martes, 1 de octubre de 2019

Las bibliotecas africanas trabajan en paliar la brecha digital


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Las bibliotecas africanas trabajan en paliar la brecha digital

por Julio Alonso Arévalo

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Carroll, K.. "African Libraries Are Bridging a Digital Divide". New York: Carnegie Corporation, 2019

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Ampliar el acceso a banda ancha y la disponibilidad de teléfonos inteligentes presenta una oportunidad transformadora para la población africana, pero poner en práctica esas herramientas requerirá formar en habilidades para el futuro. Los bibliotecarios expertos en tecnología están listos para ayudar en este proceso.

 

El acceso de banda ancha y las herramientas digitales de bajo costo, como los teléfonos inteligentes y las aplicaciones móviles, son muy prometedoras para las bibliotecas y universidades africanas, lo que permite a los estudiantes, académicos e investigadores sumergirse profundamente en las ricas historias de sus países, explorar y enriquecer sus identidades poscoloniales, para así generar el tipo investigación transfronteriza que pueda impulsar el desarrollo del continente hacia el futuro.

Pero la tecnología en sí misma no es suficiente para liberar ese potencial. ¿Qué más se necesita? Bibliotecarios expertos en tecnología. Si está construyendo una sólida educación de posgrado, se necesitan buenos profesionales de la información. Los bibliotecarios universitarios que participan en las nuevas formas de intercambio de conocimientos están mejor equipados para informar e involucrar a los investigadores en comunicaciones de bajo costo o sin costo, en redes y en investigaciones conjuntas para aumentar su visibilidad, relevancia y productividad de la investigación.

El programa Pretoria se estableció con el apoyo de la Corporación en 2011. En los años posteriores, ha graduado 103 #bibliotecarios de Ghana, Nigeria, Sudáfrica, Tanzania y Uganda (los cinco países en los que opera la Corporación Carnegie de Nueva York). como de Kenia y Eritrea. Además, y como un esfuerzo complementario, 308 profesionales de la biblioteca, de los mismos países, han completado un curso de certificación de cuatro semanas en el que se enseñaron las habilidades teóricas y prácticas. Juntos, estos dos programas han dado como resultado la formación de una red de gestores y bibliotecarios intermedios con conocimientos que han adquirido experiencia en el trabajo con tecnología moderna y que ahora saben dónde y cómo acceder a la ayuda en línea para ayudar a otros en sus objetivos de estudio e investigación.

El programa introduce a los estudiantes al amplio mundo de la ciencia de la información rica en tecnología, que incluye contenido y literatura de acceso abierto, técnicas para digitalizar y crear repositorios de materiales históricos amigables para la investigación y herramientas que ayudan a los investigadores a acceder a la información más fácilmente.

Algunos bibliotecarios ya han implementado herramientas digitales simples de baja inversión y alto impacto en sus propias instituciones, incluidas páginas de Facebook de la biblioteca, Google Docs compartidos, wikis (sitios web que permiten la edición colaborativa) y soporte en línea para servicios de referencia "consultar a un bibliotecario".

El desarrollo de las habilidades de los bibliotecarios y, por lo tanto, la capacidad de sus instituciones para albergar y proporcionar acceso a colecciones patrimoniales relevantes promueve una erudición más sofisticada, lo que a su vez respalda un dominio más profundo y la propiedad de las historias y experiencia locales. Por ejemplo, a los visitantes se les mostró la base de datos electrónica de las tesis de maestría y las tesis doctorales de la universidad, que contrastaba con una práctica común en las instituciones africanas de mantener solo copias en papel de las tesis doctorales y no hacer copias digitales disponibles. Esto le da a muchas más personas acceso a elementos de su identidad y cultura africanas.

 

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miércoles, 25 de septiembre de 2019

La primera vuelta al mundo: el brutal viaje de Magallanes y Elcano hace 500 años en el que solo sobrevivieron 18 de los 250 tripulantes


El 20 de septiembre de 1519, una flota compuesta por cinco naves y 250 hombres comandada por Fernando Magallanes partió desde el sur de España en busca de una ruta a las Islas de las Especias por el oeste. Los sobrevivientes acabaron convirtiéndose en los primeros en circunnavegar el globo terrestre.
El 20 de septiembre de 1519, una flota compuesta por cinco naves y 250 hombres partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda, en el sur de España, hacia el Atlántico. Al mando del buque insignia, la nao Trinidad, estaba el capitán portugués Fernando de Magallanes.
Ni Magallanes ni sus hombres eran conscientes entonces de que su expedición cambiaría el curso de la historia: sin saberlo, se convertirían en los primeros en dar la vuelta al mundo, hito del que se celebra su quinto centenario.
Pero también fue una auténtica hazaña de resistencia humana: la primera circunnavegación al globo fue un auténtico infierno de enfermedades, hambre y violencia, apunta el historiador Jerry Brotton en BBC History Magazine.
De hecho, solo 18 de esos 250 tripulantes regresaron a Sanlúcar, tres años después de haber salido de ese puerto.
Y aunque muchos le atribuyen a Magallanes el crédito de ser la primera persona en circunnavegar la Tierra, el portugués no está entre los 18 que sobrevivieron.
Pero eso no le quita el mérito de ser el explorador que ideó y emprendió esta histórica -y dura- travesía.
La idea de Magallanes
El destino principal de este gran viaje no era dar la vuelta al mundo, sino llegar a las Islas de las Especias -o islas Molucas, en Indonesia- y sus riquezas por la ruta oeste, que era lo que había pretendido Cristóbal Colón cuando se encontró con el continente americano.
Portugal controlaba la ruta conocida hacia el oriente a través del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.Y aunque muchos le atribuyen a Magallanes el crédito de ser la primera persona en circunnavegar la Tierra, el portugués no está entre los 18 que sobrevivieron
Después de examinar mapas y globos, Magallanes llegó a una conclusión sorprendente.
Creía que podría llegar a la región mucho más rápido viajando en la dirección opuesta, alrededor de la punta de América del Sur, a través del recién descubierto Océano Pacífico y hasta las islas productoras de especias, en el archipiélago indonesio.
Pero Manuel I, el rey de Portugal, rechazó la idea de Magallanes.
Eso no detuvo al explorador portugués, que fue entonces a ofrecerle sus servicios al gran rival de Manuel I: Carlos I de España y V del Sacro Imperio romano.
"Portugal dominaba completamente la ruta al oriente, pero no le interesaba montar una expedición hacia el oeste, porque ya controlaba la otra, y el proyecto de Magallanes allí tenía poco sentido. Pero España lo acogió estupendamente", le explica a BBC Mundo Braulio Vázquez, archivero del Archivo General de Indias, en Sevilla.
Aunque muchos nobles españoles recelaban de una expedición bajo el mando de un comandante portugués, el emperador Carlos V aceptó la propuesta de Magallanes.
Esta consistía en navegar alrededor del Cabo de Hornos, cruzar hasta las Molucas, embarcar un cargamento de especias y regresar por la misma ruta, reclamando las islas para España.
Magallanes estaba convencido de que las Molucas estaban dentro de la esfera de influencia castellana, y por tanto podrían traer las especias sin problemas desde allí.
Poco después del descubrimiento de Colón, en 1494, España y Portugal, las grandes potencias de la época, llegaron a un acuerdo para repartirse las zonas de navegación del océano Atlántico y los territorios del "nuevo mundo" en el llamado Tratado de Tordesillas.
Magallanes estaba convencido de que las Molucas estaban dentro de la esfera de influencia castellana, y por tanto podrían traer las especias sin problemas desde allí.
Pero detrás de esa creencia del portugués estaba un error de cálculo que tuvo funestas consecuencias para su expedición.
Los primeros obstáculos
La flota partió desde Sanlúcar hasta las islas Canarias, después se dirigió hacia las islas de Cabo Verde antes de cruzar el Atlántico hasta la costa sudamericana, llegando a la actual bahía de Río de Janeiro en diciembre de 1519.
Es a partir de ese momento, relató el historiador Brotton, cuando las condiciones empiezan a deteriorarse.Después de meses de búsqueda en la costa este de América del Sur, Magallanes no podía encontrar un pasaje al oeste.
La tripulación tuvo que soportar un invierno brutal -y los marineros tenían que dormir en cubierta en condiciones casi de congelamiento-, mientras las raciones se reducían y aumentaba el hambre, dando lugar a motines en las naves.
"Los ánimos empeoraron aún más cuando uno de los barcos naufragó debido al empeoramiento del tiempo, y la búsqueda del prometido estrecho al Pacífico se extendió durante semanas, luego a meses", escribió el historiador.
Pero después de sobrevivir al invierno y a los muchos meses de búsqueda infructuosa, Magallanes y sus hombres finalmente encontraron el paso al otro lado de América del Sur
En la dura travesía en esas aguas desconocidas otro de los barcos desertó y se escapó de regreso a España.Fue una enorme pérdida, explica Vázquez, pues se trataba de la nao San Antonio, la más grande y la que llevaba más alimentos.
"Fue una expedición que entre motines, rebeliones, hambre, sed. Fue perdiendo a muchos de sus componentes en la primera mitad", señala el archivero.
Pero después de sobrevivir al invierno y a los muchos meses de búsqueda infructuosa, Magallanes y sus hombres finalmente encontraron el paso al otro lado de América del Sur.
El 28 de noviembre de 1520 entraron en lo que Magallanes bautizó como mare Pacificum (mar Pacífico).El navegante portugués, sin embargo, no sabía la magnitud de la amenaza que aún le esperaba.
El Pacífico
Magallanes pensaba que la parte más difícil del viaje ya había pasado y solo restaba un breve crucero hasta las ricas Islas de las Especias.
"Pero la combinación de malos mapas, malos cálculos y el hecho de que fue el primer europeo en estar en estas aguas, convirtió este 'breve crucero' en una pesadilla de 100 días de hambre, escorbuto y muerte".
Así se lo relató a la BBC Paul Rose, experto en navegación y quien fue comandante de la estación de investigación británica Rothera en la Antártida durante 10 años.
Magallanes había utilizado mapas y globos terráqueos que subestimaban la circunferencia de la Tierra.
No podía ni imaginar la escala del Pacífico, un océano que tiene el doble del tamaño del Atlántico y que abarca un tercio de la superficie de la Tierra."Así pasaron los siguientes tres meses cruzando el Pacífico en busca de tierra. Las condiciones eran horribles y el escorbuto comenzó a devastar a la tripulación", escribió Brotton en la BBC History Magazine.
Y así lo relató Antonio Pigaffeta, uno de los tripulantes cuyas crónicas a bordo se convirtieron en uno de los relatos más conocidos de la travesía:
Durante tres meses y veinte días no pudimos conseguir alimentos frescos.
Comíamos bizcocho, aunque ya no era bizcocho sino polvo mezclado con gusanos y lo que quedaba apestaba a orines de ratas.Bebíamos agua amarilla que llevaba podrida muchos días. También comíamos algunas pieles de buey que cubrían la parte superior del patio principal.
Cuando Magallanes se da cuenta del tamaño del Pacífico "le queda claro que las Islas de las Especias no están en la esfera de influencia castellana", explica Vázquez.
Entonces decide tomar otro objetivo: las islas Filipinas.
"Cuando toca tierra en Filipinas y toma contacto con los caciques y los reyes locales, ve que aquella tierra tiene recursos, oro. y decide meterse en la política local de esas islas para sacar partido", cuenta el archivero.
En una "pésima decisión", Magallanes inicia una política de hacer alianzas con ciertos reyes, pero el rey de la isla de Mactán se opone.El portugués decide entonces invadir la isla junto con otros 40 tripulantes.
"Fue una extralimitación fatal. La gente de Mactán se resistió violentamente y Magallanes y sus marineros se enfrentaron con cientos de guerreros locales", escribió Brotton.
Magallanes fue asesinado y su cuerpo nunca fue recuperado. Para el navegador portugués, la travesía terminó en Mactán, sin completar la vuelta al mundo.No terminó, sin embargo, la expedición que él planeó y emprendió.
Las ansiadas especias, bajo un nuevo comandante
 El capitán español Juan Sebastián Elcano quedó como el nuevo comandante de la expedición, y fue bajo su mando que navegaron hasta el destino que ambicionaba Magallanes: las Islas de las Especias o las islas Molucas, a donde llegaron en noviembre de 1521.Para entonces ya imaginaban que esas islas no estaban en la parte de influencia castellana que había establecido el Tratado de Tordesillas.
Así que cargaron a toda prisa las especias en las dos únicas naves de las que ya disponían y decidieron poner fin a la odisea y emprender el camino de regreso.
La disyuntiva que se presentaba ahora era qué ruta seguir. La nao Trinidad -que había estado comandada por Magallanes- trató de volver por el Pacífico, pero no lo logró al ser capturada por barcos Portugueses.
La nao Victoria, con Elcano al frente, se dirigió de regreso a España a través del océano Índico y bordeando el cabo de Buena Esperanza.
"Fue una navegación totalmente épica, porque desde la isla de Timor hasta que llegan a las islas de Cabo Verde, en el Atlántico, no toman tierra, y se enfrentan de nuevo a los problemas de hambre, sed, cansancio. la nave en mal estado tras casi tres años de navegación", explica Vázquez.
Aunque no querían atracar en Cabo Verde, bajo dominio portugués, las condiciones los obligan.
Pero, cuenta el archivero, "plantean una estratagema": no pueden decir que vienen de las Islas de las Especias, porque eso conllevaría su apresamiento, así que dicen que es una nave perdida procedente de América.
Aunque en un primer momento les creen, los portugueses acaban por apresar a 13 de los tripulantes y solo 18 consiguen escapar en la nao Victoria.
'Primus circumdedisti me'
El 6 de septiembre de 1522 la Victoria entró en el puerto de Sanlúcar con solo 18 famélicos tripulantes de los 250 que partieron, completando la primera circunnavegación al globo de la que se tiene constancia.
Además de Elcano y Pigafetta, los otros marineros que regresaron fueron: Juan de Acurio, Juan de Arratia, Juan de Zubileta, Juan de Santander, Diego Carmena, Vasco Gómez Gallego, Hernando de Bustamante, Miguel de Rodas, el maestre Hans, Antón Hernández Colmenero, Juan Rodríguez, Francisco Rodríguez, Martín de Yudícibus, Francisco Albo, Nicolás el Griego y Miguel Sánchez.
"Todos llegan en unas condiciones absolutamente penosas", dice el archivero del Archivo General de Indias. El emperador Carlos V recibió a algunos de los supervivientes y concedió a Elcano una renta anual y un escudo de armas con un globo terráqueo y la leyenda: Primus circumdedisti me (El primero que me circunnavegó).
El capitán regresó más tarde a otra expedición al Pacífico, donde murió en 1526.
Las consecuencias de la expedición de Magallanes y Elcano
La expedición de Magallanes para alcanzar las Islas de las Especias por otra ruta cambió el curso de la historia pero tuvo un enorme costo humano: más de 200 miembros de la tripulación fallecieron, muchos en circunstancias terribles.
Para Vázquez, el mundo cambia principalmente por dos cosas.
"Primero el tamaño del mundo, es decir, el Pacífico, que ya se sabe el tamaño que tiene y los siguientes viajes lo tendrán muy en cuenta"."Y, por otra parte, se dan cuenta de que ya no hay, como se decía en las crónicas medievales, seres monstruosos, o mitológicos, sino que en todas partes nos encontramos con lo mismo, todos son seres humanos".
Además, "Europa se percata de la complejidad y las diferencias culturales que hay en el mundo".
Por otro lado, a nivel geopolítico, el viaje de Magallanes exacerbó las tensiones políticas y comerciales entre España y Portugal durante algunos años.
Pero las consecuencias de la travesía emprendida por el explorador portugués hay que verlas a largo plazo, estima Brotton. Y hace referencia al "florecimiento de las rutas comerciales en la segunda mitad del siglo XVI, ya que los vínculos que Magallanes ayudó a establecer entre Europa y el sudeste asiático permitieron el movimiento de personas y mercancías a través de América del Sur".
"La mentalidad de Magallanes, su imaginación y su determinación de usar globos terrestres, en lugar de mapas planos, para comprender el mundo, abrió una profusión de nuevas oportunidades comerciales", señala.
"Se podría decir que su gran viaje disparó el arma inicial en la carrera hacia la globalización, con todos los riesgos y oportunidades que esto nos presenta hoy".

martes, 24 de septiembre de 2019

Una biblioteca de 90 metros cuadrados hecha a partir de un contenedor está teniendo un gran impacto en la alfabetización temprana

#biblioteca 



Una biblioteca de 90 metros cuadrados hecha a partir de un contenedor está teniendo un gran impacto en la alfabetización temprana

por Julio Alonso Arévalo

 

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Tiny but Mighty: A 320-square-foot library is having a big impact on early literacy
By Macey Snelson | American libraries September 3, 2019

Ver original

 

La Biblioteca del Distrito de Bibliotecas de Meridian (Idaho) fue construida a partir de un contenedor de transporte reciclado. Una biblioteca pequeña en tamaño pequeño, pero con impacto ha sido enorme.

 

#TheTinyLibrary nació del deseo de asociarse con otras organizaciones comunitarias en materia de educación, recreación y recursos de salud y para atender las necesidades de alfabetización de los niños recién de hasta los 5 años de edad. Idaho es uno de los cuatro estados del país que no financia la enseñanza preescolar; además, la asistencia al jardín de infancia no es obligatoria. Aunque las sucursales de MLD y el servicio completo de bibliobuses fueron proactivos para llegar a los usuarios con programas de alfabetización temprana.

Como no había fondos disponibles para construir una sucursal, hubo de ser creativos. (En Idaho, la ley estatal prohíbe a los distritos de bibliotecas usar los ahorros operativos para nuevas construcciones.) En el verano de 2017, se concibió instalar una pequeña biblioteca con un contenedor de transporte de mercancías, con la ayuda de una subvención del Meridian Community Recycling Fund, que estaba dentro del presupuesto y no dependía de un impuesto o fianza. Después de recibir la la ayuda, la idea se hizo realidad, y en enero de 2018 inicio su andadura.

La biblioteca fue diseñada para ser verdaderamente adaptable y para adaptarse a las necesidades de sus usuarios. Rápidamente se concibió que se necesitaba que todo lo que había dentro de la biblioteca fuera polivalente, ligero y móvil. Se necesitaría mucha luz natural para eliminar la sensación de agobio y una manera de reconfigurar rápidamente el espacio de la sala para poder albergar ciertos programas o acomodar a más visitantes.

Las familias vienen a leer, interactuar y buscar información sobre habilidades de alfabetización temprana proporcionada por un personal capacitado. La asistencia a la hora de los cuentos a menudo está llena, y los programas son animados con música, baile y juegos. Los niños se involucran con libros seleccionados específicamente para su etapa de aprendizaje, y los padres dicen que el diseño brillante y adaptable del espacio les permite a sus hijos explorar mejor. Los bebés han dado sus primeros pasos dentro de las paredes de Tiny Library  y los abuelos vienen a disfrutar de los proyectos STEAM con sus nietos.

 

 

Julio Alonso Arévalo | septiembre 23, 2019 de 1:51 pm | Etiquetas: Bibliotecas infantiles | Categorías: Bibliotecas, Noticias | URL: https://wp.me/p72Cm4-kZu

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lunes, 23 de septiembre de 2019

Los dilemas éticos del progresismo latinoamericano/ por Alberto Fernández **

Nadie dudaría en afirmar que a lo largo de los primeros años del siglo XXI en América Latina se desarrolló un proceso que atendió una serie de demandas populares como reacción a las políticas conservadoras y neoliberales que se habían aplicado en diferentes países de la región.

Por más de una década, en muchos países del continente se desarrollaron enormes cambios que siempre tuvieron un común denominador: integrar socialmente a vastos sectores de la población a los que la pobreza condenaba a la marginalidad. A eso se sumaron acciones que ampliaron derechos de minorías y favorecieron así una mayor integración social. En ese sentido, Argentina, con la puesta en marcha de la "asignación universal por hijo' para madres solteras y con el dictado de la ley que institucionalizó el "matrimonio igualitario" (entre otros), parece haber liderado ese proceso. Así, justo es reconocerle al primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner una enorme capacidad para ampliar derechos de minorías sociales. Las reformas legales que instituyeron además el voto joven, la identidad de género, la fertilización asistida gratuita y el divorcio express son solo prueba de lo dicho.

Si uno mirara retrospectivamente, la América Latina progresista hizo un claro intento en favor de una sociedad más igualitaria, convirtiéndose así en un espacio que confrontó contra el modelo de desarrollo instituido por el mundo central. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un claro retroceso en la continuidad de esas políticas porque los avances logrados no han sido lo suficientemente robustos como para corregir estructuras económicas e instituir esquemas signados por una mayor desconcentración en lo productivo y en lo comercial y una distribución del ingreso más equitativa.

La misma crítica podría extenderse hacia el Estado, que, pese a haber sido un protagonista central de estos años, no ha cambiado centralmente su fisonomía, dejando al descubierto su debilidad. Aun así, nada ha deteriorado más a este tiempo progresista en América Latina que las imputaciones lanzadas sobre las faltas éticas de sus responsables políticos. Nadie razonablemente espera que acaben pervirtiéndose los mismos que se han presentado ante la sociedad como los defensores de los postergados. La corrupción fulmina a los Gobiernos progresistas porque destruye el discurso "moral" en que sustentan su propuesta electoral.

Alguna vez escuché una reflexión de Marco Aurelio García que viene al caso recordar. Se preguntaba qué le había pasado al progresismo, que cuando estaba fuera del poder por no tener los votos tenía muchas ideas transformadoras y después, cuando estuvo en el poder, por contar con muchos votos se fue quedando sin ideas. Tal vez la respuesta a esa reflexión esté precisamente en el hecho de que se ha dilatado la ética política del progresismo cada vez que gobernó. ¿Cómo se cataloga la conducta de quien pregona la necesidad de establecer un orden económico distinto y con sus políticas solo promueve la continuidad o la profundización de aquello que dijo que debía ser cambiado?

Del cambio en los discursos a la continuidad de los hechos

Todos los modelos progresistas que en los últimos años gobernaron en América Latina se han presentado ante sus votantes como expresiones de cambio. Cuando este proceso se inició, América Latina se debatía ante distintos problemas. La postración económica y las violaciones de derechos humanos que estaban impunes eran aspectos que mucho preocupaban.

Si una condición caracterizaba entonces a la economía latinoamericana, era la de estructurarse a partir de ser proveedora de materias primas. Esa idea de buscar el crecimiento a partir de la producción primaria venía condenando a la región a un estancamiento innegable. Una suerte de profecía que nos sentenciaba a seguir orbitando como periféricos de un mundo central en ese lugar aspiracional en el que se ubican los Estados "en vía de desarrollo': Superar esa condición, promoviendo la industrialización y a partir de allí mejores condiciones para hacer crecer las economías, fue un compromiso asumido por el progresismo latinoamericano.

La primera década del siglo XXI estuvo signada por el sostenido aumento de los precios de las commodities debido a la creciente demanda de bienes primarios originada por China, una enorme economía que decidida a participar del fenómeno global comenzó a demandar alimentos (granos y oleaginosas), minerales (hierro y cobre) y energía (petróleo).

Detengámonos en el petróleo, un insumo que tiene en Ecuador y Venezuela a dos muy importantes productores. Promediando el año 2003, el precio del barril de petróleo rondaba los 25 dólares. Huracanes desatados sobre el golfo de México ( en especial el recordado huracán Katrina) afectaron mucho la producción, dando inicio a un incremento de los precios que se potenció con el vertiginoso crecimiento de la demanda de China (y de India en segundo lugar), permitiendo que hacia julio de 2008 el precio del barril superara los 140 dólares. La escalada continuó hasta finales de 2008.

Venezuela se vio particularmente favorecida por ese contexto. En 1999, cuando Hugo Chávez asumió la presidencia, el barril de petróleo venezolano promediaba los 16 dólares. En 2004, ese valor se había duplicado al ubicarse en 32 dólares. La escalada continuó favoreciendo a la república bolivariana y a mediados de 2008 alcanzó el precio de 88 dólares. Posteriormente, entre 2011 y 2014 la situación oscilaría hasta culminar el período con un valor de 103 dólares el barril.

Entre 1999 y 2014, según datos del Banco Mundial, Venezuela recibió más de 960.000 millones de dólares en concepto de exportaciones petroleras. Eso significa que anualmente y durante 17 años percibió un promedio de 56.500 millones de dólares. Para comprender la dimensión de la ventaja, es útil tener en cuenta que en el período 1993/1998 (durante el mandato presidencial de Rafael Caldera) el ingreso promedio de Venezuela por exportación de petróleo fue de 15.217 millones de dólares anuales. En ese mismo lapso, Venezuela llevó adelante una política de endeudamiento creciente aprovechando que el mercado financiero internacional reclamaba bajas tasas. Entre 1999 y 2011, el Gobierno emitió deuda por un monto de 54.327 millones de dólares. Como consecuencia de estas emisiones, Venezuela ha asumido compromisos hasta 2027 por 92.750 millones de dólares en concepto de pago de intereses y capital, comprometiendo su propio futuro.

Al margen de la emisión de títulos, Venezuela contrajo deuda directamente con Estados soberanos y así, desde 2007 hasta la actualidad, China le ha prestado alrededor de 65.000 millones de dólares que en parte se han saldado con exportaciones de petróleo. Es real que gran parte de esos recursos fueron utilizados para mejorar las condiciones sociales profundamente inequitativas que existían al momento en que Hugo Chávez accedió al poder. De ese modo, se construyeron un millón de viviendas, el número de personas que reciben planes sociales se incrementó desde 280.000 en 1998 hasta tres millones en la actualidad y gracias a la creación del Sistema Nacional de Empleo la desocupación se ha mantenido constante en torno al 7% durante mucho tiempo. A su vez, el sistema de atención de salud pública se ha desarrollado y hoy atiende al 80% de la población. Finalmente, el número de estudiantes universitarios creció de 500.000 en 1999 a más de dos millones en la actualidad.
Es evidente que la idea de un reformismo moderado se ha adueñado de muchos de estos espacios políticos. Es necesario no caer en el vicio de la "responsabilidad" que va tornando conservador al progresismo a medida que el poder se le va acercando.

Sin embargo, pese a semejante esfuerzo, las condiciones estructurales de la economía venezolana no se han alterado. Hoy sigue dependiendo de las exportaciones del petróleo y de las importaciones de rubros tan importantes ( entre ellos, los alimentos). Ese contexto, sumado a la crisis internacional, ha llevado a la economía venezolana a desbarrancarse peligrosamente, generando un cuadro de inflación creciente, salida de divisas del sistema financiero, peligroso aumento de la deuda externa y un cuadro social amenazante ante la sostenida pérdida del trabajo.

La Revolución Bolivariana, fundamentalmente tras la desaparición de Chávez, se ha mostrado ineficiente como para alterar la ecuación que sumergió a Venezuela en el retraso. A ello se ha sumado el creciente menosprecio hacia las formas republicanas, evidenciado en el encarcelamiento de opositores y en el intento de disolver el Parlamento a partir de un fallo del máximo tribunal del país.

A su vez, el proceso de reconversión de una economía también alcanza al Estado. Ninguna economía que se tilde de progresista puede desatender la balanza comercial o las cuentas públicas, algo olvidado en el modelo bolivariano. ¿Cómo se cataloga la conducta de quien pregona la necesidad de establecer un orden económico distinto y con sus políticas solo promueve la continuidad o la profundización de aquello que dijo que debía ser cambiado? ¿Cómo se entiende que quien reclama un Estado presente lo haga funcionar deficitariamente?

La ética política da por supuesto que no se roben los recursos públicos. Pero también exige cumplir con aquello que se explicita como compromiso político a lo largo de las campañas electorales. ¿Por qué no reprochar la conducta de quien dice que va a cambiar la realidad aprovechando la vocación transformadora de una sociedad y después desde el Gobierno acaba sosteniendo esa misma realidad que reclamaba ser mutada?

Aunque Venezuela ha sido tomado aquí como una referencia de nuestra tesis crítica, en la mayoría de los países de la región se observan características semejantes.

Detengámonos ahora en Argentina. Seguramente, como consecuencia de haber caído en default en el año 2001 y de haber tenido que soportar una crisis institucional de magnitud a partir de la renuncia de Fernando de la Rúa (con ello, en 10 días se sucedieron cinco presidentes), fue Argentina el país que más dificultades evidenciaba al iniciarse esta etapa de progresismo latinoamericano.

Néstor Kirchner accedió a la presidencia con la debilidad formal de haberse visto impedido de contar con una segunda vuelta electoral que lo hubiera legitimado en votos. A lo largo de su mandato, Kirchner fue resolviendo cada uno de los problemas que había recibido. Aprovechando un contexto internacional favorable (los precios de la soja crecieron sostenidamente) e impulsando la reactivación de la economía interna, pudo sacar al país de la postración en la que estaba. Promovió el consumo, posibilitando que la economía creciera en ese período a un promedio anual del 8%. Preservó en cada ejercicio una balanza comercial favorable. Salió de la situación de default con una importante quita de la deuda, dejando el gobierno con un pasivo externo muy controlable que representaba el 57% del PBI de 2007. Eso le permitió reducir la pobreza al 23% y bajar la desocupación al 11 %.

El mandato de Kirchner estuvo llamado a resolver lo urgente y lo logró. Aun así, no tuvo modo ni tiempo de modificar una estructura económica que en muchos sectores se extranjeriza (minería), que en muchos otros se concentra (la producción láctea o los canales supermercadistas) y que en muchos casos se desarrolla con un grado de informalidad preocupante en desmedro del fisco (la actividad agrícola). Sí pudo ordenar en gran medida el funcionamiento del Estado, que a lo largo de toda su gestión funcionó acumulando reservas monetarias (alcanzaron los 46.500 millones de dólares al dejar el poder), cumpliendo sus obligaciones con los organismos internacionales de crédito (saldó la totalidad de las deudas que Argentina registraba con el FMI, el Banco Mundial y el BID) y operando con un superávit fiscal que en cada año promedió el 3%.

Kirchner sentó las bases para llevar adelante un proceso de reconversión económica mucho más profunda, y era Cristina Fernández de Kirchner (su sucesora) quien debía instituirlo. Sin embargo, esa labor quedó pendiente y fueron tantas las insuficiencias y desaciertos evidenciados en la gestión que una mayoría de la sociedad acabó votando en su contra.

Cristina ejerció la presidencia en Argentina durante ocho años. Ganó por primera vez en octubre de 2007, obteniendo 20 puntos de ventaja sobre la segunda fuerza. Fue reelecta en octubre de 2011, alcanzando la mayoría absoluta de los votos (54% del electorado) y distanciándose del segundo en más de 40 puntos. Con esos resultados, nadie podría dudar del poder político que logró acumular tras cada elección presidencial. Por esa fortaleza, en su segundo mandato logró constituir mayorías en cada una de las cámaras del Congreso y a partir de allí pudo ejercer el poder sin encontrar escollos de ninguna especie.

Cristina inició su mandato convocando a la unidad social. La "transversalidad política" que congregaba en el Gobierno a dirigentes provenientes de distintas expresiones supuso una ampliación de la base que lo sustentaba. Ello, sumado a un Estado ordenado y una sociedad pacificada, hizo suponer que la institucionalización de los cambios devendría inexorable. Pero, a diferencia de lo que caracterizó a la gestión de su marido, Cristina agudizó las contradicciones con distintos sectores sociales que le depararon conflictos de los que casi nunca salió indemne.

A los tres meses de asumir, dispuso un incremento de las retenciones a las exportaciones de soja que enfrentó a su Gobierno con el sector agropecuario. La medida desató un conflicto social y económico de proporciones que acabó con la virtual anulación de la medida por no contar con el apoyo del Congreso. Ese extremo marcó definitivamente el distanciamiento entre el Gobierno y un sector de la economía argentina (el agropecuario y el ganadero) que representa una buena parte del Producto Bruto Interno. Lo llamativo es que la confrontación se dio con chacareros que históricamente habían acompañado las propuestas del Gobierno y que reprochaban el aumento de la presión tributaria sobre aquello que producían.

En otro momento, Cristina planteó a la sociedad un debate sobre el rol de los medios de comunicación en Argentina y logró aprobar una ley regulatoria del modo como aquellos deberían funcionar en adelante. Su principal propósito consistió en desguazar un conglomerado de empresas mediáticas (Grupo Clarín) que había acaparado la operación de transmisión de imágenes (televisión por cable) y se había colocado en posición dominante en el mercado de los periódicos. Con todo, lo más problemático resultó la desmesura del discurso que cargó en los medios de comunicación argentinos las causas determinantes del deterioro general.

Por último, disconforme con algunos fallos judiciales que les resultaron adversos, Cristina también confrontó con el Poder Judicial. Así, promovió la necesidad de cambiar su funcionamiento y logró que el Congreso Nacional aprobara sendas leyes que ponían en manos de personas elegidas popularmente la selección de los jueces y el análisis de sus conductas como tales. El intento quedó en nada cuando la Corte Suprema de Justicia anuló las normas centrales de esas leyes hasta privarlas de toda operatividad.

A lo largo de toda su gestión, Cristina impuso un modo de ejercer la política que siempre tuvo en la confrontación su principal eje. Y aunque a nadie escapa que la política es en esencia representación de intereses y que muchas veces ellos entran en contradicción, es muy difícil administrar la política cuando con cada decisión se enciende una controversia que siempre divide a la sociedad entre "buenos" y "malos': ¿Cómo encontrar ética progresista en un Gobierno que convierte en enemigo a quien señala diferencias o simplemente reclama correcciones en la gestión de la cosa pública?

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ofreció "batallas" que, aunque tuvieron formas "épicas", acabaron como enormes decepciones. Ninguna sirvió para revertir una economía que mostraba distorsiones que fueron ocultadas con la manipulación o la tergiversación de datos estadísticos. Aunque supo instituir una formidable ampliación de derechos, Cristina fue incapaz de trastocar los cimientos de una economía concentrada que en nada ayudaba a los más postergados. Pero lo más cuestionable fue que esos mismos postergados que acabaron atrapados en bolsones de indigencia y pobreza acabaron invisibilizados a través de artilugios estadísticos. Hay una carencia de ética madre, que queda al descubierto cuando se libran batallas que en nada alteran lo injusto del sistema que se dice querer transformar.

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Ser progresista en América Latina impone también una ética en favor de las libertades individuales para garantizar el pleno funcionamiento de la democracia participativa. Y eso no se logra con relatos difuminados en vastas campañas publicitarias que frenan el debate e imponen discursos únicos en nuestras sociedades. Cuando el contraste de ideas se frena, la vida democrática se opaca y eso también posterga el desarrollo social. Y ser progresista en nuestro continente también impone la ética de luchar por una sociedad más igualitaria en la que imperen condiciones suficientes para garantizar la movilidad social ascendente. Nadie puede conformarse con hacer más llevadera la pobreza mientras que en unos pocos se concentra la mayor parte de la riqueza.
Tal vez la experiencia argentina podría deparar distintas enseñanzas. La primera es que permitir que el poder se concentre en una o en pocas personas dificulta que el control social reaccione ante los abusos y delitos en que incurren los poderosos.

El flagelo de la corrupción en tiempos progresistas

Apenas había comenzado el día cuando los canales televisivos empezaron a difundir imágenes de un hombre cargando maletas a la entrada de un convento ubicado a pocos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. El relato del locutor explicando la noticia le daba contenido a cada una de esas imágenes. Contaba que el portador de los bultos había sido secretario de Obras Públicas de la nación a lo largo de los 12 años en que gobernó el kirchnerismo en Argentina. Pero lo más impactante de la narración es que cada uno de esos bolsos cargaba dinero: nueve millones de dólares en total.

Entonces la noticia adquirió una dimensión mayor. Por primera vez pudo verse a un corrupto tratando de esconder el producido de su inconducta. El daño causado por la difusión de esas imágenes fue inmenso, pues muchos creyeron tener el testimonio visual de latrocinio perpetrado por un Gobierno que se autodefinía como "nacional y popular": La prédica fue tan letal que, repentinamente, cada uno de los partícipesde aquella gestión quedó incurso en el mundo de los "cómplices" que avalaron los robos al Estado. El relato construido en torno al hecho fue formateado de seriedad y todos empezaron a repetirlo hasta solidificar su "credibilidad".

Lo que acaba de contarse es una historia real ocurrida en Argentina. José López era el portador de esos bolsos. Fue quien administró el presupuesto del Estado para la realización de obras públicas en una gestión que se presentó como "progresista"' y que puso en la construcción de viviendas y de infraestructura vial uno de los ejes de la acción de gobierno. Que la corrupción daña a la política es una perogrullada. Pero el efecto dañoso de la corrupción se potencia cuando el hecho corrupto emana de quien dice ser progresista, porque entonces se percibe el maltrato que hace de los recursos del Estado quien dice querer preservar a los sectores más desposeídos. Tamaña hipocresía solo puede enojar a una sociedad.

El progresismo en América Latina ha devenido como una suerte de evolución conceptual de los partidos populares de izquierda. Nació criticando los fundamentos en los que el capitalismo promueve el desarrollo, declamando la necesidad de ampliar derechos, radicalizando la democracia promoviendo mecanismos de más participación ciudadana a través de consultas y referéndums y, fundamentalmente, comprometiéndose a terminar con la corrupción en la política y en el Estado. Sin embargo, en buena medida el progresismo parece haberse abrazado a las lógicas imperantes para limitarse a discutir quién se apropia de los excedentes y en muchos casos, lamentablemente, también parecen haberse rendido ante el flagelo de la corrupción.

Argentina: el dilema entre callar o ser funcional al enemigo

Muchas veces los planteos sobre corrupción estatal derivan de situaciones propias del enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos. Entonces, asoman como causa de ese lucro impropio negocios incompatibles con el ejercicio de la autoridad.

Amado Boudou, vicepresidente de la nación en el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, ha sido acusado judicialmente por haber intercedido a favor de un fondo de inversión al que se lo vincula, en la venta de una empresa gráfica dedicada a la fabricación de papel moneda. En otro proceso, se le imputa haberle exigido a la provincia de Formosa (siendo ministro de Economía de la nación) la contratación de una consultora a la que también se lo relaciona, para que renegocie pasivos que esa provincia mantenía con el Estado nacional. De ese modo, se colocaba de ambos lados del mostrador de los reclamos.

La misma expresidenta se encuentra incursa en presuntos hechos de lavado de dinero. La imputación reside en que quienes alquilaban la mayor parte de los inmuebles y hoteles de su propiedad eran a la vez contratistas de obras públicas que se habrían visto beneficiados en el otorgamiento de distintas licitaciones. El hecho induce a pensar, a juicio de los investigadores, que aquellas locaciones servían de pantallas para blanquear supuestas coimas derivadas de la obra pública. Existe en los casos reseñados ( que aún se ventilan en diversos procesos penales) una clara falta ética derivada de involucrar intereses privados con sujetos prestadores de servicios al Estado. Tan solo eso merece el reproche.

La Argentina de Cristina Fernández de Kirchner fue un lugar en el que los controles se relajaron hasta convertirse en meras formalidades. Su segundo mandato, que emergió tras obtener el 54% de los sufragios y superar a la segunda fuerza en más de 40 puntos, estuvo signado por gestos de arbitrariedad. Ese modo de ejercer el poder adormeció a gran parte de la dirigencia oficialista y amedrentó a muchos opositores. Fue un tiempo de discursos descalificadores sobre todo aquel que esbozara una voz censuradora, de utilización de la información del Estado en desmedro de ciudadanos críticos y de disciplinamiento feroz sobre funcionarios judiciales que avanzaran en indagaciones que revisaran el modo como se ejercía la administración del país.

¿Cómo es posible que eso haya ocurrido? Ninguna duda cabe que Cristina pudo concentrar el poder porque la dirigencia política que la acompañó se limitó a obedecer y a callar. Si esa dirigencia no hubiera actuado así y hubiera reclamado adecuadamente, seguramente hubiera ayudado a que los hechos que hoy se ventilan no se expandieran del modo como lo hicieron. Un Gobierno políticamente fuerte (mayoría absoluta en ambas Cámaras), instituciones de la república relajadas y una fuerza política domesticada incapaz de reconducir los abusos y desvíos del poder que apoya acaban siendo una combinación perfecta para montar el campo más propicio para que la corrupción se expanda.

Es cierto que el conservadurismo y los medios de comunicación afines sembraron la idea de que el kirchnerismo montó un plan sistémico de corrupción. Pero frente a eso, la dirigencia oficialista prefirió defender con sofismas a los acusados antes que reconocer las responsabilidades que eventualmente les cabían, creyendo que de ese modo evitaban ser "funcionales" a los que lanzaban las imputaciones. La experiencia demuestra que nada sirve más al adversario que negar la realidad. Hacerlo revela una miserabilidad política enorme que induce a ver en las palabras de quien así predica el cinismo propio del hipócrita.

Tal vez la experiencia argentina podría deparar distintas enseñanzas. La primera es que permitir que el poder se concentre en una o en pocas personas dificulta que el control social reaccione ante los abusos y delitos en que incurren los poderosos. La segunda, es que el funcionamiento del sistema republicano es siempre la mejor garantía de transparencia. Con ello se previenen posibles conductas reprochables que el poder absoluto prefiere dejar impunes. La última enseñanza pasa por entender de una vez y para siempre que todo proceso político reclama renovación dirigencial para evitar que construya su propia muerte. Todas las acciones que buscaron impedir que afloren dirigentes de reemplazo o que han buscado perpetuar líderes reformando la legalidad acabaron sucumbiendo en un mar de vicios.

**Este artículo apareció en el libro Claroscuro de los gobiernos progresistas. América del Sur: ¿Fin de un ciclo histórico o proceso abierto?, compilado por Carlos Ominami, Editorial Catalonia, Santiago de Chile, 2017.

Fuente Revista Crisis