jueves, 18 de junio de 2020

Una familia tipo necesita 43 mil pesos para no ser pobre

Una familia tipo necesita 43 mil pesos para no ser pobre
El INDEC informó además que una familia de dos adultos y dos chicos necesitan ingresos por $ 17.800 para no ser indigente.
La Canasta Básica Total (CBT), que mide el nivel de pobreza, subió 1,1% en mayo en comparación a abril, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide la indigencia, bajó 0,1% en el mismo mes respecto del mes anterior, informó hoy el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
Estos datos indican que una familia conformada por dos adultos y dos chicos necesita ingresos por $ 17.896. para cubrir la Canasta Básica Total y no ser indigente.
Para no ser pobre, una familia con la misma cantidad de integrantes debe ganar $ 43.080,38.
Ambos índices marcan que tanto la CBA como la CBT subieron menos que la inflación, que en mayo fue de 1,5%, aunque desde el mismo INDEC se aclaró que la medición del índice de precios de ese mes se hizo con las restricciones impuestas por la cuarentena.
En la comparación interanual, la CBA fue del 47,9%, mientras que la CBT, también en la comparación con mayo de 2019, fue del 42%.
En el acumulado desde enero de 2020, la canasta de alimentos creció un 14,7% y la Canasta Básica Total subió 10,6% en el mismo lapso.

jueves, 11 de junio de 2020

Las bibliotecas deben cambiar



Julio Alonso Arévalo publicó:"    Libraries Must Change To stay true to their mission during the coronavirus pandemic, libraries should offer more digital services. By Anthony W. Marx Mr. Marx is the president of the New York Public Library. New York Times, May 28, 2020. Ve"




Las bibliotecas deben cambiar

por Julio Alonso Arévalo

merlin_170488680_feb095c4-18a3-4b13-baf1-34f58964a9d2-mobilemasterat3x

Libraries Must Change To stay true to their mission during the coronavirus pandemic, libraries should offer more digital services. By Anthony W. Marx Mr. Marx is the president of the New York Public Library. New York Times, May 28, 2020.

A medida que nos enfrentamos a la tragedia, la devastadora agitación económica y la dislocación, las bibliotecas públicas desempeñarán un papel clave en la recuperación de nuestro país, ciudades y vidas. Las bibliotecas ofrecen a todas las personas, independientemente de sus antecedentes o circunstancias, acceso gratuito a las herramientas y el conocimiento que necesitan para abrir puertas de oportunidades y ser miembros productivos de la sociedad.
Para permanecer fieles a su misión, todas las bibliotecas deben experimentar un cambio radical. Para servir al público frente a desafíos sin precedentes, las bibliotecas deberán hacer una transición de sus servicios al espacio virtual y explorar nuevas vías para servir al público y unir a las personas, incluso mientras estamos separados.
Dado que la #BibliotecaPúblicaNuevaYork ha invertido durante años en ofertas digitales, hemos podido realizar una transición y ampliar rápidamente una amplia variedad de servicios en línea. Nuestro objetivo ha sido replicar, lo mejor que podamos, la experiencia única de estar en una biblioteca mientras estamos en casa. Ofrecemos horas de cuentos en línea, tutorías y otras herramientas educativas para padres que enfrentan aprendizaje remoto, clubes de libros virtuales, charlas de autores, un podcast de discusión de libros, consultas virtuales con bibliotecarios de referencia, recomendaciones interactivas de libros en línea y seminarios web para pequeñas empresas y búsqueda de empleo que han atraído miles de participantes Trabajamos con proveedores para proporcionar acceso en el hogar a bases de datos de investigación, pusimos a disposición miles de colecciones especiales y mejor acceso a cientos de miles de libros electrónicos gratuitos para navegar y pedir prestado instantáneamente a través de nuestro lector electrónico.
Hasta ahora, nuestro experimento necesario va bien. Hemos visto un aumento del 864 por ciento en los registros de tarjetas de biblioteca digital en nuestra aplicación de lector electrónico SimplyE desde que comenzó nuestro cierre temporal, y un aumento aproximado del 200 por ciento en nuevos usuarios en todas las plataformas de lectura electrónica. También hemos visto un aumento del 236 por ciento en las vistas de nuestros recursos educativos.
Esta experiencia nos ha dejado en claro que las bibliotecas deben invertir, o seguir invirtiendo, en tecnologías y experiencia digitales y virtuales. Hay mucho más que podemos hacer. Cada biblioteca debe aspirar a proporcionar el acceso digital más amplio posible a todos los libros y al conocimiento acumulado del mundo, no solo los fragmentos disponibles ahora en la web. La biblioteca pública digital es una pieza de infraestructura pública necesaria que debe construirse con el mismo cuidado, colaboración y adhesión a los valores, incluida la privacidad, que hemos utilizado para construir y administrar nuestras sucursales.
También necesitamos pensar creativamente sobre formas de extender nuestra misión más allá de los muros de nuestros espacios físicos. ¿Cómo pueden nuestros bibliotecarios realizar visitas virtuales a escuelas, centros para adultos mayores, prisiones, guarderías y otras organizaciones similares? ¿Cómo podemos usar el espacio digital para unir perspectivas diferentes sobre temas centrales de una manera segura y productiva como lo hacemos en nuestras ubicaciones físicas? ¿Y cómo podemos replicar efectivamente en línea la experiencia fortuita de navegar por los estantes de la biblioteca?
Pero seríamos irresponsables, y me atrevo a decir peligroso, declarar que la "biblioteca del futuro" está aquí, y solo está en línea.
Incluso en un mundo digital, las bibliotecas físicas desempeñan un papel clave en nuestras comunidades. Cualquiera puede entrar para aprender, crecer, explorar o simplemente pasar las horas sin gastar un centavo. Si alguien necesita ayuda, la obtiene. Y también pueden interactuar con sus comunidades: la interacción humana, como se nos recuerda a muchos de nosotros en esta crisis, es una necesidad esencial, y las bibliotecas la proporcionan.
Y no olvidemos la brecha digital, un problema que existe en todo el país, tanto en comunidades rurales como urbanas. Aquí en la ciudad de Nueva York, alrededor de 1,5 millones de personas carecen de banda ancha. Todos los días, en medio de esta pandemia, los neoyorquinos que dependen del Wi-Fi y las computadoras de la biblioteca ahora abandonan la seguridad de sus hogares y ponen en riesgo su salud. Caminan a una de nuestras 92 sucursales de la biblioteca temporalmente cerradas para sentarse afuera y usan el Wi-Fi que se escapa de nuestros edificios para hacer el trabajo escolar y la investigación. Contabilizamos alrededor de 500 de estas sesiones de Wi-Fi por día.
Estamos considerando formas de como podemos ayudar a las comunidades a escapar de la oscuridad digital, ya sea expandiendo nuestro programa de préstamos de puntos de acceso Wi-Fi, capacitación para la alfabetización informática o asegurando que podamos entregar libros físicos a quienes los prefieran, sabiendo que e-books están infrautilizados en nuestras comunidades de alta necesidad. No podemos resolver este problema solos, pero debemos abordarlo.
Estamos ansiosos por abrir nuevamente la biblioteca, con cautela y con el asesoramiento de expertos para garantizar que permanezca segura. El cambio es difícil. Pero es necesario un nuevo capítulo.

martes, 9 de junio de 2020

10 libros esenciales para disfrutar a Dickens : fantasmas, crítica social y esperanza **


10 libros esenciales para disfrutar a Dickens : fantasmas, crítica social y esperanza **
A 150 años de su muerte, un paseo por las obras que convirtieron al autor británico en un clásico de la literatura universal. Sus temas, obsesiones y estilo, a través de sus títulos emblemáticos
Charles Dickens es uno de esos autores esenciales. La asociación a su tiempo es elemental (y básica), porque como nadie describió la época victoriana, aunque su literatura es atemporal ya que, a fin de cuentas, fue un retratista del alma humana, de sus egoísmos, de sus injusticias, como también de sus virtudes y todo lo hizo sin jamás perder el sentido del humor. O, mejor dicho, como pocos mostró la pluralidad de la vida, la dicotomía del bien y el mal inherente en todos, con un golpe de ironía.
A 150 años de su muerte, leer a #Dickens continúa siendo un placentero y necesario ejercicio de autocrítica. Ingresó a cada espacio de la cadena del montaje social, le puso calor y color a un momento en que las chimeneas comenzaban a cubrir la cotidianidad del gris industrial, en el que las grandes expectativas del progreso se construían sobre cimientos de barro. Por eso, y por muchas razones más, (re) leer su obra, su magnífica prosa, debería ser una obligación moral para cada lector y aquí realizamos una pequeña selección de títulos -que no es un ranking- que demuestran la diversidad de un espíritu creativo que jamás evadió confrontar con lo políticamente correcto.
Los papeles póstumos del Club Pickwick
Su primera obra, publicada por entregas -como la mayoría de su obra- entre 1836 y 1837, fue un suceso inaudito y lo convirtió de un plumazo en el autor que había que leer, título que mantuvo hasta el final de sus días.El libro relata una serie de aventuras Samuel Pickwick, un caballero afable y rico, fundador y presidente perpetuo del Club Pickwick, y Nathaniel Winkle, una suerte de Sancho Panza del protagonista, quienes recorren los parajes más inverosímiles de Inglaterra -un road book antes de que exista siquiera el término- para informar sus hallazgos a los otros miembros del club, como si en eso hubiera algo trascendental para la vida.
Oliver Twist
¿Qué pensaba Dickens sobre el trabajo infantil?, ¿cómo era el sistema de explotación de los menores?, ¿de qué manera la sociedad podría destruir para siempre los deseos de ser una persona de bien durante el proceso la formativo? De eso y bastante más trata esta novela de un joven huérfano, que representa a todos los niños en la misma situación, y que en muchos pasajes puede aplicarse también a la manera en que los adultos, de antes y hoy, son tratados cuando reclaman algo tan básico como un trato más justo.
En la historia, Oliver Twist crece en un internado donde debe trabajar y al reclamar un plato extra de comida se le coloca el mote de problemático, por lo que es ofrecido como aprendiz de cualquiera que desee mano de obra, sin importar sus intenciones. Escapa a Londres, con sueños de una vida mejor, pero es engañado y cae en el mundo de la delincuencia al integrar forzosamente una banda de niños carteristas. Allí, el autor además realiza una descripción de otros engranajes sociales, como el sistema judicial, la mezquindad de las clases altas ante los "extranjeros" que llegan desde el campo con las mismas ilusiones que el niño. Fue su segundo libro, publicado entre 1837 y 1839, y tuvo múltiples adaptaciones al cine.
Nicholas Nickleby
La tercera novela (entre 1838 y 1839) repasa la vida de un joven que debe enfrentar el desafío de mantener a su familia -madre y hermana- tras la muerte de su padre. En el medio, el autor vuelve a realizar una crítica mordaz, con mucho humor es cierto, a la injusticia que atravesaban a los niños.
En este caso, se realiza con las escuelas a las que eran enviados lo menores no deseados como escenario. También se ingresa al micromundo de las familias, de las envidias y la falta de solidaridad, a partir de la figura del tío Ralph, quien desprecia a Nicholas y considera que nunca conseguirá nada en la vida. Dickens realiza aquí un excepcional juego de espejos en el que devela cómo la crueldad de las instituciones del Estado de entonces se refleja en la humanidad de los hombres que las componen o las avalan.
Cuentos de navidad
Si hay algo llamado "espíritu de la Navidad" es gracias a esta nouvelle, publicada en 1843. Su influencia en la cultura es tan grande que reconfiguró la manera en que se celebra esta fiesta en todo el mundo, con una cena con los seres queridos como eje.La historia es harto conocido por la infinidad de adaptaciones que tuvo en la pantalla grande y lo seguirá siendo por las muchas que vendrán. A grandes rasgos, es un viaje de redención de un viejo avaro y maligno que detesta la navidad, Ebenezer Scrooge, quien a partir del encuentro con los fantasmas de la Navidad —pasado, presente y futuro— vive una profunda transformación interior.
David Copperfield
Una novela de formación y sin dudas la más autobiográfica. De hecho, es la obra preferida del autor, quien en el prólogo escribió: "Como muchos padres, tengo un hijo preferido, un hijo que es mi debilidad; este hijo se llama David Copperfield". La obra, que salió por entregas en 1849 y escrita en primera persona, relata la vida del protagonista desde desde la infancia hasta la madurez: la adaptación de un niño al nuevo matrimonio de su madre, su paso por un internado, la muerte de su progenitora y todas esas experiencias que marcan a una persona que va descubriendo el mundo hasta encontrar el amor verdadero. Un libro inspirador que exhala belleza aún en la adversidad.
Casa desolada
Su novena novela salió a la luz entre 1852 y 1853 y sin dudas sorprendió a sus lectores, ya que Casa desolada está escrita a partir de las voces de la protagonista, Esther Summerson, y un narrador omnisciente. Es además una de sus obras narrativamente más complejas (para muchos, la mejor) y gira en torno a un caso judicial, Jarndyce vs. Jarndyce, a partir de cual desarrolla una enorme gama de personajes que, de diferentes manera, se ven afectados por lo que sucede en la corte. Dickens realiza aquí también un crítica al sistema judicial inglés, que conocía por experiencia propia como empleado de leyes. Una suerte de El Proceso de Kafka en la época victoriana, que revela el anquilosamiento burocrático de la justicia, como también una sátira sobre la filantropía sin sentido.
Tiempos difíciles
Una historia sutil y profundamente irónica, que se publicó por primera vez en 1854. El escenario es la ciudad ficticia de Coketown, que vive un gran cambio, el de una Inglaterra que atraviesa su primera industrialización.Hay dos puntos de vistas claros en conflicto: el del proletariado, los trabajadores, y el de la clase alta, que controla las fábricas y explota a los primeros bajo condiciones laborales paupérrimas. Además, aparece la vida de la gente del circo, que se encuentra en un espacio alejado de las maneras de comprender la vida de las facciones sociales en disputa. Así, expone no solo las condiciones en que se trabajaba en algunas fábricas, sino también desnuda una creencia de la época que sostenía que los prósperos eran los dueños de la moral.
Historia de dos ciudades
Una rareza en su obra: es la única con un tinte histórico, al estar ambientada en el siglo XVIII, durante la época de la Revolución francesa, con Londres y París como escenarios.Publicada a lo largo de 1859, la novela tiene uno de los comienzos más famosos de la historia de la literatura con aquello de "Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la locura, era el siglo de la razón…" y relata a partir de varios personajes el conflicto y contraste entre dos mundos que comienzan a atravesar profundos cambios sociales, pero de manera diferente: una ordenada y otra en un profundo caos, la paz y la agitación.
Grandes esperanzas
tal vez la novela más famosa de Dickens, donde otra vez propone un bildungsroman o novela de formación, que se publicó entre 1860 y 1861, y que tuvo más de 250 adaptaciones al cine, una de las obras más representadas en la historia de la literatura.El libro reúne todas las claves de lo Dickensiano: el humor satírico, la crítica, el funcionamiento del andamiaje de los estratos sociales, los efectos del desarrollo industrial, y la moral como campo de disputa fluctuante, por nombrar algunos. La historia es el crecimiento personal de Pip, un huérfano, desde la niñez hasta encontrar el significado de la felicidad y como su bondad le permite sobrevivir a un mundo de engaños y esnobismo. Un libro emocionante, conmovedor; una obra maestra.
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Un recorrido general por Dickens no estaría completo sin este libro que reúne 13 cuentos que indagan en su interés por lo paranormal, que surgió en sus primeros años de vida cuando su niñera le leía historias de terror antes de dormir y que en la adultez lo llevó a participar del London Ghost Club, una de las primeras organizaciones en investigar los fenómenos explicables y que subsiste hasta nuestros días.Aquí, el autor ingresa al mundo de los fantasmas con tonos y miradas muy diferentes, que van desde el dramatismo a la ironía, con una voz que nos hace partícipes de los eventos o como invitados a un encuentro donde las experiencias se narran en primera persona. Niños siniestros en grandes caserones, visitas inesperadas del más allá, un aparecido que quiere vengar su muerte contra un miembro de un jurado, un guardavías acosado por las visiones de un terrible accidente, y más. Una pieza que toma mucho de lo mejor de la literatura gótica, pero con su sello inconfundible.
Por Juan Batalla 

lunes, 8 de junio de 2020

¿El teletrabajo llegó para quedarse?

Hay 21 proyectos para regularlo presentados en el Congreso. No todas son ventajas y los expertos en relaciones laborales advierten sobre los riesgos y la necesidad de respetar los derechos de los trabajadores.

Cuál será el futuro del teletrabajo en Argentina? ¿Están dadas las condiciones en el país para continuar con esta modalidad? ¿Qué riesgos puede representar para los trabajadores y trabajadoras? Son tantas las inquietudes que despertó la explosión repentina de esta forma laboral, con la llegada del coronavirus, que ya se presentaron en el Congreso 21 proyectos de ley que buscan regularla. El principal objetivo, coinciden legisladoras y legisladores en sus iniciativas, es cuidar la salud, los derechos y la unidad gremial de los trabajadores, así como evitar que los empleadores les traspasen cargas y responsabilidades propias como la provisión de herramientas y los gastos adicionales de luz, gas, teléfono y conectividad. Especialistas en relaciones de trabajo y gremios advierten sobre el riesgo de que el teletrabajo implique una nueva forma de flexibilización laboral.

Actualmente, según un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), tanto por el aparato productivo nacional, que "se encuentra rezagado en términos tecnológicos", como por la transformación digital en los hogares, "también rezagada", no todos los empleos pueden realizarse con esta modalidad. El problema, aclara el informe, no es solo tecnológico, ya que aun si se lograra asegurar la infraestructura, su potencial es muy limitado: "Abarca poco más de un cuarto de las y los trabajadores y, aun con una fuerte reasignación de tareas, un 40% de los trabajos no tienen ninguna posibilidad de realizarse en forma virtual".

Sin embargo, en los últimos tres meses, la expansión del home office en ese 60% de empleos que sí pueden realizarse a distancia ha despertado una gran preocupación entre las organizaciones sindicales. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), por ejemplo, advierte que esta modalidad tiene varios impactos negativos: "Torna invisible la relación laboral; genera horas excesivas de trabajo; no se reconocen las horas extras; (...) existen riesgos de no declarar síntomas de enfermedad o lesión; alto estrés por objetivos de productividad elevados", entre otros.

"Las bondades que los empleadores quieren mostrar con esta modalidad no alcanzan a encubrir a la enorme pérdida de derechos individuales y colectivos a que nos exponemos", opinó el secretario nacional adjunto de ATE, Rodolfo Aguiar, en rechazo de la posibilidad que esta forma laboral subsista en el sector público luego de la emergencia social y sanitaria, ya que, consideró, "no puede haber un Estado presente con trabajadores ausentes".

Regular el teletrabajo

Más allá de las distintas posturas a favor y en contra del teletrabajo post-pandemia, las experiencias de precarización laboral que se acumularon desde el comienzo de la cuarentena han alertado a legisladoras y legisladores sobre la necesidad de regularlo, ya que si bien le corresponde la aplicación de la ley de Contrato de Trabajo, hay cuestiones específicas de la modalidad que necesitan ser atendidas. En Argentina, explicó a Página/12 Gustavo Ciampa, titular de cátedra de Derecho del Trabajo II en la carrera Relaciones del Trabajo de la UBA y asesor de asociaciones sindicales, solo existe "una resolución (N° 1.552) de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo de 2012 que obliga a las empresas a dar determinados elementos (extintor, silla ergonómica, botiquín, etc.) para preservar la seguridad de sus empleados". En marzo de este año, sin embargo, una nueva resolución (N°2120) estableció que para "quienes presten tareas desde su casa en virtud de la pandemia (no hacía referencia todavía al aislamiento porque la resolución es del 16 de marzo) no les es aplicable la resolución del 2012", advirtió el especialista.

Actualmente, según un informe de la asociación Esfera Pública, el Congreso ya cuenta con un total de 21 proyectos sobre teletrabajo: 14 fueron presentados en la Cámara de Diputados y 7 en la de Senadores. Los principales aspectos que regulan, revela el informe, corresponden al consentimiento del trabajador, la reversión de ese consentimiento, la periodicidad, los sistemas de control, la jornada y la carga de trabajo, el derecho a la desconexión, la provisión de equipamiento, la compensación de gastos, el teletrabajo transnacional, la protección de datos, la seguridad e higiene y el rol sindical.

"Abrir un cambio de legislación, de reforma laboral, en un contexto como este es muy riesgoso. Porque en general cuando los trabajadores están más débiles y se abren estas instancias de cambios normativos suelen ser regresivos", observó Cecilia Anigstein, licenciada en sociología en Universidad de Buenos Aires y doctora en Ciencias Sociales en Universidad Nacional de General Sarmiento. Sin embargo, aclaró la investigadora, "lo cierto es que se está ejerciendo igual el teletrabajo, sin regulación. Y es necesario tener al menos alguna respuesta defensiva. La mayoría de las iniciativas que se presentaron en el Congreso, salvo algunas de Juntos por el Cambio que tienen que ver más con una agenda de flexibilización laboral, son positivas en ese sentido, en que son proyectos defensivos presentados por legisladores vinculados con el mundo sindical que claramente intentan encuadrar esta nueva forma de empleo en nuestro derecho del trabajo y, sobre todo, en el de la negociación colectiva".

En las últimas semanas, contó a este diario Claudia Ormachea, diputada nacional del Frente de Todos y secretaria de DDHH, Género e Igualdad de la Asociación Bancaria, "varias empresas expresaron que desean continuar con esta modalidad después de la pandemia. Incluso hay trabajadoras y trabajadores que apoyan esta decisión". Por eso, explicó la legisladora, que es autora de uno de los 14 proyectos de la Cámara Baja --el suyo busca regular el sector privado--, "la intención no es intentar frenar el avance de la tecnología. Lo que estamos tratando es dejar en claro cuáles son los derechos integrales de los trabajadores y trabajadoras. Buscamos que ese avance de la tecnología tenga un equilibro con un ser que es social y que necesita de la interacción con sus pares".

"Lo que sí tenemos que advertir", sostuvo la sindicalista, "es que esta modalidad produce un gran impacto a nivel social, a nivel laboral y, sobre todo, a nivel familiar. Porque vos trasladás el trabajo a tu casa y no necesariamente tu casa está preparada para ello. Cuando empezamos a hablar con la gente, muchas veces la mesa en la que comen es la misma donde desarrollan su teletrabajo, lo cual implica una alteración dentro del grupo familiar". Además, alertó la legisladora, "las empresas señalan muchos beneficios que no son tales. Dicen, por ejemplo, que va a haber mayor paridad de género. Pero la verdad es que si no hay políticas claras que digan de qué manera se van a compartir los cuidados, es muy posible que encontremos a la mujer desbordada con el trabajo, las tareas domésticas y las tareas de cuidado".

El punto de partida de la mayoría de las iniciativas presentadas en el Congreso, explicó Ciampa, que trabajó en el proyecto de Ormachea como asesor, "es que el empleador sigue siendo el empleador y, por ende, pesan sobre él todas las obligaciones que tienen a su cargo los empleadores". Por eso, en la reglamentación que ayudó a construir se establece que las empresas serán las responsables de proveer las herramientas de trabajo "y de arreglar a la brevedad cualquier desperfecto que haya con ellas". De existir esta ley, F.B., una trabajadora consultada por este medio, no tendría su teléfono colapsado las 24 horas: "El micrófono de la computadora no me anda y los de sistemas no me lo pudieron arreglar. Como yo trabajo con clientes, les tuve que pasar mi whatsapp porque si no no podía tener reuniones virtuales. Ahora me mandan mensajes a cualquier hora y ya no sé qué hacer", denunció la joven de 25 años, que es empleada de una firma de auditoría internacional.

En el mismo sentido, el proyecto deja claro que el ahorro de costos que tiene la empresa al no pagar --o pagar menos--- energía eléctrica, gas, servicio de limpieza y servicio de vigilancia no puede ser trasladado a los trabajadores. "Además de compensar esos gastos, el empleador tiene que hacerse cargo por completo del costo de la conectividad", puntualizó Ciampa.

Otro aspecto que se busca reglamentar es que "para que alguien trabaje bajo esta modalidad tiene que concurrir su expresa aceptación, que es siempre reversible y sin límite de tiempo", detalló el abogado laboralista. Y aclaró: "Inclusive quien sea contratado directamente para teletrabajo tiene derecho después a decir 'no quiero laburar más desde mi casa, provéanme un lugar en la empresa".

Por otro lado, la iniciativa propone el derecho a la desconexión, que establece que "fuera de la jornada convenida no puede haber por parte del empleador exigencia de trabajo alguna así como tampoco puede haber ningún tipo de comunicación". Esta problemática, tanto para F.B. como para P.F, otra joven consultada, es una de las principales contras del home-office: "Siento que se me desdibujan mucho los horarios. Capaz después del laburo, como tengo la compu al lado, sigo contestando mails. Es como que se perdieron los límites que tenía, porque antes salía a las 18 y a las 19 estaba en mi casa y no volvía a prender la compu. Ahora siento que no desconecto nunca", lamentó P.B., quien trabaja en una empresa de marketing.

Finalmente, y en coincidencia con otros proyectos presentados, la iniciativa configura un máximo de días, semanas o meses para realizar el teletrabajo, que deberá combinarse con la modalidad presencial, "por un tema de comunidad, de poder interaccionar con los compañeros"; la obligación de la empresa de brindar un lugar para el encuentro presencial (en horario laboral) de todos los trabajadores con la organización sindical; y la prohibición de hacer "contrataciones transnacionales salvo que expresamente sea autorizado por la autoridad de aplicación", concluyó Ciampa.

Las grandes desventajas

Menor estrés, mejor conciliación entre vida familiar y laboral, mayor flexibilidad en las opciones de vida y mayor inserción laboral para mujeres y jóvenes. Esos son los cuatro grandes argumentos que tanto empresas y consultoras como organismos internacionales vienen utilizando en los últimos años para promover una modalidad de trabajo que, lejos de ser el paraíso que plantean, genera en muchas trabajadoras y trabajadores problemas de salud, desmejoramiento en las condiciones de vida y debilitamiento de sus lazos sindicales. "Hay una romantización del trabajo muy fuerte, incluso desde los propios trabajadores. Y a mí me parece que es importante en un contexto como este intentar desmontarla. Detrás de esta idea de flexibilidad que quieren vender hay un discurso que tiene muchas reminiscencias a las discusiones que se movilizaron en los años 90, cuando se empezaron a impulsar las leyes de reforma laboral", advirtió en diálogo con este medio Cecilia Anigstein, licenciada en sociología en Universidad de Buenos Aires y Doctora en Ciencias Sociales en Universidad Nacional de General Sarmiento.

El teletrabajo, aclaró la investigadora --que se dedica al estudio del sindicalismo internacional, entre otras temáticas--, se viene promoviendo en el mundo hace ya varios años. "Lo que pasó en los últimos 2 o 3 es que irrumpieron con fuerza las plataformas digitales como dispositivos para cambiar la organización del trabajo en las distintas actividades: en los bancos, en los sectores administrativos o profesionales, en la industria y, fundamentalmente, en los servicios", explicó.

En ese contexto, reconstruyó Anigstein, el teletrabajo comenzó a ser promovido por sectores vinculados a grandes empresarios y por organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). "Si bien en la actualidad, por el coronavirus, estamos en una situación límite donde se implanta el teletrabajo impulsivamente como medida de prevención, esta situación excepcional genera una enorme oportunidad para estos sectores de la economía que no están pensando justamente en los trabajadores", alertó sobre el peligro que la falta de discusión crítica acerca de esta modalidad podría acarrear.

El as de bastos y el poder

En los últimos trabajos publicados por el Banco Mundial sobre el teletrabajo, el organismo se refiere a esta modalidad como "smart working, que viene a ser algo así como trabajo inteligente. Allí se plantea que una de las maravillas que permite es la flexibilidad. Y hay algo en esto que me hace acordar a la década del 90, donde había un discurso social muy fuerte que sostenía que el modelo fordista ya no estaba funcionando bien, que las regulaciones del Estado eran un problema y que era beneficioso para trabajadoras y trabajadores tener nuevas reglas de juego más flexibles", observó la investigadora.

En la actualidad, consideró Anigstein, se ponen en juego argumentos muy similares. "Incluso desde la OIT, que es un organismo tripartito y eso hace que todo lo que salga con su sello sea parte de un compromiso entre empleadores, trabajadores y gobiernos", denunció la especialista. Según Anigstein, la OIT habla de cuatro grandes beneficios del teletrabajo que, "si nos ponemos a observar lo que viene pasando en lo concreto, son muy discutibles".

En primer lugar, la OIT festeja que el trabajo desde el hogar favorece una mejor conciliación entre vida familiar y vida laboral. "¡Pareciera que el teletrabajo es feminista!", bromeó la investigadora, quien considera imposible esa conciliación "sin servicios integrales provistos por el Estado". Los estudios de trabajo críticos, con una perspectiva feminista, suelen atacar mucho esta idea, justamente porque "el tipo de trabajo asalariado que se realiza en los países como el nuestro es precario, con largas jornadas y sin servicios de cuidado por parte de los Estados".

En segundo lugar, la OIT menciona como beneficio que el teletrabajo genera menor estrés. "¿Qué es lo que sucede en términos reales? Todo lo contrario. Las personas terminan trabajando fines de semana, feriados, trabajan por las noches y tienen grandes dificultades para desconectar en sus momentos de descanso", explicó Anigstein.

En tercer lugar, el organismo internacional celebra como característica del teletrabajo la mayor flexibilidad que permite en las opciones de vida, "cuando, en realidad --como sucede con el primer 'beneficio'--, eso depende de los niveles salariales, del acceso a salud y educación y, fundamentalmente, del acceso a vivienda", observó la socióloga. "Lo que vemos cuando empezamos a examinar en términos reales qué sucede con el teletrabajo es que hay más aislamiento social, empobrecimiento del vínculo entre pares y fragmentación de los colectivos gremiales", agregó.

Por último, sintetizó la investigadora, "la OIT menciona que el teletrabajo estaría generando una mayor inserción laboral de las mujeres y jóvenes, como se decía en los 90 con la reforma, porque ofrece trabajo de tiempo parcial, que puede realizarse desde el hogar y que permite manejar los horarios. Lo que vemos, en realidad, es que las oportunidades de empleo para mujeres y jóvenes de tiempo parcial son verdaderamente precarias", lamentó.

El futuro de esta modalidad de trabajo, consideró Anigstein, es incierto. "Es posible que algunas empresas mantengan el teletrabajo y comiencen a cerrarse oficinas. Pero no tenemos ningún dato certero que nos indique en este momento que eso va a suceder", aclaró.

           

Fuente: Pagina 12 / Azul Tejada

domingo, 7 de junio de 2020

Día del Periodista: el primer periódico argentino y las revolucionarias ideas de Mariano Moreno / Adrián Pignatelli


Día del Periodista: el primer periódico argentino y las revolucionarias ideas de Mariano Moreno / Por Adrián Pignatelli
Un día cómo hoy en 1810 salió a la calle La Gazeta de Buenos Aires, la primera publicación del gobierno patrio. Su creador, secretario de la Primera Junta en ese entonces, vivió siete frenéticos días en el poder hasta su misteriosa muerte
7 de junio de 1810. Primeras palabras debajo del título del nuevo periódico: Gazeta de Buenos Aires. La frase, elegida era de Cornelio Tácito, uno de los grandes historiadores del Imperio Romano. Mariano Moreno, fundador del primer diario de la revolución, bregó en sus siete frenéticos meses en el gobierno por lo que ese breve texto expresaba: la libertad.
Mariano Moreno, enemigos y amores
No llamaba la atención esa persona que, a altas horas de la noche, caminaba con un hábito de monje, capucha incluida. Salía del Fuerte, sede del gobierno y se dirigía su casa, muy cerca de la esquina de la actual Florida y Diagonal Norte. En realidad no era un religioso, sino el secretario de la Primera junta, Mariano Moreno que tomaba sus precauciones, ya que gracias a su gestión se estaba ganando enemigos. Sus manos en los bolsillos ocultaban dos pistolas amartilladas, listas para dispararlas.
Había nacido en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre se llamaba Manuel Moreno y Argumosa, y había llegado al Río de la Plata procedente de Santander en 1776. Acá conocería a la porteña Ana María Valle, con quien tendría 14 hijos. Mariano sería el mayor.Después de estudiar en la Escuela del Rey, apenas pudo entrar al Colegio de San Carlos como oyente, ya que el padre no disponía de los fondos suficientes para anotarlo como pupilo. Sin embargo, uno de sus profesores, Fray Cayetano Rodríguez suplió esa carencia otorgándole libre acceso a la biblioteca del convento de los franciscanos, un verdadero paraíso para el joven Mariano, que pasaba horas allí.
La mano providencial de Cayetano Rodríguez volvería a aparecer cuando se consiguieron los mil pesos para que el flacucho y enfermizo Mariano, con el rostro picado de viruelas que había contraído a los 8 años, pudiese continuar sus estudios en Chuquisaca. En esta oportunidad fue el cura Felipe Iriarte quien aportó lo necesario para los gastos del viaje y lo recomendó al religioso Matías Terrazas.
La ilusión del padre era que volviese ordenado sacerdote, aunque los sorprendería en varios aspectos. Estudió el doctorado en Teología y luego hizo lo propio con el Derecho.
En una oportunidad que caminaba por Chuquisaca, le llamó la atención la belleza de una señorita cuyo retrato comprimido en un camafeo se exhibía en el escaparate de una joyería. Quiso averigüar de quién se trataba. Guadalupe Cuenca, de 13 años, había perdido a su padre y los planes de su estricta madre era recluirla en un convento y que fuera monja.
Sin comentárselo a su familia, Mariano contrajo matrimonio con Lupe y, en esa ciudad, nacería su único hijo, en 1805, también llamado como él. Ese mismo año regresó a Buenos Aires, hecho abogado y con una familia formada.
Ejerció el derecho en la ciudad y el Cabildo lo empleó como asesor. Si bien cumplió un papel secundario, había adherido a la malograda rebelión de Martín de Alzaga contra el virrey Santiago de Liniers el 1 de enero de 1809. De todas maneras los historiadores no se explican por qué no fue desterrado como el resto de los conspiradores. Liniers no lo molestó, sino que además le permitió ser el abogado defensor del propio Alzaga.
Durante la gestión del siguiente virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, fue cuando escribió la Representación de los Hacendados, en la que aboga por la libertad de comercio y defienda al productor rural.
El tapado de Mayo
1810 lo encontró como Relator en la Real Audiencia. En el Cabildo Abierto del 22 votó pero no habló. Y según una carta que habría firmado José Darragueira, y que diera a conocer Vicente Fidel López, se cuenta que en la noche del 22 de mayo Moreno se paseaba nerviosamente en la galería del Cabildo. Estaba realmente preocupado:
–Amigo, estamos perdidos; si es cierto lo que me dicen, pronto vamos a la horca, porque el poder se afirma en manos de los europeos, y lo primero que van a hacer es exterminarnos: hemos errado el golpe, querido D… Debíamos haber dado los primeros: destituir a Cisneros y tomar el gobierno, porque el que da primero da dos veces…¡pero ustedes no me han querido creer, y aquí nos tiene usted perdidos!
Moreno tenía la información que los españoles habían convencido a Saavedra de que Cisneros fuera el jefe de la nueva junta, con dos españoles y Castelli y el propio Saavedra en representación de los criollos. Cuando su interlocutor le explicó que eso no iría a pasar, Moreno le advirtió:
-Yo le juro a usted, que si esto no se ataja, no quiero saber de nada, no he de salir ya de mi casa para nada. No cuenten conmigo.
¿Causó sorpresa su nombramiento como secretario de la Junta, el 24 de mayo por la noche? ¿Es verdad que él no lo esperaba? Se enteraría horas después que ya había sido designado secretario. Tal vez lo habían incluido por la buena relación que mantenía con el Cabildo, ya que era el abogado de muchos de sus miembros. Entre los que sugirieron su nombre figuran Feliciano Chiclana y Eustoquio Díaz Vélez, entre otros.
Moreno recibió con recelo el nuevo puesto y se tomó el tiempo para estudiar la validez legal del nombramiento. Otros miembros habrían hecho lo mismo.
Fueron, en total, 206 días de vida pública, que los vivió a alta velocidad. Concentró las secretarías de Gobierno, Guerra y Relaciones Exteriores y lo que llevó adelante fue propio del que sabe que está todo por hacerse. "La Junta se ve reducida a la triste necesidad de criarlo todo…", decía. No podría saber que nueve meses y ocho días después su cuerpo sería arrojado al mar.
La Gazeta
El 2 de junio se firmó el decreto de la creación de un "periódico semanal con el título de gazeta de Buenos-Aires, que anuncie al público las noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés. En el se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la junta con los demás jefes y gobiernos, el estado de la Real Hacienda…".
Se necesitaba un órgano dé difusión, no solo para informar, sino además para difundir ideas. Era la voz del gobierno. No fue el primer periódico de la ciudad. En 1801 se había editado el Telégrafo Mercantil de Francisco Cabello y Mesa; en 1802 saldría el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, de Hipólito Vieytes y a comienzos de 1810 Manuel Belgrano sacaría el Correo de Comercio de Buenos Aires.
La Gazeta saldría los jueves y los sábados. El primer número vio la luz el 7 de junio. En su encabezado llevaba una frase de Tácito: "Rara felicidad la de los tiempos en que es posible sentir lo que se quiere y decir lo que se siente".
Ya que era bajo el número de alfabetos, a pedido de la Junta los curas solían leerla al finalizar la misa, mientras que unos 200 ejemplares se enviaban al interior.
Comenzó a imprimirse en la imprenta de los Niños Expósitos y aunque debió ejercer su dirección el presbítero Manuel Alberti, nunca pudo ocuparse; sobre Moreno recayó la responsabilidad de la dirección y del contenido editorial, cuyo pensamiento político está comprimido en las páginas editadas en esos meses de 1810.
Posteriormente, escribieron Gregorio Funes, Vicente Pazos Silva, Bernardo de Monteagudo, Nicolás Herrera y Julián Álvarez, entre otros.
Se editarían 541 números y 240 extraordinarios. Al ser una publicación gubernamental, su contenido es un fiel reflejo de los vaivenes políticos. Dejó de salir el 12 de septiembre de 1821.
Academia y biblioteca
Moreno creó una academia de instrucción militar y de matemáticas para oficiales, que comenzó a funcionar el 1 de septiembre de ese año. Escribió en el decreto fundacional que "…el Oficial de nuestro ejército después de asombrar al enemigo por su valor, debe ganar a los pueblos por el irresistible atractivo de su instrucción…".
Dos semanas más tarde anunciaba la creación de la primera biblioteca pública que tendría la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, se ocupó de los puertos de Ensenada y de Patagones y hasta estableció una fábrica de armas, porque sabía que vendrían tiempos duros.
Prologó El Contrato Social de Juan Jacobo Rousseau. Si bien advirtió que había omitido editar algunos capítulos que contenían "opiniones exaltadas del autor", remarcaba que "si los pueblos no se ilustran sino se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede, y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas".
No le tembló el pulso cuando firmó la sentencia de muerte del héroe de la Reconquista, Santiago de Liniers, quien desde Córdoba intentó resistir el ímpetu revolucionario. Seguro que el francés recordaba que le había echado una mano a Moreno un año y medio antes en el motín de Alzaga. Tampoco el Secretario dudó cuando Francisco Ortiz de Ocampo, que había apresado al ex virrey y no se animaba a fusilarlo, encomendó a González Balcarce y a French a cumplir con la orden.
Ni ebrio ni dormido
Había razones para festejar. El Ejército Auxiliar había obtenido el 7 de noviembre su primer triunfo sobre los españoles en Suipacha. La noche del 5 de diciembre, en el cuartel del Regimiento de Patricios hubo un gran agasajo, en el que el invitado principal fue Cornelio Saavedra y su esposa, Saturnina Otárola.
En un momento Atanasio Duarte, un capitán de Húsares, que había nacido en Montevideo, -un poco pasado en la bebida- propuso un brindis, tomó una corona hecha con dulces y, colocándosela en la cabeza de la esposa de Saavedra, exclamó "¡Viva el emperador de América!".
Moreno, que además no pudo entrar al cuartel porque el centinela no se lo permitió, posiblemente por no reconocerlo, redactó el famoso decreto de supresión de honores, en el que prohibía todo brindis o aclamación pública en favor de los miembros de la Junta; "ellos no aprecian bocas, que han sido profanadas con elogios de los tiranos", aclarando que solo se podía brindar por la patria, por la gloria de las armas, y que toda persona que brindase por alguien de la junta, sería desterrado por seis años.
Si bien Moreno dejó asentado que al infeliz de Atanasio Duarte le correspondía el cadalso, "al atacar la probidad del Presidente y los derechos de la patria", se le perdonó la vida pero se lo desterró a perpetuidad, "por que un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener impresiones contra la libertad de su país".
El Secretario de la Junta no veía bien que Saavedra siguiese gozando de ciertos privilegios propios de los virreyes, como la de alojarse en el Fuerte, usar el carruaje oficial y que hasta su esposa se moviera por la ciudad acompañada por una escolta. No debía pasarle por alto que el presidente de la Junta cobraba 8 mil pesos anuales, mientras que el resto de los miembros del gobierno, 3 mil.
De todas maneras, desaparecido Moreno, Duarte volvería como si nada a la ciudad.
La Constitución como objetivo
Cuando la opinión general era la de adoptar una forma monárquica de gobierno, Moreno se inclinaba por una república. Entre el 1 de noviembre y el 6 de diciembre publicó en La Gazeta de Buenos Aires una serie de artículos ("Sobre las miras del Congreso que acaba de convocarse y Constitución de Estado") en el que abogaba por una pronta reunión de una constituyente que dictase una constitución y estableciese una forma de gobierno. Sostenía que la independencia no era suficiente, sino que una constitución debía garantizar la seguridad de las personas, tanto sus derechos como sus obligaciones. Era un entusiasta del sistema inglés de gobierno, en el equilibrio de los poderes en una república moderada.
Para ello eran los diputados que estaban llegando del interior del país. Sin embargo el saavedrismo, más cauteloso y a la espera de los acontecimientos europeos, se inclinaba por incorporar a dichos diputados a un gobierno.
Vanos fueron los intentos de Moreno de defender su postura en la sesión del 18 de diciembre. Estaba en minoría, ya que quienes habrían podido haberlo apoyado, como Manuel Belgrano y su primo Juan José Castelli, estaban en bailes muy distintos, al frente de sendas expediciones militares.
Debió renunciar. Le solicitó a Saavedra la misión diplomática a Gran Bretaña a la que iban a enviar a Hipólito Vieytes. El presidente se la otorgó antes de que terminase de hablar. Partió acompañado por su hermano Manuel y por Tomás Guido.
Se le escuchó decir a uno de sus enemigos "ya está embarcado, va a morir". Él le confesaría a su hermano: "No sé qué cosa funesta se me anuncia en mi viaje".
"El malvado Robespierre", como lo llamó Saavedra en carta a Chiclana, moriría en alta mar el 4 de marzo de 1811 luego de una agonía de tres días, aparentemente producida por un extraño medicamento que le dio el capitán del barco. Tenía 31 años, seis meses y un día de edad.
Cuando su buque había dejado el puerto de Buenos Aires, el Cabildo dispuso devolver los ejemplares de El Contrato Social que había comprado por indicación de Moreno. "No era de utilidad a la juventud…", se excusó el cuerpo.
En la docena de cartas que su esposa le escribió, ignorando su trágico destino, lo ponía al tanto de las cuestiones políticas: "No he ido a ninguna función desde que saliste. Las muchachas quisieron llevarme pero yo no he querido ir porque no tengo el corazón para eso ni puedo sufrir la presencia de los autores de nuestra separación y enemigos mortales nuestros".
"Quisiera escribirte cada día, con ésta van siete cartas y una esquela, y yo hasta ahora no he recibido ninguna tuya…".
Nunca recibiría ninguna de esas cartas. Porque Moreno se había ido con la misma prisa con la que había vivido esos 206 días, que no le alcanzaron para demostrar que la historia bien pudo haber sido otra.

miércoles, 3 de junio de 2020

Philobiblon: el tratado más antiguo sobre el amor a los libros y la gestión de las bibliotecas






Philobiblon: el tratado más antiguo sobre el amor a los libros y la gestión de las bibliotecas

por Julio Alonso Arévalo

philobiblon20gallery20s.r.l20b133566740

El "Philobiblon" es una colección de ensayos sobre la adquisición, preservación y organización de libros escritos por el bibliófilo medieval #RicharddeBury poco antes de su muerte en 1345. Escrito en latín, como era la costumbre del día, se divide en veinte capítulos. , cada uno cubriendo un tema diferente relacionado con la recolección de libros.
Según el erudito P. Martin, el Philobiblon es "uno de los textos medievales más antiguos sobre el tema de la gestión de la biblioteca". En el capítulo 19 En primis enim libros omnes et singulos. (De la manera de prestar todos nuestros libros a los estudiantes), Bury describe las prácticas para el control de circulación entre los estudiantes de la universidad, utilizando a veces un sistema destanterías abiertas en lugar del sistema dominante de estanterías cerradas. También habla sobre innovaciones como un catálogo, términos de préstamo y préstamos abiertos en el caso de que haya libros duplicados.

FRAGMENTOS
"En los libros veo a los muertos como si fuesen vivos; en los libros preveo el porvenir; en los libros se reglamentan las cosas de la guerra y surgen los derechos de la paz. Todo se corrompe y destruye con el tiempo […] Quien por lo tanto afirma ser celoso de la verdad, de la felicidad, de la sabiduría o el conocimiento, incluso de la fe, debe convertirse en un amante de los libros. […] toda la gloria del mundo se desvanecería en el olvido si, como remedio, no hubiese dado Dios a los mortales el libro" […]. "Las riquezas, de cualquier especie que sean, están por debajo de los libros, incluso la clase de riqueza más estimable: la constituida por los amigos, como lo confirma Boecio en su II libro de "De Consolatione" […] "Una biblioteca repleta de sabiduría es más preciada que todas las riquezas, y nada, por muy apetecible que sea, puede comparársele" […]. . En los libros escalamos montañas y exploramos los abismos más profundos del abismo.

Ricardo de Bury

Lista de capítulos
Prólogo
  1. Que el tesoro de la sabiduría está contenido principalmente en los libros
  2. El grado de afecto que se debe correctamente al libro
  3. Lo que debemos pensar del precio en la compra de libros.
  4. La denuncia de libros contra el clero
  5. La queja de los libros contra los poseedores
  6. La queja de los libros contra los mendicantes
  7. La queja de los libros contra las guerras
  8. De las numerosas oportunidades que hemos tenido de coleccionar una tienda de libros
  9. Cómo, aunque preferimos las obras de los antiguos, no hemos condenado los estudios de los modernos
  10. Del perfeccionamiento gradual de los libros
  11. Por qué hemos preferido los libros de aprendizaje liberal a los libros de derecho
  12. Por qué hemos hecho que los Libros de gramática estén tan diligentemente preparados
  13. ¿Por qué no hemos descuidado por completo las fábulas de los poetas?
  14. ¿Quiénes deberían ser amantes especiales de los libros?
  15. De las ventajas del amor de los libros.
  16. Que es meritorio escribir nuevos libros y renovar los viejos
  17. Demostrar la debida propiedad en la custodia de libros
  18. Demuestra que hemos recopilado una gran tienda de libros para el beneficio común de los académicos y no solo para nuestro propio placer.
  19. De la manera de prestar todos nuestros libros a los estudiantes
  20. Una exhortación a los eruditos para que nos retribuyan con oraciones piadosas


Cancelar la suscripción para no recibir entradas de Universo Abierto.
Modifica los ajustes de tu correo electrónico en Administrar suscripciones.
Gracias por volar con WordPress.com