sábado, 26 de diciembre de 2009

La biblioteca de Alfonsín, base de un museo en Chascomús



En su libro "La Condición Humana" la filósofa alemana Hannah Arendt, escribió "el laboral siempre se mueve en el mismo círculo, prescribe por el proceso biológico del organismo vivo", y el ex presidente Raúl Alfonsín, unos meses antes de su muerte, anotó de puño y letra: "la angustia de la muerte".
Esa y otras de miles de anotaciones manuscritas que Alfonsín hizo en cientos de sus 9 mil libros acunados en su biblioteca personal son un legado cultural que su hijo Raúl conserva, parte en el departamento de la avenida Santa Fe al 1700 y parte, en su casa natal de Chascomús.
¿Arendt, Heidegger, Kant, Krause, Norberto Bobbio, Karl Popper ...- cuenta Ricardo a Clarín, junto a la biblioteca, cuando se escucha la voz de Margarita Ronco, la secretaria del ex presidente de toda la vida, desde la oficina:
¿Una vez lo entrevisté acá y vi todos estos libros de política, filosofía, economía y teología y le pregunté:
¿ ¿Doctor, por qué no lee un poco de ficción? Le recomiendo, por ejemplo, a León Tolstoi.
No tengo tiempo. Debo aprender a manejar un estado.
Entre los libros enumerados y clasificados por autor, algunos comprados y otros que le regalaban, prácticamente no hay literatura. Se ve "Sobre Héroes y Tumbas" de Ernesto Sábato, quien luego presidiría la CONADEP y "El sillón del Aguila" del mexicano Carlos Fuentes. "Es que eran amigos", acota Ricardo.
"Papá nos obligaba desde chicos a leer, por ejemplo, "El Hombre que fue Jueves" de (Gilbert) Chesterton, aún en los sesenta cuando padecíamos problemas económicos", resalta. En esa época, Raúl Alfonsín escribió un guión para el programa de TV "Cosa Juzgada" que dirigía David Stivel pero le contestaron que "era más para teatro". Pero cuando se metió en la política, cada vez tuvo menos tiempo para leer ficción.

Esta biblioteca que guarda libros, documentos y recuerdos va a ser la base de un museo dedicado al ex presidente. Pero mientras en Estados Unidos, el Estado crea un museo para cada ex presidente; en la Argentina la iniciativa está en manos de amigos como el ex senador Mario Lozada, Federico Polak y su ex vocero Nacho López. Ricardo cuenta que una alternativa es montarlo en la casa natal de Chascomús pero es "solo tiene dos plantas, es muy chica para más de 9 mil libros, miles de documentos y objetos personales.
Conservó su gusto para la lectura hasta los últimos años de su vida. En el 2006 viajó a Nicaragua como veedor internacional de las elecciones presidenciales. En un momento, sus custodios y diplomáticos de la cancillería lo perdieron: se había ido a una librería a comprar "El discurso del Método" de René Descartes.
En el escritorio del ex presidente todavía está abierto el último libro que estaba leyendo antes de morir "Poder y Contrapoder en la Era Global" de Ulrich Beck. "No lo pudo terminar. La enfermedad a los 82 años ya no le dejaba leer. Le dolían los ojos".






Fuente: http://www.clarin.com/diario/2009/12/26/elpais/p-02108032.htm
Su hijo y amigos proyectan reunir sus libros, documentos y objetos personales en un lugar público.





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