jueves, 26 de noviembre de 2009

Bibliotecas Digitales, realidad o ficción : Entrevista a Eva Mª Méndez Rodríguez





Sistema de Bibliotecas de la Universidad de la República de Uruguay.Entrevista a Eva Mª Méndez Rodríguez


Durante los días 3, 4 y 5 de noviembre de 2009, la Doctora en Documentación Eva Méndez (Universidad Carlos III de Madrid), dictó el Curso/Taller "Creación de Bibliotecas digitales: requisitos y buenas prácticas" en el Centro Cultural de España en Montevideo, donde respondió a la siguiente entrevista.

Eva Mª Méndez Rodríguez es Doctora en Documentación, Profesora en el Dpto. de Biblioteconomía y Documentación y Directora del Máster Oficial en Bibliotecas y Servicios de Información Digital de la Universidad Carlos III de Madrid, entre muchos otros méritos.



¿Qué conceptos o características permiten distinguir una biblioteca digital de una biblioteca híbrida?



En principio, podría parecer que la biblioteca digital es un tipo de biblioteca, pero esto, en el siglo XXI ya no es tan así, las bibliotecas digitales son en sí mismas un concepto, que cada vez tienen menos que ver con la biblioteca tradicional. La biblioteca digital tiene documentos que pertenecen al mundo bibliotecario tradicional digitalizados, o nacidos digitales, y puede también tener objetos de información digital procedentes de cualquier otro ámbito, por ejemplo museos, archivos o lo que se llaman instituciones del patrimonio, instituciones de la cultura o instituciones de la memoria, y lo que tratan es de preservar, todo ese patrimonio, tanto digital como digitalizado. Por eso a veces en vez de decir Biblioteca Digital se puede utilizar de forma más genérica la expresión “Sistemas y Servicios de Información Digital”, cualquiera sean sus características y/u objetos digitales que las constituyen.



La biblioteca híbrida es una realidad ya convencional, que recoge la traslación o el movimiento natural que experimenta cualquier biblioteca tradicional hacia el mundo digital, donde lo que hace es dar acceso tanto a los recursos que posee en formato tradicional, como a cualquier otro tipo de recurso que posee, por ejemplo cualquier biblioteca universitaria del siglo XXI trata de describir o de dar acceso no solamente a lo que tiene en sus estanterías, sino a las subscripciones de publicaciones electrónicas que paga, a las suscripciones de revistas, las bases de datos, a sus repositorios digitales de distinta naturaleza y lo que normalmente hace una biblioteca híbrida, es agregar todos los recursos de información, a los que da acceso.



La biblioteca híbrida se centra en recursos de información en el más amplio sentido de la expresión, tanto tradicionales impresos a través del catálogo, como digitales o digitalizados a través de distintos sistemas y servicios de información digital y hace una agregación de todos ellos para multiplicar el efecto de difusión de la biblioteca.

¿Qué tipo de material o documentación contienen las bibliotecas digitales?


Las bibliotecas digitales como concepto pueden tener cualquier tipo de información procedente de cualquier institución cultural, pero también lo que se denomina objetos de información digital.

Los objetos de información digital son subrogados de la realidad de algo, por ejemplo, la fotografía de un cuadro, así como la digitalización de un libro también puede ser material de una biblioteca digital, una información que surge en formato digital tradicional y que se pone en la biblioteca digital y constituye otro objeto de información. Puede ser un documento audiovisual, multimedia, sonido, cualquier tipo de material en cualquier formato, en formatos diversos y heterogéneos y, además procedentes de cualquier materia.


¿Para qué tipo de usuarios se desarrolla este tipo de servicios?


Para cualquier tipo de usuario. Existen bibliotecas digitales infantiles, existen bibliotecas digitales que se conciben como repositorios de objetos digitales educativos a nivel primaria, secundaria, universitario. Existen bibliotecas digitales especializadas que potencian el acceso vertical, temático a una información especializada, por ejemplo, un servidor de características geográficas o un repositorio de documentos científicos, son bibliotecas digitales.



El usuario puede ser tan especializado o tan poco especializado como se nos ocurra. El usuario en una biblioteca digital es alguien que tiene una interrogante, no sabemos quien es, pero tratamos de servirle.



Normalmente se focaliza en un tipo de usuario en particular, si es una biblioteca científica está abocada a los científicos de la institución o de una disciplina, si es una biblioteca infantil, pues a los niños, pero digamos que el usuario puede ser cualquiera y potencialmente cualquiera es el usuario de un servicio de información web como la biblioteca digital.



¿Cuál es el mayor desafío que enfrenta el concepto digital?



Si bien son muchísimos, los desafíos que comporta el mundo digital al que se someten bibliotecas y servicios de información en este milenio, el más destacado es la interoperabilidad de los recursos, la capacidad que hay de multiplicar o globalizar el concepto de la propia biblioteca digital que esté disponible y accesible desde distintos parámetros, de distintas áreas geográficas. Pero también tiene muchos desafíos en relación a la propiedad intelectual, a la preservación de esos contenidos.



Si tuviera que elegir un desafío sería interoperabilidad, pero también la preservación a largo plazo y el desafío de la gestión de derechos de propiedad intelectual, que es un tema harto difícil de dirimir, en tanto que la casuística de la información sujeta a derechos es muy variada, y la jurisdicción de la Red, muy difícil de determinar.



¿En qué tecnología se basan actualmente las bibliotecas digitales europeas?



Las bibliotecas digitales en todo el mundo se basan en tecnologías y estándares abiertos, fundamentalmente en estándares de metadatos y otras tecnologías semánticas. La biblioteca digital europea, Europeana, por ejemplo, se destaca por utilizar e implementar tecnologías de la web semántica, pero cada una de las bibliotecas o proyectos de difusión del contenido digital europeo, tratan de desarrollar sus propias tecnologías, en un contexto constante de innovación.



¿Qué experiencias de financiamiento existen, y cómo se retribuye el servicio cuando está operativo?



En general por definición las bibliotecas digitales deberían ser gratuitas para todo el mundo. Pertenecen a la financiación pública y deberían ser servicios para la sociedad.



Obviamente el efecto multiplicador de la red, hace que los usufructuarios de una biblioteca digital sean, todos o cualquier usuario de la web, aunque no fuese la persona o el usuario ciudadano del país que pagó la digitalización o el acceso a la información. El hecho de que sean servicios gratuitos, contribuyen a la inteligencia colectiva. Por supuesto que también existen modelos de negocios basados en el “pay per view” o similar. Existen también casos donde la visualización de la información es gratuita, pero si después quieres una visualización para producir o para que sea factible hacer un uso comercial de esa información, como por ejemplo, una imagen para publicar en una revista o en cualquier otro contexto editorial, se debe pagar por esa versión más cualificada (el acceso es gratuito, pero no la explotación… tiene sentido ¿no?). Normalmente son los Estados los que se encargan de financiar y proveer servicios de información digital para sus ciudadanos. En España hay varios ejemplos, uno de ellos sería AGREGA, el repositorio nacional de ODEs (Objetos Digitales Educativos), que financia el Ministerio de Educación; o el proyecto de la Biblioteca Digital de prensa histórica, que auspicia en este caso el Ministerio de Cultura. Por supuesto puede haber financiación privada, pero normalmente son proyectos a nivel nacional, cuya sostenibilidad es pública. Lamentablemente han existido, a nivel mundial, muchos proyectos muy interesantes, que sin embargo, se han convertido en “ruinas digitales o arqueología digital” porque sus sponsors no han sido capaces de mantenerlos.



¿Qué costo aproximado tiene desarrollar una biblioteca digital?



Es imposible, o al menos muy difícil calcular un costo aproximado, total o relativo, de un proyecto de digitalización o biblioteca digital, porque depende de muchísimos factores. Todo depende de lo que involucre, del número y calidad de objetos digitales/digitalizados, de cuanta gente trabaje, del software/hardware que se quiera utilizar, del tiempo en que quiera realizarse, y de un largo etcétera de condicionantes. Normalmente una biblioteca digital se puede establecer dentro de los propios parámetros de una institución sin aumentar el costo, es decir sin una inversión extra o puede ser un gran proyecto de alto nivel que implique un millón de euros, dos, tres o lo que queramos ponerle.



¿Cuál es la situación en América Latina respecto a este tipo de bibliotecas?



Si analizamos, por ejemplo, los repositorios institucionales, que es un tipo muy particular de biblioteca digital y fácil de analizar por países y/o regiones, existen iniciativas interesantes en Brasil, México, y de forma creciente, en otros países de América Latina, pero digamos que, en general, los proyectos “grossos” de digitalización, se están planificando y/o realizando ahora. Normalmente han estado relegados a iniciativas supranacionales como por ejemplo la Biblioteca Digital Mundial promovida por la UNESCO y la Library of Congress, o incluso la propia Biblioteca Digital Virtual/Digital Miguel de Cervantes española, que digitalizó a finales de los 90 y principios del siglo XXI muchos de los documentos de la cultura tradicional iberoamericana, que ahora están disponibles en formato digital incluso a través de Europeana.



Pero es ahora(a su juicio), cuando los países individuales de América Latina, tienen un interés concreto y particular de crear repositorios y/o bibliotecas digitales y de empezar a formar parte de esa nueva geografía digital.





¿Qué proyectos podrían desarrollarse en Uruguay o a nivel Regional?



En Uruguay se podría hacer un repositorio científico a nivel nacional donde por ejemplo la Comisión de Investigación pudiera recopilar la producción nacional o hacer repositorios institucionales dentro de cada servicio de la Universidad y hacer uno a nivel general dado que hay una sola universidad pública.



Otro ejemplo, a nivel regional, se pueden hacer proyectos de esta naturaleza pensando en la "Biblioteca Digital del MERCOSUR" donde se digitalizasen y se diera acceso a las principales obras del patrimonio cultural de los países que lo integran.



¿Cuáles serían los elementos a considerar en caso de implementar algún tipo de proyecto?



Los constituyentes en una biblioteca digital son técnicos-tecnológicos y de carácter legal, y también de tipo de servicio en lo que a interfaces y visualización se refiere. Pero sobre todo, y además de considerar elementos estándares desde el punto de vista tecnológico, legislación desde el punto de vista legal o la consideración de servicios interfaz usuario, hay que planificar la producción del documento digital ¿qué queremos digitalizar? ¿para qué? ¿cómo? ¿cuáles son los metadatos que tienen que integrarse en esa colección? ¿con quién queremos ser interoperables? ¿qué proyección tendrá nuestra biblioteca digital?, etc.



De forma general, cuando hay un problema en este tipo de proyectos el problema no es de tecnología, ni del personal, suele ser (normalmente) un problema de planificación. Con lo cual, el elemento fundamental, aunque no cuantificable, ni identificable, es la planificación coherente y consistente al producto/servicio o biblioteca digital que queremos crear.





Entrevista realizada por Lic. Patricia Petroccelli el 05/11/2009

Fuente:

http://www.universidad.edu.uy/bibliotecas/novedades.php?action=fullnews&id=6971