sábado, 28 de febrero de 2026

INFRAESTRUCTURA ESPACIAL CHINA de uso civil-militar en ARGENTINA.Alarmante informe del Congreso de EEUU ##

El documento "Atrayendo a América Latina hacia la órbita de China" advirtió sobre una metodología del régimen asiático para recopilar información de inteligencia y aumentar su capacidad bélica en la regió

Un nuevo informe del Congreso de Estados Unidos, denominado "Atrayendo a América Latina hacia la órbita de China", advirtió en las últimas horas que el régimen asiático ha desarrollado una extensa red en la región de estaciones espaciales terrestres y telescopios de doble uso, militar y civil, y que la utiliza para recopilar datos de inteligencia y fortalecer su capacidad bélica.

La investigación apunta al menos a once instalaciones espaciales vinculadas a China
establecidas en Argentina, y menciona los casos de Neuquén, San Juan y Santa Cruz. También en Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil. Se trata del segundo informe del Comité Selecto sobre la actividad de China en el hemisferio occidental del parlamento norteamericano.
"Gran parte de la vida cotidiana estadounidense depende de los satélites que vuelan sobre nosotros, y por eso las operaciones espaciales de China son motivo de grave preocupación. China solo está invirtiendo en operaciones espaciales en Latinoamérica para impulsar su agenda y socavar la influencia de Estados Unidos en el espacio", sostuvo el presidente del Comité Selecto, John Moolenaar.

"El presidente Trump ha actuado con decisión para confrontar la influencia maligna de China en el hemisferio occidental, y nuestros aliados deben actuar con prontitud según las recomendaciones de este informe y detener la expansión de la infraestructura espacial china", agregó en un comunicado oficial.

De manera puntual, el informe describe el caso de la Estación Espacio Lejano, ubicada en la provincia de Neuquén. Según el documento, esta estación opera una antena de 35 metros capaz de captar señales de satélites extranjeros y transferir datos a la red central del Ejército chino. "En 2016, funcionarios argentinos y chinos firmaron un acuerdo en el que se estipulaba que la estación se destinaría exclusivamente a fines civiles; sin embargo, parece que ambas partes no establecieron ningún mecanismo de supervisión", se remarcó en el texto.

La estación espacial está ubicada en Bajada del Agrio, sobre la ruta provincial 33. Se empezó a construir en 2014 bajo la presidencia de Cristina Kirchner y la gobernación de Jorge Sapag. Se terminó en 2017. Es un predio de unas 200 hectáreas que le cedieron a China por un lapso de 50 años, sin pago de impuestos. Según un informe técnico que prepararon a instancias del ex gobernador Omar Gutiérrez, se destinaron más de 50 millones de dólares en la construcción.

El segundo enclave es el Observatorio Astronómico Félix Aguilar, en San Juan, donde opera un sistema láser de medición satelital (SLR) desarrollado y financiado por China y catalogado como el más activo de su tipo en América Latina. Se trata de un telescopio láser, advirtieron, capaz de generar datos de localización milimétrica, útiles tanto para investigaciones científicas como para defensa antisatélite y advertencia estratégica. "Estas capacidades pueden permitir una puntería precisa, la guerra electrónica y la alerta estratégica contra amenazas en el aire, el mar y el espacio", afirmaron.

Por último, la Estación Terrena de Río Gallegos, en Santa Cruz, fue aprobada como instalación civil en 2021 tras un acuerdo entre la empresa argentina Ascentio Technologies y la firma china #Emposat. No obstante, la investigación indica que Emposat mantiene vínculos directos con la Fuerza Aeroespacial del Ejército Popular chino y ha equipado la estación con antenas que permiten comunicaciones seguras y actividades propias de la guerra electrónica. El informe destaca que una de las antenas instaladas carece de especificaciones técnicas públicas, lo que incrementa las incógnitas sobre su verdadera función.

El documento del Congreso de Estados Unidos sostiene que las tres estaciones en territorio argentino no son proyectos independientes, sino "nodos de una red coordinada que proporciona información estratégica" a China. Además, planteó una serie de recomendaciones:
Por un lado, recomendaron que "la NASA debería revisar la cooperación con los países anfitriones para garantizar que no se haya infringido la prohibición de la Enmienda Wolf sobre la cooperación bilateral con China y las empresas de propiedad china". También, que "el Congreso debería considerar la posibilidad de actualizar la Enmienda Wolf para subsanar una brecha cada vez mayor que permite que la cooperación bilateral prohibida con la República Popular China continúe bajo la apariencia de acuerdos nominalmente multilaterales".

Por último, "el Gobierno de los Estados Unidos debería establecer el objetivo explícito de detener la expansión de las infraestructuras espaciales de la República Popular China en América Latina y, en última instancia, tratar de reducir y eliminar las capacidades espaciales de la República Popular China en el hemisferio occidental que amenazan los intereses estadounidenses".

## Por  Patricio Tesei / INFOBAE



lunes, 9 de febrero de 2026

​REFORMA LABORAL: Oportunidad para salir de la decadencia


Los 198 artículos del proyecto propician la libertad contractual, la eliminación de trabajar que la impidan, mantiene los institutos laborales en términos razonables, y enfrenta una serie de desvíos que se han producido en la legislación.

La Ley de Modernización Laboral propuesta por el Gobierno Nacional se negocia con los gobernadores provinciales, en el contexto de los intereses locales, y prescindiendo la letra misma de la norma, con la que parece que la mayoría coincide. Es dramático observar el desconocimiento que hay del texto propuesto, y de sus alcances, lo que ha provocado no pocos papelones entre los detractores, y aún entre quienes defendían la reforma misma.

Nadie ha rescatado la letra chica del proyecto, que es de alta complejidad aún para expertos, y que hemos visualizado que los detractores en general no lo pudieron leer, y se guiaron por comentarios dispersos de sus pares.

Los 198 artículos del proyecto propician la libertad contractual, la eliminación de trabajas que la impidan, mantiene los institutos laborales en términos razonables, y enfrenta una serie de desvíos que se han producido en la legislación, en los convenios colectivos, y los usos y costumbre, que fueron y son contrarios a la cultura del trabajo.

Las reformas incluyen el blanqueo de más de ocho (8) millones de trabajadores en negro, la modernización de la relación laboral a la luz de las nuevas tecnologías, genera un sistema de protección especial para asegurar el pago de la indemnización por despido (fondos de cese), reglamenta la huelga en los servicios esenciales, limita la ultractividad de las cláusulas convencionales, y restringe el amparo ahora irrestricto de la protección de los representantes gremiales a través de la tutela sindical.

En síntesis, trata de colocar el marco regulatorio a la altura de lo que está experimentándose en los países líderes de la economía mundial.
A todo evento, en el Senado se logró -antes de finalizar las sesiones de 2025- el dictamen favorable, de modo que la plataforma de cualquier debate será el texto oficial del Gobierno Nacional. Los senadores y los diputados detractores tendrán que estudiar el contenido de la propuesta, ya que todos ellos fundamentan sus objeciones en declaraciones dogmáticas y de supuestos principios que son violentados por el proyecto, tratando de parapetarse en la legislación vigente que está fracasando en todos los planos de análisis posible.

En efecto, las leyes vigentes son anacrónicas, y no mencionan en ninguna de sus normas las tecnologías exponenciales (informática, robótica, inteligencia artificial generativa) y refieren a institutos que ya no existen. El 70% de la Ley de Contrato de Trabajo es letra muerta.

Entre otras antigüedades tenemos por ejemplo los recibos que son de papel, el libro de sueldo es de papel y se debe rubricar con un sello de la autoridad de aplicación, la remuneración hay que pagarla en dinero físico, los controles médicos requieren certificados de papel, el régimen disciplinario, las modalidades contractuales requieren de un contrato también suscripto en papel, el certificado de trabaja se entrega en papel y en forma manual, y muchos ejemplos más.

En otros términos, los que quieren preservar el "status quo" se sienten sólidos en un escenario de retraso, que nos deja fuera de toda posibilidad de insertarnos en el mundo, en las condiciones y dentro de los desafíos que exhibe la realidad.

Es falso afirmar, como lo hacen los detractores, que los derechos fundamentales del trabajador están conculcados o comprometidos,
Ninguno de los derechos fundamentales han sido derogados, a saber: el principio de irrenunciabilidad, el principio protectorio (la ley más favorable, la condición más favorable, y la duda en favor del trabajador) el principio de gratuidad, el principio de continuidad, el de primacía de la realidad, el gradualismo y el principio de progresividad y otros. Reiteramos, ninguno ha perdido vigencia. Al contrario, están garantizados en la ley, por la Constitución Nacional, y en los Tratados Internacionales de los Derechos Humanos y los Convenios de la OIT.
La legislación laboral es un esqueleto que refleja el trabajo humano en el contexto de una sociedad determinada en función de la cultura del esfuerzo y de la superación, indispensables hoy para progresar y desarrollarse.

Si mantenemos la vieja legislación, aseguramos el fracaso de todos los proyectos que ya están en marcha, y que requieren de un marco regulatorio apropiado, que genere confianza, predictibilidad, y que asegure reglas de juego claras y proyectadas en el tiempo con seguridad jurídica.

Si se aprueba la reforma laboral tendremos las bases de una oportunidad histórica salir de la decadencia, y enfrentar con herramientas apropiadas los desafíos tecnológicos, con empleo y empleabilidad de calidad para todos.

por JULIÁN A. DE DIEGO /  Abogado, Doctor en Ciencias Jurídicas, profesor Emérito de Derecho del Trabajo de la UCA


martes, 3 de febrero de 2026

ABGRA : Se suma a una lucha que no practica....

ABGRA es ( believe or not) un sindicato con personeria gremial desde 1960....y saben que, NUNCA firmaron un convenio colectivo de trabajo....es decir los bibliotecarios de argentina (excepto en san juan o chaco o los escolares), son representados por cualquier organizacion supletoria de ABGRA, pasaron casi 66 años y Abgra sigue siendo un sindicato putativo....Hoy politicamente enrolado en el instituto patria,su dirigencia claro

ABGRA tiene su merecido lugar en el GUINNES, porque a pesar de poseer personeria gremial 354/60 NUNCA FIRMARON un CCT convenio colectivo de trabajo, un caso unico en el mundo

Hablan de derechos de los trabajadores, convenios etc. cuando nunca metieron las patas en el barro de la relaciones laborales....

PERSONERÍA GREMIAL N° 354: ABGRA - Asociacion de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina




lunes, 2 de febrero de 2026

La LIBRERÍA más ANTIGUA de Buenos Aires....

Fue lugar de encuentro de Belgrano y Moreno y testigo de las primeras ideas de revolución. Tuvo varios dueños hasta que el edificio fue abandonado y Miguel Ávila lo rescató

La#LibreríadeÁvila es la más antigua de #BuenosAires y, ostenta su dueño, Miguel Ávila, "también es la más antigua del país y, según una investigación del escritor español Jorge Carrión, del mundo. Fue declarada Lugar Histórico Nacional y de Interés Cultural, y Patrimonio Histórico de la Ciudad de Buenos Aires". Construida en 1785 con paredes de adobe y techo de paja, nació como botica y librería y, durante años, fue punto de encuentro de próceres como Manuel Belgrano y Mariano Moreno. Tuvo varios propietarios, entre ellos el Arzobispado. Hoy es un tesoro histórico de Buenos Aires que pertenece a Miguel Ávila, que a principios de los '90 la salvó de convertirse en un local de comida rápida.

#MiguelÁvila se enamoró de esa esquina de Alsina y Bolívar que estaba abandonada hacía años y destinada a la demolición, y mudó su librería Fray Mocho, en Piedras al 100, a ese rincón de Buenos Aires, uno de los más antiguos de la ciudad, a metros de la Iglesia San Ignacio de Loyola. Librería de Ávila conserva todavía su espíritu colonial y se especializa en historia argentina y latinoamericana, con libros muy antiguos y rarezas culturales.

Fue FUNDADA EN 1785 POR FRANCISCO SALVIO MARULL, uno de los pocos boticarios que entonces vivía en el Virreinato del Río de la Plata. Ubicada frente al Colegio Mayor de San Carlos, que luego fue el Nacional Buenos Aires, Marull la bautizó como Botica y Librería del Colegio, porque además de libros vendía hierbas medicinales. Así, en esta ochava que en aquellos años formaban las calles San Carlos (Alsina) y Santísima Trinidad (Bolívar), se curaron los heridos de las invasiones inglesas en 1807.

En 1801, fue el único lugar en vender el primer periódico porteño, El Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata. "Fue testigo de nuestra historia y es lo único que queda en pie de todo el Imperio Español, desde el norte de México hasta Ushuaia, es esta librería", cuenta Ávila sin disimular su orgullo.
Con el tiempo, fue la primera casa de la ciudad en tener dos pisos: en el primer piso vivía el dueño de turno y en la planta baja funcionaba la librería que vendía hierbas medicinales, charque, ginebra, azúcar y también objetos relacionados con el gauchaje como botas de potro y facones.

CONSPIRACIONES Y AMORES SECRETOS
La Librería del Colegio fue testigo de reuniones secretas de jóvenes como Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Juan José Paso y otros que ya hablaban de revolución, inspirados en las ideas de la Revolución Francesa. "El lugar tuvo una estrecha relación con la Revolución de Mayo. Fue como un avispero del pensamiento de nuestros próceres porque era la que traía los libros de la Revolución Francesa… Aquí se gestó el germen de nuestra revolución", cuenta Miguel Ávila.

La esquina es imponente y atrae el persistente olor a libros, y las mesas y estanterías que ofrecen ejemplares antiguos, textos de historia, filosofía, teatro. Tiene un enorme subsuelo y un entrepiso en los que se confunden turistas, curiosos, alumnos y ávidos lectores. Entrar a Librería de Ávila es un poco viajar en el tiempo. Un cartel, obsequio de la legislatura de la ciudad, reza: "Librería del Colegio, declarada sitio de Interés Cultural. Aquí funcionó la primera librería de Buenos Aires inaugurada en 1785". Y otro ostenta: "La librería de Ávila, la más antigua del país, declarada Lugar Histórico Nacional bajo decreto presidencial 383/2011". "Esta librería tiene un valor trascendental en la formación de nuestro país. Sarmiento, Alberdi, Mitre, Rafael Obligado, Avellaneda, Leopoldo Lugones, Roberto Arlt, José Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo fueron algunos de los clientes que la frecuentaban", relata Ávila.
La librería fue testigo de muchos momentos de nuestra historia, pero también de amores furtivos, como el de Manuel Belgrano y su amante María Josefa Ezcurra, que vivía a unos metros de esa esquina. Dicen que Belgrano solía ir al Café de Marco y desde allí espiaba la habitación de su amada, con quien tenía un código secreto para los encuentros.

MUCHOS DUEÑOS, EL MISMO PROPÓSITO

A finales de 1820, Francisco Salvio Marull le vendió el negocio a un inmigrante alemán, Gustavo Halbach, que la manejó durante algún tiempo. Otro de los dueños fue un tal Steadman, y luego la compró Rafael Casagemas. Fueron propietarios pasajeros hasta que llegó a manos de Pablo Morta, un francés de ideas liberales que traía novedades de España y Francia, y convirtió la librería en un espacio de tertulias muy concurridas. En 1870, Morta le vendió el lugar a su empleado más antiguo, Juan Bautista Igon, que se asoció a sus hermanos Juan Urbano y Pedro Igon, y decidieron cambiar el nombre a Igon hermanos. El prestigio de la librería perduró y las tertulias, también. A principios del siglo XX, Eduardo J. Cabaut, Trajano Brea y Miguel García Fernández se hicieron cargo de la librería que pasó a llamarse Cabaut y Cía.

Durante todos esos años el edificio se fue modificando, acorde a los tiempos. Hasta que en 1926 el Arzobispado se hizo cargo de la propiedad, el viejo local fue demolido y construyeron un edificio estilo Art Decó proyectado por el arquitecto Ángel Pascual y el ingeniero Luis Migone, que se conserva hasta hoy. Durante la segunda mitad del siglo XX llegó a tener cuatro plantas. Y en 1939 se fundó Editorial Sudamericana, que se asoció a la librería y luego la compró. En 1967, la editorial la vendió a una cooperativa de ex empleados, y en 1989 cerró sus puertas. Por años sólo quedó el cartel que fue testigo de su historia: Librería del Colegio.

La esquina estuvo abandonada durante más de cuatro años hasta que un librero de la zona, Miguel Ávila, se enteró que el edificio sería demolido porque el predio iba a ser adquirido por una cadena de comidas rápidas. "Una tarde, mientras esperaba a que mi hija saliera del colegio, uno de los padres me contó esa noticia y me agarró un ataque de nacionalismo (risas). No iba a permitir que esa esquina se convirtiera en una hamburguesería". Así, Miguel Ávila, antes propietario de la librería Fray Mocho (Piedras al 100), adquirió la Librería del Colegio en 1994, y la bautizó con su apellido, aunque manteniendo el tradicional estilo del local.
Ávila le contó a Revista Lugares que buscó ayuda en un cura de la iglesia jesuita San Juan Bautista, el Padre Arce, que lo acompañó en las averiguaciones que terminaron en la compra del predio, en 1993. A Ávila le costó un año recuperar el espacio y al año siguiente abrió la flamante librería.
"A comienzos del siglo XX, la familia Espinosa vivía arriba del local, porque esta fue la primera casa de la ciudad con planta baja y primer piso. Un día escucharon el llanto de un bebé y encontraron a un niño abandonado en una canastita. Ese niño fue el Arzobispo (Mariano Antonio) Espinosa, quien acompañó al General Roca en la Campaña del Desierto. Por muchos años vivió en el primer piso de este edificio hasta que, ya muy grande, lo donó al Arzobispado. Este lugar tiene mucha historia y no podía permitir que terminara como una hamburguesería. Aquí se juntaban los jóvenes iracundos del 1800 porque llegaban ciertos libros prohibidos. Y venían a buscar los escritos de Montesquieu, Rousseau y todo el pensamiento francés. Se armaban debates hasta la madrugada. Este lugar fue testigo del pensamiento vivo de la revolución de Mayo", dice con pasión.

"Siguiendo con el cuento, el Padre Arce me dijo 'Dios cierra las puertas, pero siempre abre una ventanita'. Porque un alumno suyo era quien administraba todos los bienes inmobiliarios de la Curia. Me dio su número, lo llamé y nos encontramos. Era Cayetano Licciardo, que años después fue Ministro de Economía. Le dije que quería rescatar este lugar muy importante para nuestra identidad, y él no sabía ni de qué le hablaba. Le conté y se interesó tanto que me ayudó en la gestión de la compra. Y fue en ese entonces cuando conocí a quien fue después el Papa Francisco. Lo conocí en la inauguración de una fábrica, pero Jorge Bergoglio solía venir a la librería y charlábamos bastante. Una vez me dijo que se repetía que los españoles nos habían dejado como herencia el idioma y la religión. Pero él agregó que también nos dejaron el libro. Y cuánta razón tenía, ¿no?".

Especializada en historia pre y post hispánica, en estos días se vendió uno de los libros de más valor histórico. "Es un libro sobre lengua aborigen que data del 1600 y cuyo autor, por supuesto, fue un jesuita. Y también vendimos hace poco la primera edición de Luna de enfrente, de Borges. No exagero cuando hablo de la importancia de este lugar porque en Europa la declararon una de las librerías más antiguas del planeta y está en el segundo puesto de las diez mejores librerías del mundo", detalla Ávila.

por Liliana Podesta / La Nacion #Rodrigo Néspolo