion que Alejandro Magno compañero de Ptolomeo I, primer rey de Alejandría, era un erudito y estudioso, además de gran guerrero y conquistador un estratega. Tenía claro dónde debía de fundar nuevas ciudades y vio una oportunidad en el delta del Nilo de conectar la isla del Faro con un puente y crear la ciudad de Alejandría que sería la Capìtal de su Imperio pero de la que nunca pudo disfrutar. Alejandría cercana al lago de Mariotis se fundó bajo los planos del arquitecto Deinócrates de Rodas. Muchos de los Macedonios además de Hefestión y Ptolomeo hijo de Lagos que acompañaron a Alejandro en sus gestas fueron discípulos de Aristóteles. Con la muerte temprana de Alejandro a sus 33 años, doce años después de ordenar la fundación de Alejandría, sus generales se convirtieron en Sátrapas y no tardaron mucho en hacerse reyes y dueños de sus provincias. Se dice que Alejandro para entonces Shahanshah Rey de Reyes en Persia fue asesinado con estricnina por su esposa Roxana de Bactriana -Persia- la mujer más bella de Asia, una vez se aseguró de llevar un hijo del Magno  en su vientre por celos de su segunda esposa Estatira y viuda también preñada a quien se dice asesinó también y además porque el duelo de Alejandro por la muerte de su amante Hefestión, más hermoso que él si cabe, le pareció excesivamente prolongado; Roxana había aprendido el uso de la estricnina, poco conocido entonces en occidente, en la India donde acompañó al Rey de Reyes, se habían casado cinco años antes.

Ptolomeo I,  mi antepasado, era un hombre culto enamorado de los libros y quería tenerlos todos, de todas partes del mundo y no cejó hasta crear la Biblioteca Real en Alejandría, la terminó su hijo Ptolomeo II casi 80 años después de la muerte de Alejandro, la cual fue creciendo poco a poco hasta tener más de 700.000 libros. Cuenta Aristeo en sus cartas que se tradujo el libro sagrado hebreo al griego por los setenta, refiriéndose a que vinieron de Jerusalén 72 sacerdotes expertos y estuvieron encerrados en la isla del Faro hasta terminar, también cuenta "Yo estaba presente cuando el rey (Ptolomeo II )le preguntó a Demetrio de Falero (Encargado de la Biblioteca) cuántas decenas de miles de volúmenes hay y él le dijo más de veinte majestad pero voy a realizar todas las diligencias necesarias para llegar a los 500.000" Aquí estudiaron y trabajaron Euclides Arquímedes, Eratóstenes, Hiparco, Herón,  Herófilo y muchos hombres sabios más. heredé ese amor por los libros de los Ptolomeos.

Y por qué yo Cleopatra os cuento todo esto,  ahora que soy feliz, es porque mi paraíso que era la Biblioteca Real fue destruido por una guerra en mi nombre. Porque en la biblioteca Real me formé en cuerpo y alma y para mi cualquier biblioteca encierra el tesoro, el elemento más importante del hombre que es el conocimiento. Alejandría se convirtió con el tiempo en el templo de los hombre sabios, de los médicos, de los estudiosos, los matemáticos y la dinastía macedonia defendió siempre la libertad de todos los inmigrantes hasta de los soldados de cualquier origen y mercenarios. En los desfiles reales había bellas mujeres indias, vacas de pura raza de aquellos lares y paseaban por la ciudad monjes budistas. Alejandría era la Ciudad Abierta donde se hablaban muchas lenguas de las cuales he aprendido más de siete. Yo entiendo muy bien la pasión y el amor de Ptolomeo II por los libros y que diera dinero a Atenas para que le prestaran bajo fianza numerosos incunables y que después sólo devolviera las copias a cambio de perder la fianza de toneladas de plata. Los barcos que pasaban por los Puertos eran registrados y todos sus libros confiscados se estudiaban si no se tenían se hacían copias y se entregaban las copias a sus dueños y si sí se tenían se devolvían. Entonces se etiquetaban como "fondos de barcos" con el nombre del dueño si se conocía, el del autor, el del editor si eran mezclados symmigeis o no mezclados amigeis distinguiendo si contenía más de una obra o sólo una y finalmente el número total de líneas de texto que los componía luego se llevaban a los anaqueles de almacenes hasta su destino final la Biblioteca. Se pagaban 28 dracmas por 10.000 líneas de copistas y escribanos. Existía un libro de registro de entrada de los libros y un inventario para ayudar a los estudiosos y lectores y una guía crítica del contenido del libro. El edificio estaba al lado del puerto muy cerca del Arsenal y esa proximidad en su localización fue su desgracia como ahora relataré.

Pues bien, contaba yo con 14 años cuando ya di un discurso en griego, al morir mi padre Ptolomeo el flautista porque siempre estaba tocando la flauta me nombran Faraona con 18 años y regente junto con mi hermano menor Ptolomeo XIII, con el que me casó mi padre y al que hice poco caso y terminé asesinando más tarde, la verdad. Entonces adopté como idioma para referirme al pueblo el Egipcio, cosa que agradeció el pueblo pero en cambio se malinterpretó mi acercamiento a Roma por los señores macedonios-grecorromanos-egipcios  y me estalló una rebelión encabezada por mi hermano-marido. Afortunadamente Julio César que venía persiguiendo a Pompeyo por estas aguas al llegar a Alejandría se entera de que ha muerto Pompeyo y más tranquilo decide defenderme y restaurarme en el poder pero cuando se ve en una emboscada marina decide prender fuego a todos los barcos fondeados en el mar muy cerca del puerto en lo que se llamó la guerra de Alejandría y sin querer las llamas volaron más allá de su objetivo y prendieron fuego a los tejados del arsenal y una gran ventisca alcanzó también a  la Biblioteca y sus tesoros y César en su barco escapó hacia la isla del Faro. Vivimos juntos Julio César y yo dos años en Roma tuve un hijo suyo, pero luego volví a Alejandría. Se salvó mi reino pero se perdió mi alma en el dolor y la desesperación de los libros perdidos, tan es así que cuando me enamoré perdidamente de Marco Antonio sucesor de César y él de mí, a pesar de nuestro gran amor, aún estaba esa tristeza en mis ojos instalada, prendida…Y en Tarso refugiada bajo su cobijo él comprendió que algo había que hacer con mi añoranza por los libros perdidos que no se compensaban ni con tesoros, oros, poderes o reinos, y es allí cuando urde el plan. Y después de 4 años de ausencia me dio el mejor regalo de todos los tiempos, y juntos después de la victoria de Armenia volvimos con nuestros tres hijos a Alejandría y para celebrarlo llevábamos en nuestros barcos los 200.000 ejemplares de la Biblioteca de Pérgamo, la del Rey Attalo, para llenar de nuevo el gran vacío de Alejandría, me regalaba la que había sido la segunda biblioteca más importante del mundo y todo para hacerme feliz. Y créanme que lo fui.